• Se gradúan de la Universidad Marista de Mérida 426 licenciados y maestros
• Siete jóvenes con discapacidad de Construyendo Puentes obtienen diploma
“Parecía un sueño. Ahora, todo es realidad. Hace unos años, el panorama era incierto, tan sólo era una aspiración lejana de alcanzar”, recordó anoche Rodrigo Cámara Santos, en el discurso que pronunció en representación de sus compañeros, como él, recién graduados de la licenciatura en Administración Turística de la Universidad Marista de Mérida. “Hoy”, aseguró, “el horizonte está lleno de perspectivas, de un mar de posibilidades para navegar con un rumbo definido para llegar al puerto que cada quien se trace”.
Rodrigo, mejor promedio de su promoción, fue uno de los 433 graduados este año de la Universidad Marista, egresados de doce licenciaturas, siete posgrados y un diplomado. El lunes, se ofreció una ceremonia eucarística por el fin de cursos, en la parroquia Cristo Resucitado. La misa fue oficiada por el capellán universitario, padre Jorge Carlos Menéndez Moguel.
El martes se realizaron dos ceremonias académicas, a las 6:30 y 8:30 de la noche; al igual que ayer y hoy. El primer día, la comunidad marista arropó a los siete graduados de Construyendo Puentes, un programa de transición a la vida adulta para jóvenes en edad universitaria con discapacidad intelectual. “Hoy estoy cumpliendo un sueño que jamás pensé que fuera a vivir”, reconoció María Janet Echeverría Zavala, una de las graduadas. “Porque al ser una joven con discapacidad intelectual pensaba que mis alternativas estaban muy limitadas”.
“Junto con mis papás recorrí muchos doctores, psicólogos, fisioterapeutas, nutriólogos, maestros en educación para que nos ayudaran a construir mi camino”, relató, ante un auditorio conmovido. “Veía a mis papás llorar en silencio porque les ganaba la angustia de qué hacer con mi futuro. Sin embargo, les puedo decir que ese camino recorrido no ha sido en vano”.
En agosto de 2010, la Universidad Marista de Mérida abrió sus espacios de vida académica a estudiantes con discapacidad intelectual para que continúen su formación integral en el ámbito educativo que naturalmente les corresponde, conviviendo y compartiendo con personas de su misma edad. María Janet, Myriam Abud Bujaidar, Jorge Alberto Duarte Méndez, Andrea Isabel Guzmán Dueñas, Roberto Loría de la Guerra, Ricardo Moreno Arjona y María Luisa Vales Valdés la Vallina son los alumnos pioneros de este programa.
El martes también se graduaron 53 hombres y mujeres de la licenciatura en Arquitectura y 25 de la maestría en Arquitectura de Paisaje. Los mejores promedios de estos programas fueron Adriana Ceballos Bolio, con 94.39 puntos de promedio final, y Mario Peniche López, con 99.06 puntos. Mario, el primer director de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Marista, también fue alumno fundador de la Facultad de Arquitectura de la Uady y del posgrado que anteanoche concluyó. “Ser parte de dos primeras generaciones han sido de las experiencias más gratas de mi vida”, aceptó en sentido discurso.
El mismo día también egresaron once profesionales de la maestría en Educación, 20 de la licenciatura en Psicología, 24 de la licenciatura en Nutrición y 30 de la licenciatura en Fisioterapia y Rehabilitación. Los mejores promedios fueron Carolina Abraham Lezama, con 96.75 puntos de promedio final; Carlos Octavio Pérez Ayala, 97.86; Argelia Aime Charruf Cárdenas, 96.82, y Jocelyn Guadalupe Romero Martín, 93.92.
Anoche, junto con Rodrigo Cámara egresaron 18 jóvenes de la licenciatura en Administración Turística, 17 de Administración, 29 de Contaduría, 13 de la maestría en Dirección Financiera y 13 de la maestría en Impuestos. El mejor promedio de Administración Turística obtuvo 97.23 puntos; el de Administración, Isabela María Ancona Loret de Mola, 95.42; el de Contaduría, María Cristina Muñoz Medina, 96.77; el de la maestría en Dirección Financiera, Adriana Navarrete Canto con 98.06, y el de la maestría en Impuestos, Silvia Lorena Castro de Regil , 98.31.
