Hace tres décadas, la Universidad Marista de Mérida nació con una convicción clara: la educación tiene sentido cuando transforma vidas y contribuye a construir una sociedad más justa, respetuosa, solidaria y responsable. Treinta años después, esa convicción permanece intacta, pero su alcance se ha multiplicado.
Hoy, la Universidad es una comunidad de casi 3,000 estudiantes, más de 9,400 egresados, más de 500 docentes y 300 colaboradores que comparten una misma misión: formar profesionistas competentes, personas íntegras y ciudadanos comprometidos con el bien común. Más que una institución de educación superior, se ha consolidado como un referente académico y un espacio seguro de formación integral donde el conocimiento, la investigación, el servicio y la vida comunitaria convergen para dar respuesta a los desafíos de nuestro tiempo.
A treinta años de distancia, la pregunta ya no es únicamente qué ha logrado la Universidad Marista de Mérida, sino qué representa hoy para la sociedad y hacia dónde dirige sus esfuerzos para las próximas décadas.
Una universidad que forma
La historia de la Universidad Marista de Mérida puede contarse a través de sus egresados. Son más de 9,400 mujeres y hombres que han encontrado en la educación una oportunidad para transformar su propia vida y, desde distintos ámbitos, contribuir a la transformación de otros.
Lo que inició en 1996 con cuatro licenciaturas y 142 estudiantes inscritos, hoy se ha convertido en una oferta integrada por 15 programas de licenciatura, 23 programas de posgrado y 2 programas de inclusión.
Sin embargo, el crecimiento de la Universidad no se explica únicamente por la expansión de su oferta académica. Su principal fortaleza ha sido mantener vigente un modelo educativo que integra la excelencia académica con la formación humana, inspirado en el carisma educativo Marista que promueve la sencillez, el ambiente de familia, la presencia prolongada con los alumnos y el amor al trabajo perseverante sustentado en la confianza en María. Desde sus orígenes, la institución apostó por colocar al estudiante en el centro del proceso formativo y por incorporar experiencias de aprendizaje vinculadas con la realidad social, cuando la responsabilidad social universitaria aún no ocupaba un lugar central en la agenda educativa. Programas como Aprender-Sirviendo, Construyendo Puentes o el Diplomado para Personas Mayores reflejan esta visión de una educación que trasciende las aulas y acompaña a las personas en distintas etapas de la vida.
Más allá de las licenciaturas y los posgrados, la Universidad Marista de Mérida ha ampliado su visión educativa para responder a una realidad cada vez más dinámica, donde aprender ya no es una etapa limitada a los años universitarios, sino un proceso permanente que acompaña a las personas a lo largo de toda su vida.
En este esfuerzo, la oferta de educación continua se ha consolidado como un espacio estratégico para el desarrollo profesional y humano, solo durante 2025, más de 1,500 participantes cursaron programas de educación continua y estudiantes, docentes y colaboradores obtuvieron 812 certificaciones a través de Coursera.
La calidad de esta propuesta educativa ha sido reconocida a nivel nacional. En 2024, la Universidad obtuvo por tercera ocasión la acreditación máxima otorgada por la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), mientras que el cien por ciento de sus programas de licenciatura cuentan con acreditaciones de calidad. Adicionalmente, hace un par de semanas, la Universidad recibió por parte del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C., el reconocimiento por la incorporación de 10 de los 11 programas de licenciatura en posibilidad de hacerlo, al Padrón EGEL Plus como Programas de Alto Rendimiento Académico, gracias a los resultados alcanzados por sus egresados durante el período 2023 – 2025.
Hoy la Universidad Marista de Mérida no solo forma estudiantes; forma comunidades de aprendizaje. Acompaña a jóvenes que inician su proyecto profesional, a especialistas que buscan profundizar en su disciplina, a personas que requieren actualizar sus competencias frente a los cambios tecnológicos y a personas mayores que encuentran en el conocimiento una oportunidad permanente de crecimiento. Esa visión de educación para toda la vida es, quizá, una de las expresiones más claras de lo que la Universidad es hoy y de hacia dónde se dirige en las próximas décadas.
Pero el futuro exige nuevos desafíos. La Universidad se prepara para formar profesionistas capaces de desenvolverse en contextos complejos, interculturales y profundamente influenciados por la tecnología. Por ello, trabaja en la incorporación transversal de competencias relacionadas con la gestión de tecnologías digitales, el uso ético de la inteligencia artificial, el pensamiento crítico, la ciudadanía digital y la sostenibilidad. La meta es formar egresados capaces de tomar decisiones responsables, trabajar de manera interdisciplinaria y actuar con una profunda conciencia ética frente a los retos globales.
Una universidad que genera conocimiento
La Universidad Marista de Mérida no solo forma profesionistas; también genera conocimiento orientado a resolver problemas reales.
Hoy, la institución ha logrado consolidar capacidades científicas que se reflejan en 16 investigadores, 18 líneas de investigación activas y 29 proyectos vigentes que abordan temas tan diversos como salud, nutrición, derechos humanos, desarrollo sostenible, cambio climático, energía, arquitectura, economía y políticas públicas.
