UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

La Universidad Marista, parte de órgano municipal

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A invitación del Ayuntamiento de Mérida, la Universidad Marista formará parte, junto con otras dos universidades, de un Consejo Consultivo Colegiado de Evaluación Técnica de Segunda Instancia de los Proyectos de Desarrollo Social Comunitario y Productivo.

El doctor Antonio Buenfil Guillermo, director de Desarrollo Comunitario y Pastoral de la Universidad, informó que esta invitación es resultado de un programa general de desarrollo comunitario que en conjunto con el Ayuntamiento ha dado vida a varios proyectos.

“Lo vemos como parte de la universidad, como un voto de confianza, pues la universidad Marista ha trabajado de común acuerdo con las autoridades por diferentes causas no sólo con esta administración que acaba de tomar posesión, sino con anteriores, y entre todas ha desarrollado diversos proyectos de servicio comunitario que han perdurado en el tiempo”, dijo.

Como ejemplo, puso a la colonia San José Tecoh donde opera un centro de apoyo comunitario que atiende a una zona calculada en más de 20 mil personas.

Mediante un local que la universidad tiene ahí, destacó, se les ofrece a los vecinos tanto ayuda asistencial como apoyo de un laboratorio de fisioterapia, consultas médicas, psicológicas, jurídicas y de nutrición.

Se brindan unas 500 terapias al mes a gente que vive en la zona y apoyo a niños que estudian primaria y que están saliendo con bajo rendimiento.

Estos apoyos, explicó el entrevistado, tienen el objetivo de lograr que la gente crezca por sí sola y empiece a trabajar en un modelo de autogestión.

Pero el apoyo y la intervención de la Marista no se detienen ahí, pues trabajan también un huerto demostrativo de traspatio, donde se busca rescatar la cultura yucateca y mexicana de cosechar en nuestros traspatios con la idea de que al menos por ahí se obtenga lo básico: verduras, legumbres, cebollas y demás, dijo.

Junto con este huerto la Universidad Marista labora en otro modelo de desarrollo: contar con un patio donde existan gallinas ponedoras y pollos de engorda y mezclando el producto que se obtiene de ellos darle a una familia un autoconsumo y la posibilidad de un mayor ingreso.

A esto se suma otro proyecto que abarca todo el solar y que busca construir veredas, senderos, áreas de encuentro donde la familia pueda estar ahí y con mucha creatividad y pocos recursos tener un área de convivencia agradable.

“Siempre he dicho que la pobreza no quiere decir puerqueza y en este territorio lo que nosotros podamos ofrecerle a la gente que vive ahí, para que repliquen en sus casas, es un crecimiento y una mejora al tejido social que tenemos en el sur de Mérida”, comentó.

El doctor resaltó que hacia el norte, por la carretera Mérida-Progreso, la Universidad trabaja también en cuatro comunidades que fueron haciendas henequeneras: Dzidzilché, Kikteil, Tamanché y Sac Nicté.

Hoy se volvieron pueblos dormitorios porque no hay un desarrollo endógeno, un desarrollo propio dentro de estas comunidades, que le permita a los habitantes vivir y tener fuentes de trabajo.

El doctor Buenfil Guillermo explicó que desde hace nueve años adoptaron a estas comunidades y aplicaron en ellas el modelo de huertos de traspatio.

“Recurrimos a diferentes fondos, algunos federales, estatales y municipales, para darles a los vecinos algún tipo de apoyo, pero no nos quedábamos en enseñarles a sembrar, sino también en ir mejorando los sistemas de siembra, en desarrollar técnicas como el sistema de riego por goteo, en lugar de regar con manguera”, dijo.

En lugar de sembrar directo al piso, pues los pájaros se comían las semillas, empezaron a colocarlos en el campo experimental de la Universidad, y a llevar el amasijo y trasplantar las plantas directamente a un nuevo sistema de siembra, que es crear tierra en un sardinel de 20 ó 25 centímetros con bloques y de ahí en adelante la posibilidad de crecimiento tuvo mayor resultado.

“Con toda razón les decíamos a las autoridades en turno, no cabe duda que han promovido este proyecto en las comisarías de llevar y de hacer los huertos de traspatio, pero muchas veces van, dan los recursos, se toman la foto, ven que ya se sembró y no vuelven”, explicó el director.

Por esa razón, aseguró, la apuesta de la Marista en estas comunidades es acompañar a la gente para que quienes creyeron en el proyecto sigan trabajando en él y juntos a lo largo de nueve años no solo hemos hecho tianguis para que vendan, sino que los hemos invitado a que transformen lo que ellos producen.

De esta forma, explicó, no solo es que vendan el tomate o la cebolla en estado natural, sino que lo vendan en comida o en conserva o productos con un valor agregado.

“Esto ha sido con el acompañamiento de profesores y alumnos de la Universidad Marista que apostamos por el voluntariado universitario y lo hemos hecho nuestro distintivo, es gente que ha ido y realiza cada sábado una actividad de desarrollo comunitario”.— Luis Iván Alpuche Escalante

Asimismo, destacó que ya aceptaron una reunión la semana pasada con el director de Desarrollo Social del Ayuntamiento, José Luis Martínez Semerena, quien les ratificó la invitación que el departamento de fomento productivo les hizo por escrito.

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