UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Un ingeniero marista "siempre tiene en cuenta el lado humano"

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Ser ingeniero no es una profesión. Es un estilo de vida. Angélica tiene muy presente esta frase, que se la escuchó al director de su carrera, Alejandro Esquivel Mimenza. Ahora, recién graduada, le da toda la razón. 

Angélica Hadad Sánchez es el mejor promedio de su generación de la Ingeniería Industrial y de Sistemas, de la Universidad Marista de Mérida. Con 92.57, esta nueva profesional no se detiene y piensa inscribirse, lo antes posible, a la maestría en Administración en Empresas Familiares, que también se imparte en su alma máter.
 
Angélica es hija de Alvaro José Hadad y Elsa Angélica Sánchez. Tiene cuatro hermanos, todos mayores que ella, y una hermana menor. Durante su formación profesional, Angélica trabajó en varios sitios, entre ellos Covi y Decorama, de su familia. También tuvo experiencias en el programa Aprender Sirviendo.
 
«Apoyamos al Banco de alimentos», recuerda. «Los ayudamos a hacer más eficientes sus procesos, tomando tiempos, estudiando sus movimientos... Analizamos su almacén y la forma en que lo manejaban».
Todas estas experiencias laborales le sirvieron mucho a la nueva ingeniera, quien recuerda con mucho cariño a sus profesores, «siempre presentes para apoyarnos».
 
«Si alguno de nosotros teníamos una inquietud o duda», asegura, «siempre te explicaban personalmente, con gran paciencia, lo que ya se había expuesto en clase».
 
Angélica ingresó en la Universidad Marista proveniente del Instituto Patria. Una de sus primeras con la comunidad marista fue la de Limpiemos Periférico, una tarea de solidaridad enmarcada dentro del programa interinstitucional Maristas en acción.
 
Ahí, junto con cientos de directores, maestros, padres de familia y alumnos de todas las obras maristas en la ciudad, de preescolar a universitaria, contribuyó a cuidar el medio ambiente de la ciudad y a dar ejemplo de compromiso.
 
Profesional con sello marista
Angélica considera que un egresado marista se distingue de los demás por su compromiso social. Específicamente, un ingeniero marista «siempre tiene en cuenta el lado humano... Es decir, sabe que trabaja con personas con sentimientos, con problemas familiares».
 
El ser humano y sus circunstancias son tomados en cuenta para ofrecer un servicio profesional con el sello de la casa, que se resume en la frase de la Universidad Marista: Ser para servir.
La mejor promedio de su generación cree que gran parte de esta perspectiva se la otorgó la serie de clases de Humanísticas y los profesores que la impartieron. «A través de esta materia te conoces a ti mismo y a los demás...».
 
El día de la ceremonia oficial de graduación, Angélica habló en nombre de sus compañeros. Ahí, ante sus maestros, familiares y amigos, se comprometió a hacer vida el lema Ser para servir. Antes en la entrevista que sostuvo con nosotros, dijo que como profesional marista tiene un gran reto: «Ser excelente persona, trabajar con pasión y no conformarme».
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