UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

La silla voladora

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Hace un año, una silla emprendió un largo viaje. Exactamente, de 1,008.31 kilómetros, en línea recta. La silla viajó de esta ciudad al Distrito Federal. Para ser más específicos, de la Universidad Marista de Mérida al Museo Franz Mayer.

Ahí, esa silla formó parte de una exposición y fue parte de un concurso de muebles. Después de esa aventura, y de realizar de nuevo el recorrido de 1,008.31 kilómetros, esa silla se encuentra ahora en la casa de su creador, el arquitecto Mauricio Espinosa. El mueble, antes de emprender ese viaje, fue uno de los proyectos semestrales que se realizan al concluir la materia «Análisis e introducción al mueble», que se ofrece todos los semestres.

Uno de los profesores que imparte esa asignatura, Benjamín Rojas Maldonado, explica que, como parte del proyecto final, los alumnos realizan una exposición de muebles diseñados por ellos mismos. Este semestre, la muestra fue de sillas.

Benjamín explica, en el primer piso del Edificio de Arquitectura e Ingeniería, que la muestra es «la culminación del trabajo que se realiza durante los seis meses de la materia». En ella se abordan temas como historia del mueble, tendencias, materiales, ergonomía y técnicas de creatividad.

Los alumnos que cursan esta asignatura son estudiantes de Arquitectura y de Diseño de Interiores. Es una optativa que se puede tomar a partir del quinto semestre de la licenciatura. En la entrevista se encuentra la coordinadora de Diseño de Interiores, Gabriela González, quien asegura que «Análisis e introducción al mueble» es una de las materias más solicitadas por los universitarios.

«El día en que se abrieron las inscripciones para las materias optativas», recuerda Gaby, «el cupo se llenó en media hora: las inscripciones se abrieron a las dos de la tarde y a las dos y media ya estaba llena esta materia».

La exposición de muebles —en este año específicamente de sillas— es la culminación de un proceso que comenzó con un boceto en papel, que germinó en una maqueta y que luego se transformó en metal o madera. Para realizarla, los alumnos recurrieron a ebanistas y expertos en forja locales, con quienes trabajaron codo a codo en la elaboración de sus creaciones.

En el jurado que calificó esos trabajos participaron industriales de la industria mueblera, que se interesaron en varios de los diseños hechos realidad por los universitarios maristas.

Uno de los muebles que más llamó la atención es precisamente en donde Benjamín y Gaby, acompañados por el director de la Escuela de Arquitectura y Diseño, Javier Muñoz Menéndez, nos brindan esta información: un «confidente» de madera —aunque igual se puede fabricar con otros materiales— adaptado a las nuevas tendencias, y reimaginado para estos tiempos.

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