Los resultados son tangibles. A lo largo de su historia se han publicado 321 artículos, capítulos y libros científicos, de los cuales 146 corresponden a los últimos cinco años. Además, la Universidad mantiene colaboración con más de 60 instituciones nacionales e internacionales, entre ellas algunas de las más reconocidas del mundo académico. El trabajo generado al día de hoy en investigación, ubica a la Universidad en el lugar número 15 a nivel nacional de instituciones privadas de acuerdo al número de artículos publicados, y en el lugar número 9 de acuerdo al número de artículos publicados por número de estudiantes.
Sin embargo, el verdadero valor de la investigación no se encuentra únicamente en los indicadores académicos, sino en su capacidad de generar impacto social. Los proyectos desarrollados por la Universidad han contribuido a fortalecer programas comunitarios de salud, impulsar la seguridad alimentaria, mejorar la comprensión de fenómenos ambientales y aportar evidencia para la construcción de políticas públicas. Iniciativas como los programas de educación para la salud en comunidades de Yucatán han evolucionado desde la investigación científica hasta la incidencia en estrategias implementadas por instituciones públicas y organizaciones sociales.
De cara al futuro, la investigación universitaria buscará concentrar esfuerzos en algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la pobreza, la salud, la educación, la seguridad alimentaria, el cambio climático, la sostenibilidad y la resiliencia comunitaria. La apuesta institucional consiste en convertir cada vez más el conocimiento científico en soluciones transferibles que mejoren la vida de las personas y fortalezcan el desarrollo de la región.
Una universidad que conecta y enriquece la vida
La experiencia universitaria se construye mucho más allá de los salones de clase.
Durante estos treinta años, la Universidad Marista de Mérida ha desarrollado una red de oportunidades que permite a sus estudiantes vincularse con el mundo, ampliar sus horizontes y descubrir nuevas formas de crecimiento personal y profesional.
Actualmente cuenta con más de 40 destinos para movilidad nacional e internacional, más de mil empresas vinculadas a través de su bolsa de trabajo y programas de empleabilidad, además de una amplia oferta de idiomas que beneficia a cientos de estudiantes cada año. Aproximadamente, un centenar de jóvenes participan anualmente en experiencias de internacionalización.
Pero la extensión universitaria también se expresa en el acompañamiento integral que reciben las y los estudiantes. Programas de bienestar, orientación, inclusión, deporte, cultura, pastoral y liderazgo estudiantil contribuyen a construir una comunidad en la que cada persona puede desarrollarse plenamente.
Las cifras hablan de una comunidad viva: miles de estudiantes participan anualmente en actividades de acompañamiento, jornadas de bienestar, experiencias pastorales, programas deportivos, talleres artísticos y espacios de representación estudiantil. Detrás de cada participación existe una intención común: formar personas capaces de escuchar, colaborar, liderar y construir comunidad.
Hacia adelante, la Universidad busca fortalecer su internacionalización, ampliar las oportunidades de movilidad, consolidar la vinculación con egresados y potenciar experiencias de aprendizaje conectadas con contextos reales. El objetivo es que cada estudiante pueda relacionar el conocimiento con la experiencia y desarrollar las competencias necesarias para participar activamente en un mundo cada vez más interconectado.
Una universidad que transforma su entorno
Si existe un rasgo que distingue profundamente a la Universidad Marista de Mérida es su convicción de que la educación debe ponerse al servicio de los demás.
Desde su fundación, la institución ha promovido una cultura de compromiso social, enunciada de manera clara en el lema: Ser para Servir y que encuentra en el programa Aprender-Sirviendo una de sus expresiones más emblemáticas. A través de esta visión, el aprendizaje se convierte en una herramienta para comprender la realidad, colaborar con las comunidades y contribuir a la construcción de soluciones.
Esta vocación se refleja en proyectos de salud comunitaria, desarrollo rural, seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental, inclusión y fortalecimiento de capacidades locales. También se manifiesta en iniciativas dirigidas a jóvenes con discapacidad intelectual, personas mayores y comunidades rurales que han encontrado en la Universidad un aliado para su desarrollo.
Los próximos años plantean una oportunidad para profundizar esta misión, ejemplo de esto es la actualización del modelo Aprender-Sirviendo que buscará generar experiencias formativas más vinculadas con las necesidades reales de las comunidades y con la participación activa de estudiantes y profesores.
El futuro se construye desde la identidad
A treinta años de su fundación, la Universidad Marista de Mérida mira hacia adelante con la misma convicción que inspiró sus primeros pasos: formar personas para transformar la sociedad.
Su legado no se encuentra únicamente en sus edificios, programas académicos o acreditaciones. Está presente en miles de egresados que hoy ocupan espacios de liderazgo y servicio; en las comunidades que han encontrado acompañamiento para enfrentar sus desafíos; en los estudiantes que descubren su vocación profesional y humana; y en una comunidad universitaria que sigue creyendo que la educación puede cambiar vidas.
En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la incertidumbre social y los desafíos ambientales, la Universidad ha definido con claridad su rumbo: conservar su calidad académica, fortalecer su ambiente de familia, mantenerse a la vanguardia de la innovación educativa y seguir haciendo del Ser para Servir una experiencia concreta y transformadora. Porque después de treinta años, la pregunta ya no es si la Universidad Marista de Mérida ha cumplido su misión, sino cuánto más puede contribuir a la construcción de un futuro más humano, justo, responsable y solidario.





