UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

«Siempre me sentí acompañada», comparte Margie Anel Ojeda Madera

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A la pregunta ¿qué vas a extrañar de la universidad?, Margie responde… con esta otra pregunta: ¿qué no voy a extrañar de la universidad?

Margie Anel Ojeda Madera se acaba de graduar, con el mejor promedio de su generación: 93.74. Estudió la licenciatura en Mercadotecnia.

Es hija de Luis Felipe y Emma Noemí, y hermana de Emma y Erik. Emma, la mayor, es contadora; Erik, el benjamín, aún está estudiando.

La nueva mercadóloga estudió la preparatoria en el Centro Universitario Montejo (CUM). Ahí llegó proveniente del Motolinía. Obtendrá su título profesional por promedio.

Actualmente trabaja en una agencia de bienes raíces, y antes, por su cuenta, incursionó en medios digitales, estructurando estrategias en redes sociales, campañas publicitarias en Google y creación de aplicaciones móviles.

Al igual que sus compañeros recién graduados, Margie se enfrenta a un mundo laboral complicado, muy competitivo, pero está segura que si tiene presente lo que aprendió y es fiel a sus principios, el éxito llegará. Tarde o temprano, pero llegará.

Ética para mercadólogos

En la graduación académica, el rector de la Universidad Marista de Mérida, Miguel Ángel Baquedano Pérez, invitó a Margie y a sus compañeros a recordar que enfrente a ellos «no hay una audiencia, público o mercado… Somos personas. Como ustedes. Formamos parte de una sociedad, cada uno con nombre y apellidos; no nos vean como simples consumidores. Cada uno de nosotros tenemos mente, corazón y alma, y así nos deben ver».

Eso, Margie lo tiene muy claro. Sabe que es difícil encontrar la ética en «millonarias campañas publicitarias» o en «fríos, impersonales análisis de mercado». Es como encontrar una aguja en un pajar.

Y, sin embargo, está segura que sí hay no una sino muchas agujas. Por ejemplo, «promover campañas gratuitas, o de concientización de temas ambientales o sociales». También, pugnar por que las empresas sean responsables con sus consumidores, que construyan sociedad. Así, y sólo así, podrá aplicar el lema de su alma máter, Ser para servir, en la vida laboral.

Esta nueva etapa en la vida de la recién graduada comienza con nostalgia. Como ya se mencionó, Margie extrañará todo —y a todos—. «¿Qué haré a las diez de la noche? ¿Qué motivos tendré para levantarme antes de las siete?».

Recuerda, con cariño, el apoyo incondicional de su director, Antonio Salgado Borge, y de su coordinadora, Dalia Roses Manzano.

«Dalia siempre tenía el consejo adecuado, ya sea para cuestiones personales, académicas o profesionales», considera.

«El acompañamiento de mis profesores, en especial de mi director y de mi coordinadora, es algo que siempre recordaré con mucha gratitud».

 

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