UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

El turismo pasó de ser un lujo a convertirse en una necesidad

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Hace apenas tres meses, Alejandro Manero Ruz ocupó este espacio. Entonces, nos platicó sobre su experiencia de intercambio en la Universidad de Nebrija, en España, donde estudió un semestre. 

Nos dijo que la Universidad Marista «facilita mucho los intercambios por los convenios que tiene con instituciones del país y de todo el mundo.  Su relación tan estrecha con Nebrija ya produjo que los alumnos de turismo puedan obtener su título también con validez en Europa. 

«A mí ya no me tocó pero aprendí mucho en Madrid. Traté con personas de diferentes nacionalidades, y lo más importante, conocí el punto de vista turístico de los españoles, reconocidos internacionalmente por posicionar como marca turística muy bien a su país, sus regiones y ciudades».

Desde aquel 22 de marzo en el que se publicó la entrevista en el sitio marista.edu.mx ya pasó tiempo. Alejandro cumplió años y se graduó. Ahora ocupa este espacio como recién egresado de la licenciatura en Administración Turística. para ser más específicos, como mejor promedio de  la licenciatura en Administración Turística. Alejandro obtuvo 92.4

El nuevo profesional marista es hijo de Enrique Manero Moreno y María Isabel Ruz Hernández. Es hermano de Enrique, arquitecto, también egresado de la Universidad marista de Mérida.

El turismo apasiona al nuevo profesional. Cree que es un área con mucha oportunidad. «Desde el punto de vista económico, pasó de ser un lujo a una necesidad», asegura. «Viajar y visitar otros lugares ocupa un lugar muy importante en el desarrollo de las personas».

Por tanto, añade, es un tema que no se puede tomar a la ligera, no se puede improvisar. «Es una actividad económica muy importante y México necesita más gente que sea experta en turismo».

Alejandro asegura que Yucatán tiene mucho potencial, pero primero tenemos que conocer fortalezas y debilidades. «Es necesario saber quiénes conforman nuestro mercado, y adaptarnos a ellos». Como en la gran mayoría de las actividades económicas, la información es poder, y aquí el joven licenciado señala que una de las primeras acciones a realizar es almacenar toda la información habida y por haber del potencial visitante.

«Así», explica, «no sólo cumpliremos sus expectativas, sino que las superaremos». 

También considera útil conocer qué se está haciendo en otras latitudes en cuestión de Turismo. Alejandro considera que hay mucho de dónde aprender, y que varios países están implementando políticas interesantes que se podrían replicar con éxito en México. Pone como ejemplo a España, donde ya vivió y estudió.

«A pasar de la crisis que se está viviendo ahí», dice, en referencia al país ibérico, «se ofrecen cosas que no esperan los clientes, adelantándose a sus necesidad». 

 

Egresado marista

Alejandro tiene sangre marista. Estudia con los hermanos desde el Colegio Montejo. La Universidad fue un paso lógico para completar su formación. Además, «otra de las razones determinantes para que eligiera la Marista, fue la combinación de horarios que te permite trabajar y estudiar al mismo tiempo. Yo trabajé desde el primer semestre, fue en una agencia de viajes. Trabajar cuando estás empezando la carrera te da herramientas para aplicarlas a tus estudios o viceversa».

También es consciente de la filosofía de su alma máter, una filosofía que el rector Miguel Baquedano Pérez le recordó a él y a sus compañeros en la ceremonia de graduación: «No medimos el éxito, en lo personal y en lo profesional, basados en una cuenta bancaria o en un automóvil último modelo. No etiquetamos a las personas por los cargos que ocupan. Un egresado marista triunfa cuando trabaja por la verdad, equidad y justicia; cuando el respeto a la dignidad humana mueve todas sus acciones.

Ahí esta el verdadero reto. 

«Y, sí. Estamos aquí reunidos para celebrar el fin de este inicio de tu vida, para reiterarte nuestro apoyo, incondicional,  pero igual para recordarte que no eres cualquier profesional: tienes un sello que dice «marista». Pórtalo con orgullo, y trata siempre de seguir las enseñanzas de nuestro fundador, San Marcelino Champagnat». 

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