Hoy, 6 de junio, las comunidades maristas en todo el mundo nos unimos para conmemorar una fecha profundamente significativa: el tránsito de San Marcelino Champagnat, fundador del Instituto de los Hermanos Maristas y guía espiritual de una obra que, 185 años después, continúa viva y activa en más de 80 países.
San Marcelino partió al encuentro del Señor un sábado, víspera de Pentecostés, tal como él mismo anhelaba en su oración confiada. Lo hizo en un ambiente de recogimiento, acompañado por sus hermanos, en plena serenidad, y con una fe que sigue inspirando generaciones. Sus últimas palabras y gestos reflejan no solo su profunda devoción, sino también su entrega incondicional a la misión de formar “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”.
En este día no celebramos una pérdida, sino un legado que trasciende el tiempo. Recordamos su ejemplo con gratitud y renovamos nuestro compromiso con la educación como una vía para transformar vidas, construir una sociedad más equitativa y formar personas íntegras, conscientes y comprometidas con el bien común.
En México, la obra Marista tiene ya más de 125 años de presencia activa, y en la Universidad Marista de Mérida nos sentimos honrados de ser parte de esta historia. Somos herederos de una visión que apuesta por el amor al trabajo, la sencillez, la presencia cercana y el espíritu de familia como pilares de una educación humana y trascendente.
Hoy, como Maristas de Champagnat, reafirmamos nuestro compromiso: seguir siendo luz y fermento en medio del mundo, trabajando con pasión y esperanza por una sociedad más justa, más solidaria y más humana.
A cada persona que forma parte de esta comunidad – estudiantes, docentes, colaboradores, egresados y aliados –, les invitamos a vivir este día con orgullo, con memoria y con propósito.
Porque seguimos creyendo que la educación transforma, y el amor sostiene.





