Efemérides. Un día como hoy, en 1821, se firma el Acta de Independencia de México luego de que el Ejército Trigarante entrara a la ciudad de México.
Hace once días, todo el país se unió para dar el «Grito», con lo que se conmemoró el inicio de la guerra de Independencia. Una fiesta nacional que se celebra año con año desde 1811, y que con Porfirio Díaz se modificó para que coincidiera con su cumpleaños.
«El cura Miguel Hidalgo dio el ‹Grito›, en realidad, el 18 de septiembre. Pero como Porfirio Díaz nació el 15…», apostilló el abogado Víctor Manuel Arjona Barbosa, maestro de Teleología Jurídica, de la Escuela de Derecho de la Universidad Marista de Mérida.
A la estridencia y algarabía del 16 sigue la resaca y el silencio del 27, el día en que concluyó esta lucha y germinó en el nacimiento de un país.
En la Universidad Marista, esta fecha no pasó desapercibida, como un dato cultural curioso que se lee en un espacio perdido de un periódico o de internet.
En una cátedra extraordinaria dictada por el abogado Arjona Barbosa se recordó «el día que comenzó México a ser libre».
Presentado por el abogado Hernán Canto Mézquita, y ante el director de la Escuela de Derecho, Raúl Pino Navarrete, el abogado Arjona Barbosa disertó sobre esta importante fecha.
En la sala de juicios orales de la Universidad Marista, y ante cien jóvenes estudiantes de la carrera de Derecho, el profesor de esta casa de estudios disertó sobre la consumación de la Independencia y del papel que interpretó en ésta Agustín de Iturbide.
Once años once días duró el largo, penoso caminar de México en la brecha hacia la Independencia. La llama que prendió la hoguera fue la invasión napoleónica en España.
«Entonces», contextualizó el ponente, «México contaba con seis millones de habitantes, de los cuales millón y medio eran criollos, cuatrocientos mil españoles, tres millones y medio indígenas,millón y medio mestizos».
Y así, en un interesante paseo por la historia nacional, el abogado abordó batallas y héroes, traiciones y villanos, acuerdos y tratados. «En suma», especificó a la mitad de ese recuento, «en 1816 la insurgencia no tenía unos cuantos miles de hombres». Con Hidalgo, Allende, López Rayón y Morelos muertos, Guadalupe Victoria, «perdido en la selva, como un Robinson Crusoe», y Vicente Guerrero solo en el Sur, la causa parecía perdida.
El evento «El día que comenzó México a ser libre» comenzó a las nueve de la mañana y concluyó hora y media después. Fue planeado con meses de antelación. Incluso, se realizaron actas de las reuniones de comité presidido por el abogado Arjona Barbosa y formado por el abogado Canto Mézquita y la licenciada Sabrina Contreras Sánchez.
En su ponencia, el abogado Arjona Barbosa habló de la inteligencia de Iturbide y de Guerrero, quienes juntos lograron el acuerdo del último tramo de este conflicto; un final que, a diferencia del primero, se realizó casi sin derramamiento de sangre.
«La guerra pasó de ser civil a nacional y tenía el propósito de establecer un sistema político que respetara la unión de americanos y españoles y que, manteniéndose en la tradición cultural y política, se daba participación del pueblo en el gobierno.
«Iturbide tomó el título de Primer Jefe del Ejército de las Tres Garantías, y muchas adhesiones se le presentaron, tanto de jefes realistas como de antiguos insurgentes», relató, en un trepidante colofón.
El abogado Arjona Barbosa recordó que, entre las primeras palabras que Iturbide dirigió a la nación independiente, destacan muchas, entre ellas, las siguientes: «Mexicanos: Ya saben el modo de ser libres. A ustedes les toca el de ser felices».
«La importancia de la historia no puede agotarse en el acucioso empeño del erudito que se contenta con nombres, fechas y eventos», concluyó. «No. La historia sirve para mucho más. Hemos oído decir que ella es la maestra de la vida; es decir, tener perspectiva histórica nos permite ver el pasado, no para quedarnos en él, sino para conocer lo que hemos sido como pueblo, a efecto de comprender lo que somos hoy y esforzarnos en el presente, con todo lo que hemos sido y lo que somos, para construir nuestro futuro».




