Raúl Cardós es un referente de la publicidad en México. Irónicamente, también es uno de sus principales detractores. Cuando se reunió, esta semana, con alumnos de la Universidad Marista de Mérida, muchos de ellos aún recordaban su lapidaria frase —nunca mejor utilizado este adjetivo—: «No hagan publicidad. La publicidad ‹murió›».
Raúl trabaja en la industria de la publicidad desde 1990. Hoy día es presidente de la agencia Anónimo, un referente en el país. Antes, en 1994 fue nombrado director creativo del despacho Leo Burnett. En 1996 dejó esa agencia para trabajar como director general creativo en Ogilvy & Mather, agencia en la que ganó el primer León de Cannes para México, en 1997.
En 1998 aceptó una oferta de Enrique Gibert para incorporarse como vicepresidente ejecutivo y director general creativo a Gibert Publicidad, a la postre Gibert DDB, agencia que encabezó como presidente y director general de 2003 al 2009. Durante su gestión al frente de DDB, la agencia fue nombrada «Agencia del Año en México» durante… ¡seis años consecutivos! y triplicó su tamaño. En junio de 2009 fundó Anónimo.
Con toda esta experiencia a cuestas, no fue avaro al compartir sus experiencias con los alumnos que asistieron a la jornada que él protagonizó, el lunes 9, en la sala de juicios orales de la Universidad Marista de Mérida. Ahí se dieron cita decenas de alumnos de la Escuela de Administración, Mercadotecnia y Turismo, anfitriona del evento. Sin embargo, igual asistieron estudiantes de otras disciplinas, como Diseño Gráfico.
Resabios de la visita
La conferencia de Raúl se tituló «Creatividad y MKT», y no dejó a nadie indiferente; la participación de los asistentes fue entusiasta y enriquecedora, ya que el ponente expuso sus ideas en una dinámica abierta, de intercambio. «Muchas gracias por la invitación, Universidad Marista», expresó al terminar Raúl. «Espero que les haya gustado la plática».
Y… ¡claro que gustó! Así lo externaron, entre otros, Polett Hernández —«… excelente conferencia»—, Alam Canto —«… me dejó la mente llena de ideas»— y Kaleb Cicero —« ‹¡… la mejor conferencia que he escuchado en mi vida!; no sólo me sentí cómodo, también identificado»—.





