UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

A un año de la noche triste…

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Este fin de semana se cumple un año de la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. En la víspera de la noche triste de Iguala se ha convocado a diversos actos para exigir el esclarecimiento de este caso, que conmueve a todo el país.

En la Universidad Marista, la presencia de estos jóvenes ha sido una constante. Un mes después de su desaparición, el 23 de octubre de 2014, la comunidad de esta casa de estudios se unió con un pase de lista, en la explanada central.

Entonces, nuestro rector Miguel Ángel Baquedano Pérez dijo: «Elevamos hoy la voz para hacer sentir nuestro pesar por la situación de inseguridad, de falta de garantía a los derechos humanos, de ilegalidad y de injusticia que se vive en algunas partes del país».

Por su parte, la alumna de Ingeniería Industrial y de Sistemas Carolina López Viera, presidenta de la Comunidad de Trabajo Universitario (sociedad de alumnos), recordó: «Ayotzinapa se resume hoy en seis muertos, 25 heridos, 43 desaparecidos. Gran parte de ellos estudiantes como nosotros».

«Ellos», denunció, «sufrieron una violación a sus derechos y ahora no pueden hablar, pero nosotros podemos hacerlo por ellos».

En noviembre se realizó foro marista «Para entender Ayotzinapa», con la participación de Ligia Cámara Ferráez, Rodrigo Llanes Salazar y Carlos Escoffié Duarte. El evento fue moderado por Antonio Salgado Borge, director de la Escuela de Administración, Mercadotecnia y Turismo.

En este año, en febrero, la Universidad Marista de Mérida recibió a Rafael López Catarino, padre de Julio César López Patolzin, uno de los estudiantes que desaparecieron, y a Felipe de Jesús Rodríguez Estrada. «Sé que está vivo», aseguró entonces Rafael. «Me pregunto si siente frío, si comió bien… Si lo están tratando bien». El padre y Felipe de Jesús, estudiante de la Normal, compartieron su testimonio en el marco de la Segunda Jornada de Promoción de los Derechos Humanos que organiza esta institución.

Hace unos días, el maestro Jorge Carlos Toledo Sauri, de la Escuela de Derecho de esta Universidad Marista, fue uno de los académicos de dieciséis instituciones educativas que demandaron a las autoridades mexicanas esclarecer las inconsistencias en la investigación sobre el caso que develó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en su informe final.

La exigencia la hicieron mediante una carta pública dirigida al Presidente Enrique Peña Nieto, a la procuradora, Arely Gómez, y al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, así como al Congreso de la Unión, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Fiscalía de Guerrero.

Y tú, ¿qué piensas?
«A un año de la noche triste de Ayotzinapa, lo más estridente es nuestro silencio….». Esas líneas se leen también en el espacio que se encuentra en la entrada del campus, a un costado de la cafetería. Una lona, aún con mucho espacio, para recoger las opiniones de los estudiantes de la Universidad Marista de Mérida en este doloroso aniversario. 

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