UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Alumnas de Iowa culminan estancia en la U. Marista

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El sábado pasado, el Diario de Yucatán entrevistó a catorce alumnas de la Universidad de Northen Iowa (UNI) que estuvieron en tierras yucatecas como parte del programa de subvenciones del Fondo de Innovación de 100.000 Strong in the Americas, para el que la Universidad Marista de Mérida se postuló y ganó en el 2019, sin embargo, ante la pandemia no se pudo concretar hasta este año.

Reproducimos a continuación la entrevista publicada por el Diario:

Catorce estudiantes mujeres de la Universidad del Norte de Iowa, Estados Unidos, terminaron ayer su estancia de 12 días en la Universidad Marista de Mérida donde aprendieron lo básico de los idiomas español y maya y cultura general sobre Yucatán.

Antes de que regresaran a Estados Unidos, las universitarias Stephanie Nees e Isabella Richards, estudiantes de las licenciaturas en Español e Inglés y en Educación y Matemáticas, platicaron con el Diario sobre su experiencia en Yucatán y dieron su opinión, a pregunta del reportero, sobre los atentados contra los alumnos en su país.

Las jóvenes vinieron a su estancia en la Universidad Marista bajo la guía del maestro Fernando Herrera Calderón, catedrático de Historia de la UNI, quien fue el intérprete en la plática con las dos universitarias estadounidenses.

Lo primero que expresaron las estudiantes es que Yucatán es muy diverso y es difícil aprender mucho en tan corto tiempo. Sin embargo, aprendieron lo básico del español y la maya y realizaron interesantes visitas a las zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Uxmal, entre otros atractivos y comunidades rurales.

“Fue interesante ir a las zonas arqueológicas. Ver cómo la gente vivía antes. A mí me impresionó mucho el medio ambiente, la flora y la fauna es abundante en Yucatán”, comentó Stephanie. “Aprendí mucho, pero hay mucho contenido que me gustaría conocer con más detalle, fue enriquecedora la estancia”.

Igual dijeron que es la primera vez que ellas vienen a México y sin duda Yucatán está bello. Se sorprendieron por la cortesía de la gente. Sin conocerlas, la gente quería platicar con ellas, se acercaban y tenían curiosidad por lo que ellas hacían, lo que mostraba que les interesaba lo que realizaban en sus excursiones.

Cuando se les preguntó qué comida les gustó de la gastronomía yucateca, al unísono respondieron ¡las tortas!

¿De cochinita?, se les preguntó.

“De todas probamos, nos encantaron”, dijo Isabella. “Lo que más disfruté fue la comida casera de la casa donde estuve, es una comida tradicional increíble”.

En la parte académica, contaron que aprendieron un poco de español para sobrevivir en este país, fue lo básico y algunas reforzaron este idioma que aprenden en Estados Unidos y reconocían cosas y frases. En las clases de maya aprendieron algunas palabras, fue muy poco por el tiempo y porque no tuvieron clases de maya todos los días ni en forma intensiva, pero ya conocen algunas palabras en maya.

El grupo vivió experiencias que difícilmente van a olvidar, ya pueden participar en clases sobre esta lengua indígena yucateca, pero les sorprendió muchísimo que el idioma maya no esté en forma oficial en los programas de estudios desde primaria hasta licenciatura. En Estados Unidos se enseñan otras lenguas desde niños, entre ellas el español, y les gustaría que el maya fuera más institucional en el sistema educativo “para que todos lo hablen”.

Se le pidió su opinión sobre las matanzas de alumnos en Estados Unidos y como estudian para docentes, ya tienen temor de continuar para esa profesión.

“Deben prohibir las armas”, fue la primera respuesta de Stephanie.

Isabella dice que le impresionó la paz que hay en Yucatán y aunque toda la sociedad tiene sus propios problemas, la gente de aquí es más amorosa. Las madres de familia no tienen qué preocuparse por dejar a sus hijos en la escuela y pensar que algo les pasará. Y esta seguridad puede ser aplicada por las escuelas de Estados Unidos, principalmente porque en México la gente no puede comprar armas y usarlas como quiera.

El profesor Herrera Calderón comentó que las dos jóvenes serán futuras maestras en su país y con la reciente matanza (en Texas) ya tiene un poco de dudas de ejercer esta profesión cuando se gradúen. Saben que el trabajo de maestro es estresante, pero ahora hay un riesgo de que alguien entre armado y mate a mucha gente en poco tiempo.

“Ya están pensando si de verdad quieren dedicarse a esta vocación de maestras”, señaló el profesor. “En Estados Unidos hay una especie de veneración por las armas, lo ven como una necesidad y de uso para toda la vida, hay mucha publicidad para que la gente se arme porque es un derecho constitucional y destinan millones y millones de dólares para que se mantenga la ley tal como está sobre las armas”.

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