UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Germaine Castañeda Zetina, ante un nuevo reto

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Germaine Castañeda Zetina ya se graduó. Y sin embargo, le espera uno de los años más intensos de formación: su servicio social.

Ella estudió Nutrición en la Universidad Marista de Mérida, donde obtuvo el mejor promedio de su generación: 91.63 puntos.

Estudió la preparatoria en el Instituto Patria; es hija de Amira de los Ángeles y Víctor Javier, y tiene dos hermanos: Juan Pablo y Joseline.

Durante un año, prestará su servicio social en el Hospital O’Horán, y quiere, en ese lapso, presentar la prueba EGEL. ¿La razón, si con su promedio podría titularse de manera automática? Obtener la beca de maestría que la Universidad Marista otorga al mejor resultado de ese examen.

Aunque antes barajó la carrera de Medicina, Germaine se decantó por Nutrición, ya que le gusta el trato directo con las personas. Además, señala, «puedo impactar de forma positiva en la sociedad».

Ella está seguro de eso, al igual que el rector de la Universidad Marista, Miguel Ángel Baquedano Pérez, quien en el discurso que dio en la ceremonia de graduación le dijo a Germaine y a sus compañeros:

«Tú, licenciado en Nutrición: En este país mal alimentado, Yucatán se debate en los vergonzosos primeros sitios de obesidad y desnutrición. ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Te vas a conformar recetando dietas para que tus pacientes alcancen las tallas de las estrellas de cine? ¿Vas sólo a ofrecer consulta en la comodidad de tu despacho? ¿O vas a salir a enfrentarte con la realidad, con la obesa y desnutrida realidad, para intentar cambiarla?

«Tiene un reto muy importante; un reto que se refleja directamente en la calidad de vida de todos los que te rodean. Asume ya tu papel en esta lucha contra la mala alimentación, contra los hábitos perjudiciales que nos lastran como personas y como sociedad. Aliméntanos igual el alma; combate a la par la desnutrición del espíritu».

La experiencia que se le avecina en el O’Horán no será algo nuevo para Germaine, ya que hizo prácticas en la T1 y en el Hospital Juárez. Ahí pudo constatar la diferencia entre un nutriólogo marista y otro cualquiera.

«Los estudiantes de la Universidad Marista nos preocupamos por el paciente», asegura. Y explica el por qué de esta afirmación, que se podría resumir en poner en práctica en la profesión el lema de esta casa de estudios: «Ser para servir».

«El servicio es lo más importante», rubrica la mejor promedio de su generación, quien también platica sobre los retos a los que se enfrenta ya en el ejercicio de su profesión.

Considera, entre otras cosas, que son necesarias políticas públicas para revertir los problemas de alimentación en Yucatán y en México; que es urgente cambiar la cultura de la población.

«Se ha acostumbrado a la gente a que le den y no se inculca, por ejemplo, los huertos familiares… El gobierno acostumbra a la gente a no esforzarse», considera.

Para ella, el primer paso es la educación. Hay que ir a la raíz del problema, y convencer a la sociedad que es necesario cambiar de hábitos. Obviamente, esta labor la tienen que realizar expertos capaces y comprometidos.

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