María Cristina Muñoz Medina se acaba de graduar; obtuvo 96.76 puntos, con lo que se convierte en el mejor promedio de la Escuela de Contaduría de esta generación. Es hija del doctor Eduardo Muñoz Menéndez y María del Pilar Medina Espinosa, y tiene tres hermanos: Eduardo, ingeniero civil; María del Pilar, estudiante de Administración, y Rafael, actualmente en la Tarahumara, y próximo alumno de Arquitectura.
Eduardo es egresado de esta universidad, María del Pilar estudia aquí, como también lo hará Rafael. El salón de usos múltiples de esta casa de estudios lleva el nombre del abuelo de María Cristina: «Dr. Jorge Muñoz Rubio». Su papá, Dr. Eduardo Muñoz, es maestro de la Escuela de Ciencias de la Salud, y, junto con su tío Jorge, que en paz descanse, es uno de los integrantes fundadores de esta universidad. Otro de sus tíos, Javier, fue uno de los arquitectos que diseñó este campus, y actualmente es director de la Escuela de Arquitectura y Diseño; la mejor promedio de la Escuela de Contaduría es integrante de una de las familias más identificadas con el carisma marista en Yucatán.
«Ser marista es un estilo de vida», considera María Cristina. «Implica servir a los demás, ser empático; comportarse con sencillez y humildad». Como profesional, la formación inspirada en las enseñanzas de san Marcelino Champagnat se traduce «en responsabilidad y ética; en honestidad». Eso lo sabe la recién egresada, quien trabaja desde hace tres años en el despacho Contable Peninsular.
Admite que al principio le fue difícil compaginar los estudios con el trabajo, pero que después supo cómo organizar su tiempo y dar lo mejor que sí tanto en lo académico como en lo laboral. Recuerda que Contaduría no fue su primera opción, pero que ya en la universidad vio que era la profesión que quería; le gustan los temas relacionados con la auditoría y fiscal. Planea, incluso, estudiar una maestría en esta última disciplina. De su experiencia en esta institución educativa, María Cristina destaca el ambiente de familia que se respiró en su salón, tanto entre alumnos como con profesores.
La recién egresada se titulará por promedio. La ceremonia académica en la que concluyó esta importante etapa de su vida se realizó el martes 7 de julio. Con ella egresaron 29 jóvenes de Contaduría, 19 de la licenciatura en Administración Turística, 17 de Administración,, 13 de la maestría en Dirección Financiera y 13 de la maestría en Impuestos.
«No nos quedemos en justificaciones cómodas y vagas», urgió el rector Miguel Ángel Baquedano Pérez a los nuevos profesionales; «que no nos importe el qué dirán. Siempre el diálogo como la herramienta del consenso. Siempre la verdad como única forma de conducirse. Siempre la justicia como elemento de mayor valor». «Les advierto», anunció: «iremos contracorriente en la persecución de ese ideal, pero en el transcurso de esa grata rebeldía puede ser que nos encontremos mucho antes con la recompensa. La meta no está al llegar, sino en el comenzar».





