UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Centro Marista de Desarrollo: una luz en el sur de Mérida

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El huracán Isidoro, que golpeó la ciudad de Mérida en el 2002, hizo a la Universidad Marista sumar esfuerzos para apoyar a los meridanos más afectados y necesitados. Entre ellos se encontraban los habitantes de la colonia Emiliano Zapata Sur, que aunado a los daños ocasionados por el meteoro, mostraba diversas y permanentes carencias económicas, sociales, de salud y educativas, que la ubicaban como zona de alta marginalidad.

Así nació el Centro Marista de Desarrollo (Cemade).

Hoy, a poco más de 10 años del ciclón y aunque todavía falta mucho por hacer, la colonia es mejor que ayer y los maristas pueden sentirse orgullosos de haber contribuido al desarrollo de sus habitantes, por quienes la ardua labor continúa con firmeza en busca de una sociedad cada día más justa.

El psicólogo Juan Pablo Moo Estrella, coordinador operativo del Cemade y quien labora ahí desde hace siete años, remarcó que la vocación de servicio de la Universidad es lo que motivó la creación del Ce-made, que ya cuenta con una sede propia y funcional, edificada hace tres años de manera ex profesa para este programa.

“Antes rentábamos una pequeña casa de dos cuartitos, cocina y sala. Ahí brindábamos cursos de computación, asesorías para adultos, catequesis para aproximadamente 150 beneficiarios por semana. Actualmente tenemos más de 300 beneficiarios semanales en numerosas actividades pues contamos con áreas deportivas (cancha de fúbtol y básquetbol), ocho salones y un salón auditorio para diversos eventos”, indicó.

Sin embargo, Moo Estrella destacó que los que llegan al Cemade no representan el total de beneficiarios puesto que también realizan labores externas con los habitantes de la zona.

-Vamos a las escuelas, visitamos en sus casas a los estudiantes y adultos que nos necesiten para brin-darles y promover nuestros apoyos y servicios. Si preguntas a la gente de la colonia quiénes son los maristas seguramente te hablarán del vínculo que han tenido con nosotros, tal vez te digan: “son los que me ayudaron a limpiar mi patio”, “con ellos llevo a mis hijos a fútbol”, “me dieron asesoría legal”, “me ayudaron a obtener mi certificado de primaria”, o “con ellos tomo catequesis”, comentó Juan Pablo con satisfacción.

Y para muestra de ese vínculo con los colonos, quien mejor que doña Amira Concepción Yeh Chan, para contárnoslo como testigo y beneficiaria del programa:

-Hace cuatro años que acudo (al Cemade), vivo muy cerquita. Ahí tomaron mis nietos sus cursos para su Primera Comunión, unas amigas hicieron sus hortalizas ahí y mi cuñada también asiste, creo apoya en el banco de alimentos. A mí me invitaron para dar a conocer mi comida, porque ¡me encanta cocinar! hago panuchos, salbutes, polcanes y tamales para vender-, señaló.

El mes pasado, doña Amira vendió en la cafetería de la Universidad Marista junto con otras vecinas de su colonia, los tradicionales mucbipollos. Prepararon 100 y todos se vendieron.

-(Las ganancias) me sirven, para cosas que me hacen falta. Todas (mis compañeras) tenemos necesida-des y como no tenemos profesión, trabajando, sí podemos salir adelante- relató con una sonrisa de es-peranza.

Doña Amira también acude al Cemade para lograr algo que se ha convertido en un gran reto para ella: concluir sus estudios de primaria. Lunes y miércoles toma clases y estudia en su casa.

-La verdad el centro está muy bonito y ayuda bastante a la colonia porque la gente se ocupa en cosas necesarias para aprender. Convives de forma familiar con otras personas y te sientes bien porque es una distracción útil. Gracias por ponernos esa escuela (el Cemade) y con más gente, va a estar mejor todavía, porque a un costado están haciendo un nuevo fraccionamiento y sería muy triste que no aprovechen lo que nos dan para aprender, sin ningún costo-relató.

Al tiempo que el Cemade realiza su principal objetivo de brindar oportunidades de desarrollo a los ha-bitantes de la colonia, promueve también la práctica solidaria de los universitarios maristas que llevan a la realidad sus conocimientos.

-El vínculo con los universitarios se da a partir de la detección de las necesidades de la zona, pues de-pendiendo de éstas canalizamos y solicitamos el apoyo de las diferentes Escuelas de nuestra alma máter. Por ejemplo, si notamos una gran falta de cultura jurídica y que a raíz de esto muchos niños carecen de acta de nacimiento, entonces lo reportamos a la Escuela de Derecho y ellos se programan para atender este rezago- informó el coordinador operativo.

El centro también atrae la ayuda voluntaria y social de alumnos de las demás escuelas maristas (CUM y Joaquín Peón Aznar) así como de otras instituciones educativas. Al respecto, Moo Estrella explicó que el principal recurso humano es el voluntario por lo que todos son bienvenidos, incluso muchos vecinos de la colonia se ofrecen para apoyar, como los entrenadores de fútbol. Así mismo, destacó la valiosa aportación de recursos de las autoridades municipal y estatal para el programa.

“Es un proyecto con un enfoque de servicio como lo es la propia Universidad. En su base está el desa-rrollo humano con la espiritualidad propia de los maristas que es de ayuda a los más necesitados con una visión educativa”, afirmó Moo Estrella.

Sin duda, quien mejor refleja los resultados de casi 10 años del Cemade en la Emiliano Zapata Sur, es doña Amira en sus propias palabras:
-Les agradezco mucho, mucho, mucho…porque es una gran ayuda- concluyó.

 

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