UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Cosecha de esperanza

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Jóvenes de la Universidad Marista de Mérida ayudan a sembrar huertos… Y lo que ahí cosechan son amistades. Desde hace más de un lustro —cinco años y tres meses, para ser exactos—, la dirección de Pastoral y Desarrollo Comunitario implementa el programa «Huertos de traspatio», que ha mejorado la calidad de vida a poco más de doscientas personas directamente, y muchas más de manera indirecta.

Actualmente funciona en cuatro comunidades: Kikteil, Tamanché, Dzidzilché y Sacnicté. En estas poblaciones, en los traspatios de cincuenta y dos hogares funciona un huerto, informa Jorge Trujillo Aguirre, coordinador técnico del programa. Haciendo cálculo rápido, de tres a cuatro personas por hogar, estos huertos benefician a más de doscientas personas.

Apoyan a Jorge alumnos de diversos programas de la Universidad Marista, quienes acuden todas las semanas a esas poblaciones a apoyar a las personas en la siembra y cosecha de vegetales. Entre ellos se encuentran dos jóvenes alemanes, Jonas Hacher y Benedikt Gorlit. Ellos vinieron a Mérida como voluntarios, provenientes de una escuela marista.

En las comisarías donde se implementa este programa, los europeos pudieron constatar la pobreza del país, pero también la implementación de prácticas para combatirla. Germanos, al fin y al cabo, consideran que el proceso y el método utilizados en el programa «Huertos de traspatio» son una útil herramienta para hacer frente a la dura situación económica de esas comunidades.

Este programa, afirman, da frutos. Y muchos. Ellos han sido testigos de lo anterior, pues en los meses en los que han acudido a las poblaciones beneficiadas han visto beneficios tangibles. Regresan a su país con la satisfacción de haber trabajado por los más necesitados y haber contribuido para que su nivel de vida mejore.

También participa en este programa Angelique Azarro, de la carrera de Arquitectura. Ella igual habla de los beneficios de los «Huertos de traspatio», cuya estructura mejora la calidad de vida de las familias que lo implementan. Además, destaca el toque humano de quienes participan. «No sólo ayudamos a implementar el huerto, sino que acompañamos a la familia. En muchas ocasiones, somos nosotros los que más aprendemos», asegura Angelique.

«Quería ayudar a la gente, ser útil», confiesa. «Y creo que aquí lo estoy haciendo».

El coordinador Jorge explica que una de las primeras funciones de los huertos es complementar la alimentación de la familia, con productos que por lo general no integran su dieta normal. Un siguiente paso es obtener recursos con la venta de excedentes.

Uno de los éxitos de este programa es que no es paternalista, especifica Jorge. La Universidad Marista apoya a las familias proporcionándoles las herramientas necesarias para su implementación, pero depende de éstas su cuidado. Además, reciben acompañamiento y capacitación. Por ejemplo, se dan cursos para hacer conservas, con el fin de comercializar sus productos.

Jorge Loría Mafud, estudiante de Mercadotecnia, es igual un entusiasta participante de este programa. Esta experiencia no sólo le ha servido para crecer en lo personal, sino también en lo profesional. Acorde con lo que estudia, Jorge apoya igual a las familias para comercializar los productos excedentes.

Por ejemplo, su mamá, después de muchos años de recibir elogios por su sazón, se decidió y abrió una cocina económica: «Mafood» —que se pronuncia como el apellido—. Las berenjenas que utiliza en sus guisos provienen en su totalidad de los huertos de las comisarías participantes en el programa marista.

Su hijo Jorge también señala que ha aprendido mucho en esta experiencia; ha visto a gente motivada, contagiada por el entusiasmo de sus vecinos. También le gusta «Huertos de traspatio» porque es un programa interdisciplinario, en donde puede convivir con otros universitarios de otras carreras.

Por ejemplo, señala Antonio Buenfil Guillermo, director de Pastoral y Desarrollo Comunitario, han acudido a las comisarías alumnos de diversos programas, que apoyan a las familias con conocimientos específicos. Recuerda a estudiantes de Diseño Gráfico que apoyaron en la realización de imágenes y lonas para que se puedan vender excedentes.

Beneficio de doble vía
Gerardo Alcalá Chan estudia Ingeniería Industrial. Para él, participar en este proyecto «ha sido una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista de conocer el proceso de desarrollo comunitario y de acercamiento a la realidad socioeconómica en que viven algunas de las comisarías de Mérida».

Al relatar su experiencia, recuerda que se integró a «Huertos de traspatio» porque tenía conocimientos básicos sobre agricultura orgánica, y «con el afán de aportar algo de los conocimientos sobre el tema en el desarrollo de los huertos». «Para mí siempre ha sido satisfactorio que las personas me platiquen los problemas que tienen y que les pueda aportar algún consejo o información técnica con la que puedan mejorar su trabajo».

Esta iniciativa no sólo cambia la vida de los habitantes de las cuatro comisarías en las que funciona, sino también de los alumnos maristas que los apoyan; los testimonios anteriores lo demuestran.

Sin embargo, se necesitan más manos para sembrar y cosechar. Por el éxito obtenido en las comisarías meridanas, varias poblaciones y organizaciones se han acercado a la Universidad Marista para solicitarle apoyo en la implementación de nuevos huertos, según informa el director Antonio Buenfil.

Un comedor comunitario en Chicxulub Puerto, que da de comer a alrededor de ochenta personas de lunes a viernes, por ahora; otro en el albergue para personas de la tercera edad de las hermanas de la Caridad, que se encuentra detrás del penal, e, incluso, uno adentro del mismo, para que sea cultivado por los mismos reclusos.

Al explicar este programa, Jorge Trujillo señala que entre las bondades de esta actividad se encuentran mejorar la alimentación y la economía de la familia… Y la terapia ocupacional. Precisamente por esta última cualidad su implementación en el centro de readaptación social sería benéfico; como ya lo está siendo en el huerto demostrativo que se ha fomentado en el Centro Marista San José, en la colonia San José Tecoh Sur, de esta ciudad. También se está implementando huertos en otras obras maristas de la ciudad, en Chicxulub puerto y en Oxkutzcab.

La mies es mucha y pocos los operarios. El director y el coordinador técnico del proyecto invitan a la comunidad universitaria a sumarse y participar activamente en este plan. Los alumnos que ya lo hacen secundan la invitación, señalando que es una excelente oportunidad para poner el práctica el lema «Ser para servir». 

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