UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Tres décadas de historia: la Escuela de Recursos Naturales a través del tiempo

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Un encuentro reunió a líderes de distintas etapas de la Escuela para recordar sus orígenes, reconocer los aprendizajes de su trayectoria y mirar hacia el futuro de la Licenciatura en Administración de Recursos Naturales.

En el marco del 30 aniversario de la Universidad Marista de Mérida, la Escuela de Recursos Naturales realizó el conversatorio “La Escuela de Recursos Naturales a través del tiempo”, un encuentro que permitió hacer memoria, reconocer el camino recorrido y fortalecer la identidad de una comunidad que, durante casi tres décadas, ha formado profesionales comprometidos con la administración responsable de los recursos naturales.

El conversatorio se llevó a cabo el pasado 20 de agosto en el Auditorio Vicente Victoria y reunió a quienes han sido protagonistas y líderes de distintas etapas de la Escuela: el Dr. Juan Carlos Seijo Gutiérrez, rector fundador de la Universidad; el Dr. Alejandro Flores Nava, director fundador de la Escuela; el Dr. Alfonso Cuevas Jiménez; el Mtro. Carlos Eusebio Castro Agüero; el Mtro. Miguel Carbajal Rodríguez y la Mtra. Karla Amador Baranda. La conversación fue moderada por la Mtra. Paulina Ancona Bates, actual directora de la Escuela.

Una carrera adelantada a su tiempo

Más que una revisión cronológica, el encuentro permitió reconstruir una historia que continúa vigente: la de una carrera que nació con el propósito de formar profesionistas capaces de tomar mejores decisiones sobre el uso, aprovechamiento y conservación de los recursos naturales.

Desde sus primeros años, la Licenciatura en Administración de Recursos Naturales (LARN) planteó una propuesta de formación diferente, al integrar conocimientos ecológicos, económicos y administrativos con una profunda sensibilidad social.

El Dr. Juan Carlos Seijo recordó los orígenes de la Escuela y destacó que se trataba de una propuesta adelantada a su tiempo: una carrera pensada para cuidar ecosistemas de gran biodiversidad, pero también para aprovechar sus recursos de manera inteligente. Su visión quedó sintetizada en una expresión que, con el paso de los años, continúa dando sentido a la formación de sus estudiantes: hacerlo “con la mejor ciencia, con el mejor corazón y con el mejor cuidado de la casa de todos”.

Asimismo, destacó que el perfil profesional se construyó desde una perspectiva integral, buscando formar personas capaces de comprender las dimensiones biológicas, ecológicas, económicas y sociales de los recursos naturales, siempre con especial atención a las necesidades de las personas más desprotegidas.

El Dr. Alejandro Flores Nava, director fundador de la Escuela, compartió los retos que implicó convertir aquella idea innovadora en una comunidad académica capaz de trascender las aulas. En los primeros años, explicó, no bastaba con contar con una carrera valiosa: era necesario abrir puertas, generar confianza y demostrar que el perfil profesional respondía a las necesidades del mundo laboral.

En ese proceso, los primeros egresados desempeñaron un papel fundamental. Fueron ellos quienes comenzaron a demostrar, desde la práctica, el valor de una formación que integraba materias, salidas de campo y una preparación integral de alta calidad. Como recordó el Dr. Flores Nava, los egresados no solo abrieron brecha, sino que “abrieron brechas muy amplias desde el principio”, superando expectativas y haciendo la diferencia en los espacios donde comenzaron a desarrollarse profesionalmente.

Aprender haciendo: la UNEXMAR como laboratorio vivo

A lo largo de esta historia, la UNEXMAR (Unidad Experimental Marista) se consolidó como uno de los grandes símbolos de la propuesta formativa de la Escuela. Concebida como un sistema integral de producción orientado al traspatio de comunidades de Yucatán, incorporó modelos aviacuícolas y agriacuícolas compatibles con las condiciones y la cultura productiva del campo yucateco.

Desde entonces, la UNEXMAR ha representado para la comunidad de Recursos Naturales un espacio donde la teoría se encuentra con la práctica y donde el aprendizaje adquiere un sentido concreto al vincularse con las necesidades del entorno.

El Dr. Alfonso Cuevas destacó precisamente el valor de una formación rigurosa, científica, práctica y humana. Desde su experiencia como profesor, investigador y coordinador de la UNEXMAR, recordó la importancia de llevar el conocimiento más allá del aula mediante salidas de campo, experiencias de aprendizaje aplicado y herramientas tecnológicas como los Sistemas de Información Geográfica, fundamentales para comprender el territorio y tomar mejores decisiones.

