Por primera vez, la Universidad Marista de Mérida participó como expositor en la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán, que el sábado pasado abrió sus puertas y las cerrará pasado mañana domingo. Un largo, anhelado sueño se cristalizó, y tenía que ser algo especial. Con esa mentalidad, se le solicitó a alumnas de la carrera de Diseño de Interiores, de la Escuela de Arquitectura y Diseño, que elaboraran una propuesta de módulo para su universidad en esa feria; ellas comenzaron a trabajar a inicios de febrero.
Bajo la supervisión de sus maestros, los arquitectos Víctor Cruz Domínguez y Anabel Cervantes Garrido, la generación del sexto semestre se dividió en tres equipos, que expusieron sus propuestas el 29 de febrero pasado. El director de la Escuela de Arquitectura y Diseño, Javier Muñoz Menéndez; la coordinadora de la carrera de Diseño de Interiores, Gabriela González Navarrete, y dos integrantes de la dirección de Vinculación y Extensión: Pablo A. Cicero y Aidy Azcorra Ancona, fueron quienes eligieron el stand que se utilizaría en la Filey. La alta calidad de las propuestas hizo que ese ejercicio fuera muy difícil, y aunque al final se decantaron por uno, se hizo énfasis en el excelente trabajo realizado por los tres equipos.
La propuesta de las alumnas Valentina Reyes Trujillo, Mónica Moguel Escalante, Karla Arcudia Villalobos y Mayra Coral Villegas fue la que se eligió para representar a la Universidad Marista en la feria de la lectura. Las autoras de ese pabellón explican que el espacio representa a su casa de estudios, «sus colores, su gente y su ambiente». Se podría describir al proyecto como un contenedor rojo, techado con una red, que en realidad es una abstracción de una ceiba; cuenta con tres espacios informativos de color gris, que simulan las cartelas características de la arquitectura del campus, y en su interior tiene un área multiusos Sin embargo, es mucho más que eso. El stand de la Universidad Marista no sólo brinda información y es un espacio de convivencia y descanso; es un desfogue, una válvula de escape, una fiesta de libertad.
Un inmenso pizarrón, formado por tres grandes paños de madera, permite que los visitantes pinten lo que deseen, desde garabatos hasta testamentos. Niños que aún no saben escribir tienen en ese espacio marista su primera experiencia literaria, adolescentes con amores contrariados se envían mensajes, lectores se recomiendan autores y novelas… Todos, todos, todos dejando constancia de su existencia, de su paso por esa jungla de papel y de su necesidad de expresarse. Decenas de miles de personas han visitado la Filey, muchísimas de las cuales han utilizado ese espacio para decir lo que sienten. Un grito de graffitti cultural, de vandalismo literario.
Refleja la libertad de la Universidad Marista, la invitación que nos hace la institución a expresarnos, a dar rienda suelta nuestra creatividad; con este stand quisimos decir que «todos somos marista», señalan las autoras de este proyecto.





