UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Los proyectos de los arquitectos maristas se enfocan en la persona y en sus necesidades, considera Adriana Ceballos Bolio

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En estos momentos, Adriana Ceballos Bolio se encuentra en Estocolmo, Suecia. Ahí estudiará una maestría en Iluminación, en el Real Instituto de Tecnología o o Kungliga Tekniska Högskolan. Hace dos años, a Adriana se le iluminó el futuro, al asistir al congreso «The Dark Side of the Light», organizado por la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Marista de Mérida. Supo, inmediatamente, qué quería estudiar al titularse como arquitecta. También ayudó la clase de Luminotecnia a la que asistió, impartida por la maestra Marisa Arjona.

«La iluminación es un área de la arquitectura que todavía no se ha explotado», considera.

Hace una semana, en la ceremonia de graduación de su generación, se anunció que la alumna con mejor promedio no asistió, ya que se encontraba, precisamente, en Estocolmo. Adriana obtuvo 94.39 puntos de promedio final, pero no supo que fue la estudiante con mejores calificaciones de su clase, en «la que había muy, muy buenos estudiantes».

Ella es hija de Jorge Adrián Ceballos Ancona y de Alejandra Bolio López. tiene dos hermanos menores: Jorge Andrés, quien estudia en Puebla, y Patricio, quien está por concluir la preparatoria, y «aún está indeciso en si estudiará Administración o Contaduría». Antes de partir a la tierra de los vikingos y de los fiordos, Adriana trabajó por su cuenta, haciendo «pequeñas remodelaciones en casas, restaurantes», etcétera. esa actividad la realizó desde que cursaba el séptimo semestre de su carrera.

Supo compaginar ambas actividades, la de estudia y trabajar; sin embargo, siempre tuvo presente que el estudio era su prioridad. Al igual que varios compañeros de su generación, la mejor promedio de Arquitectura cursó un semestre de su carrera en el extranjero, específicamente en la Universidad Pontificia de Salamanca, en Madrid.

Cuando se le pregunta cuál es la diferencia entre un arquitecto y un arquitecto marista, Adriana se remonta a una experiencia propia, en un concurso regional de estudiantes. Ahí, comparte, notó grandes diferencias. «Nosotros nos enfocamos en el usuario»; la visión del profesional marista gira en torno a la persona.

La mejor promedio de su generación igual comparte la grata experiencia que significó participar en el Taller Vertical, a cargo del arquitecto Mario Peniche. En éste, ella y sus compañeros acudieron a la comunidad de Dzidzilché, donde tuvieron la oportunidad de aplicar sus conocimientos en personas con necesidades. Lo anterior, considera, define a los arquitectos maristas y los hace diferentes a los demás.

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