UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Apuesta por la sustentabilidad

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Entrevista publicada el día de hoy por el Diario de Yucatán.

La Universidad Marista, alineada a los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, desarrolla desde hace varios años proyectos ambientales y de sustentabilidad en colaboración con varias instituciones.

Por medio de estos proyectos buscan estrategias para resolver los problemas que se enfrentan en la región y en los que involucran a la comunidad como parte importante de este desafío por la conservación de los recursos naturales y el ambiente.

Así lo dieron a conocer Karla Amador Baranda y María Pía McManus Gómez, directora de la Escuela de Recursos Naturales de la Universidad Marista y coordinadora de Enlace Ambiental de la escuela, respectivamente, quienes detallaron algunos de los proyectos que se encuentran en ejecución actualmente.

Tal es el caso de un muestreo del acuífero que desde hace un año realizan junto con el Sistema de Monitoreo y Evaluación del Acuífero de Yucatán (Smeca) y en colaboración con varias instituciones de la región como: Innovaforce, UNAM, CICY, Uady y Cotasmey.

Zona vulnerable

Explicaron que el Estado cuenta con uno de los acuíferos más grandes del país, pero es también una de las zonas más vulnerables a la contaminación, por el tipo de roca que hay en la superficie la filtración de sustancias contaminantes es frecuente.

De manera que si no se cuentan con sistemas adecuados de drenaje y se usan agroquímicos, sustancias tóxicas, aunado a los desechos de las granjas, entre otros, se filtran al acuífero .

Ante este panorama se realiza el proyecto “Sistema de monitoreo e infraestructura tecnológica basada en el Internet de las cosas, para el monitoreo y evaluación de la calidad del agua del acuífero de Yucatán”, a lo largo de este 2020 se colocarán sensores en 12 puntos que permitirán el monitorear las condiciones del agua.

Seis sensores se colocarán atravesando la ciudad hasta Progreso, y otros seis, en la parte sur del anillo de cenotes de la entidad.

La tecnológica automatizada que utilizarán permitirá dar lectura remota o manual permanente de siete variables del acuífero: conductividad eléctrica, nivel de agua, Ph, potencial de óxido reducción, temperatura, amonio y nitrato.

El objetivo es que al tener los resultados del estudio, se puedan crear estrategias para un mejor manejo de este recurso natural.

Evaluación

Otro de los proyectos que llevan al cabo es de la mano con Pronatura Peninsular de Yucatán, a fin de realizar una evaluación de las acciones realizadas por Pronatura en el área de conservación El Zapotal, un área privada que pertenece a la citada asociación, de gran extensión y enfocada a la conservación.

En ese sitio, se trabaja desde hace cuatro años, y es una zona cercana a la Reserva de la Biosfera de Río Lagartos, de manera que contribuye a la conservación de varios tipos de ecosistemas.

Las evaluaciones que realizan son respecto a las acciones de restauración del ecosistema, actividades de manejo forestal, educación ambiental, investigación y manejo del fuego.

A fin de emitir recomendaciones que permitan mejorar la eficiencia en las acciones de conservación y manejo adecuado de la reserva, y generar información que permita identificar oportunidades de formación en estudiantes universitarios y proyectos de investigación que fomenten la conservación y manejo en el sitio.

Un tercer proyecto que desarrollan es en la reserva Cuxtal en la formación de líderes comunitarios que efectúan en Alianza por Cuxtal y la Universidad Marista por medio de coordinación de desarrollo comunitario académico y la Escuela de Recursos Naturales.

Es una zona de gran importancia para la ciudad, pues de esas reserva se extrae casi el 40% del agua que abastece a Mérida.

El programa tiene la finalidad de promover la gobernanza y participación de los integrantes de las nueve comunidades que abarca, de una manera permanente y activa en los programas orientados a su conservación y desarrollo sustentable.

Hace año y medio que trabajan en el sitio.

Protocolos

Recientemente acaban de concluir la colaboración en un programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, por el medio del cual se elaboraron dos protocolos bioculturales comunitarios, para que ninguna compañía, institución o particular pueda hacer uso de la genética de la biodiversidad de su área y comercializarla sin que la comunidad tenga beneficio.

Con esos protocolos ahora tendrán el control de la riqueza biocultural de su comunidad, y tendrán las facultades para decidir si la comparten o no y lo que recibirán a cambio.

En todos estos proyectos participan alumnos y maestros de la Universidad Marista.

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