Invitación del rector
“No nos quedemos en justificaciones cómodas y vagas”, urgió el rector Miguel Ángel Baquedano Pérez a los nuevos profesionales; “que no nos importe el qué dirán. Siempre el diálogo como la herramienta del consenso. Siempre la verdad como única forma de conducirse. Siempre la justicia como elemento de mayor valor”. “Les advierto”, anunció: “iremos contracorriente en la persecución de ese ideal, pero en el transcurso de esa grata rebeldía puede ser que nos encontremos mucho antes con la recompensa. La meta no está al llegar, sino en el comenzar”.
Acompañaron al maestro en Impuestos Baquedano Pérez los hermanos maristas Pablo Hernández García, vicerrector de la Universidad Marista, y Eduardo Torres Jiménez, superior de la comunidad marista en Yucatán; la doctora Diana Pacheco Pinzón, directora general académica, y responsables de las direcciones de las escuelas de esta institución educativa. También, el ingeniero Ricardo Enrique Bello Bolio, director de Educación Superior, y el doctor Luis García Domínguez, jefe de Proyectos de Posgrados de la Dirección de Educación Superior, ambos en representación de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán.
Como autoridad estatal, el ingeniero Bello Bolio hizo énfasis en la calidad académica de la Universidad Marista de Mérida, “entre las más importantes del país”, y, recordando su origen marista, concluyó su intervención con un “todo a Jesús por María, todo a María para Jesús”.
Esta tarde, a las 6:30, se graduarán once nuevos maestros en Gestión Ambiental y 16 en Administración de Empresas Constructoras, así como siete ingenieros industriales, 22 ingenieros civiles, once licenciados en Administración de Recursos Naturales y 15 en Mercadotecnia. En la ceremonia, se reconocerá a los mejores promedios de estos programas: Lucrecia Ivette Mena Delgado (96.88), José Waldemar Gómez Flores (98.56), Yannick Alain Francois Miranda Vallart (94.71), César Omar Román Domínguez (95.35), Claudia Noemí Acevedo Sánchez (88.92) y Mary Tere Valdez Simá (93.12).
A las 8:30 de la noche, en el último capítulo de este curso escolar, egresará la primera generación de la maestría en Derechos Humanos. Esta generación fundadora, de veinte nuevos alumnos, se encuentra el nuevo presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, José Enrique Goff Alloud, y el magistrado Jesús Mateo Salazar Azcorra, del Tribunal de Justicia Fiscal y Administrativa del Poder Judicial del Estado de Yucatán. Él obtuvo el mejor promedio de su generación, al alcanzar 99.06 puntos.
También se convertirán en licenciados en Derecho 56 jóvenes. De entre ellos, se hará especial mención a Abraham José Pérez Manrique, quien alcanzó 98.15 puntos de promedio. A esta generación pertenecen Fernando Ruz Dueñas y Ricardo Juanes Laviada, quienes no podrán asistir, ya que se encuentran en Ginebra, Suiza, en la sede del Consejo de Derechos Humanos de la ONU acreditados como delegados de la misión de México. Esto como premio al primer lugar obtenido en la primera competencia de debate sobre Derechos Humanos organizada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Derecho.
La Universidad Marista, basada en el principio con el que fue creada, de ser una «universidad para todos», ofrece Construyendo Puentes, programa de inclusión educativa universitaria. En agosto de 2010, recibió en sus espacios de vida académica, recreativa, deportiva, espiritual, social y cultural a estudiantes con discapacidad intelectual para que continúen su formación integral en el ámbito educativo, conviviendo y compartiendo con las personas de su misma edad. La coordinación académica de este programa está a cargo de la maestra en Psicología Educativa Cecilia Buenfil López.
Según explica la maestra Buenfil López, el fin de Construyendo Puentes es brindar oportunidades de formación integral a estudiantes con discapacidad intelectual, bajo los principios de derecho a la educación, participación, equidad, justicia, autodeterminación y eliminación de barreras, de forma tal que puedan desarrollar sus capacidades para una vida adulta productiva y comunitaria.
En el primer año de desarrollo el enfoque fue hacia la sensibilización de la inserción del programa en la Universidad; en el segundo, muchos de los esfuerzos están dirigidos hacia el conocimiento y reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad intelectual para encaminarnos hacia la inclusión laboral la cual es una de nuestras metas a largo plazo.