También resaltó el desempeño histórico de los estudiantes de Recursos Naturales en Aprender Sirviendo, donde han encontrado una oportunidad para integrar ciencia, comunidad y propuestas viables frente a problemáticas reales.

Construir una profesión

El Mtro. Carlos Eusebio Castro Agüero recordó una etapa de transición en la que la carrera comenzó a definir con mayor claridad sus áreas de formación, entre ellas la gestión ambiental, la producción sostenible y el énfasis en acuacultura, este último como un sello con importantes posibilidades de desarrollo.

Con la llegada de las primeras generaciones de egresados, la Escuela comenzó también a demostrar, con hechos, que el perfil profesional contaba con un amplio campo laboral. La experiencia de quienes se incorporaron al mundo profesional permitió confirmar que aquella visión que dio origen a la carrera podía convertirse en una realidad.

En esta construcción del campo profesional también tuvo un papel relevante el Mtro. Miguel Carbajal Rodríguez, quien compartió una etapa marcada por el crecimiento, la vinculación y el posicionamiento de la carrera.

Recordó que, si bien la Escuela ya formaba excelentes profesionistas, uno de los grandes retos consistía en “construir la profesión”: abrir espacios, fortalecer el reconocimiento del perfil de los LARN y lograr que gobiernos, empresas e instituciones identificaran a la Universidad Marista de Mérida como un referente en sustentabilidad y administración de recursos naturales.

Durante su gestión se fortaleció la relación con los sectores público y privado, se impulsó la gestión ambiental y surgieron proyectos que contribuyeron a dar mayor visibilidad a la carrera.

Entre los recuerdos compartidos destacó uno especialmente significativo: la emoción de encontrar, por primera vez, una vacante que solicitaba específicamente a un “administrador de recursos naturales”. Para la comunidad de la Escuela, aquel momento representó mucho más que una oportunidad laboral: fue una señal de que el perfil profesional comenzaba a ser reconocido y valorado fuera de la Universidad.

Una mirada integral para transformar

La Mtra. Karla Amador Baranda, primera egresada en dirigir la Escuela, compartió una visión centrada en los desafíos que enfrentan actualmente los profesionales de Recursos Naturales.

Destacó la importancia de formar personas capaces de comprender la realidad desde un pensamiento complejo y sistémico, evitando aproximaciones parciales a problemáticas que, por su propia naturaleza, requieren la colaboración de distintas disciplinas.

En este sentido, subrayó la necesidad de trabajar en equipos interdisciplinarios y desarrollar un liderazgo ético, especialmente porque los egresados suelen participar en espacios donde deben tomar decisiones con impacto en personas, organizaciones y territorios.

Con especial emoción, reconoció también la valentía de quienes eligen una carrera distinta, una profesión que en ocasiones puede ser difícil de explicar, pero cuya relevancia resulta cada vez más evidente para transformar comunidades, proyectos y realidades.

Una historia que todavía tiene páginas por escribir

A través de las voces de quienes han acompañado diferentes etapas de la Escuela, el conversatorio permitió reconocer que la historia de la Licenciatura en Administración de Recursos Naturales no se construyó únicamente a partir de planes de estudio, proyectos o generaciones de estudiantes. Se construyó, sobre todo, a través de una comunidad que ha compartido una manera particular de entender la profesión: con ciencia, compromiso, sensibilidad y sentido social.

Al cierre del encuentro, la Mtra. Paulina Ancona Bates, actual directora de la Escuela, invitó a mirar esta trayectoria como un libro que aún conserva páginas en blanco.

Esas páginas, recordó, corresponden a quienes hoy forman parte de esta comunidad: estudiantes, egresados, profesores, familias, equipo de la UNEXMAR y la propia dirección de la Escuela. Cada uno tiene la posibilidad de seguir escribiendo una historia que honre sus orígenes, preserve aquello que le ha dado identidad y, al mismo tiempo, se atreva a mirar hacia nuevos desafíos.

A 30 años de la Universidad Marista de Mérida, la Escuela de Recursos Naturales celebra no solo lo que ha construido, sino también todo lo que está por venir. Porque la historia de los LARN continúa escribiéndose en cada proyecto, cada decisión y cada espacio en el que sus profesionales eligen servir, transformar y dejar huella.

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