UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

César Omar Román Domínguez: «Ser para servir», todo el día, todos los días

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«Como Ingenieros Industriales, debemos fomentar el adecuado funcionamiento del engranaje social y garantizar que cada uno de los procesos de la vida se forje en un sistema productivo basado en la calidad, honestidad, respeto, el amor al trabajo y a la familia». Con estas palabras, César Omar Román Domínguez se despidió de sus compañeros, recién graduados como él, en la ceremonia académica que se realizó en la Universidad Marista de Mérida el pasado 8 de julio. 

César Omar obtuvo el mejor promedio de su generación, al alcanzar 95.35 puntos. El recién egresado marista está a unos días de concluir su tesis, con la que obtendrá el título de Ingeniero Industrial y de Sistemas. Su trabajo de investigación se titula «Optimización en el crecimiento de películas delgadas de molibdeno para aplicación de celdas fotovoltaicas». Su asesor es el doctor Javier Espinosa Fáller, director de la Unidad Experimental Marista. 

El mejor promedio de su generación es hijo de Rogerio Román Jaimes y María Cristina Escalante. Actualmente trabaja en Pepsico, donde lidera varios proyectos, principalmente relacionados con procesos de calidad. Precisamente, es en esa disciplina en la que desea especializarse, o «en sistemas computacionales», señala.

Como muchos de sus compañeros, uno de los sueños de César Omar es emprender su propio negocio. Lo tiene claro, y así lo compartió al pronunciar el discurso en el que representó a sus colegas. Citando a Steve Jobs, el joven ingeniero invitó a los asistentes: «Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición».

Quiere, y así lo expresa en entrevista, trabajar en varias empresas «y así adquirir más conocimientos y experiencias», y no «emprender en el aire». Y bajo esa ruta se ha dirigido desde hace tiempo, ya que trabajaba al mismo tiempo que asistía a la universidad. «Había semestres muy cargados», recuerda. «Pero siempre supe administrar mi tiempo… como buen ingeniero. Fue difícil, nunca imposible». Además, César Omar formó parte de grupos apostólicos y de desarrollo comunitario: dio catecismo en Dzidzilché, participó en el programa de huertos familiares, se fue de misiones… El «Ser para servir» fue el día a día de este egresado marista, quien, ya con su título, continúa firme en su meta de cambiar su entorno.

«Debemos trascender, atrevernos a ser diferentes, si queremos transformar a México hay que romper los vicios del pasado y decidirse a construir un futuro distinto», invita. 

«El país necesita personas comprometidas, independientemente de su oficio o profesión, y son los más preparados, intelectual y moralmente, los llamados a dar el primer paso, porque nuestra sociedad está perdiendo la capacidad de asombro y nos estamos acostumbrando a vivir en medio del crimen, de la pobreza extrema, los secuestros, de la corrupción, entre otras calamidades, cerrando su corazón y callando sus sentidos para no ver, no oír, para no sentir».

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