Hoy lunes 24, a las seis de la tarde, comienza la Cátedra Extraordinaria «Enrique Manero», con la presencia del Arq. Antón García-Abril, de España. El Diario de Yucatán publicó esta nota:
“El reto de la arquitectura hoy es mayor que nunca, porque en ningún momento de la historia de la humanidad se ha producido un fenómeno de urbanización tan colosal como ahora”.
Así lo considera el reconocido arquitecto Antón García-Abril, quien está en Mérida para impartir una cátedra de arquitectura en la Universidad Marista.
El profesional, catedrático del MIT en la Escuela de Arquitectura y Urbanismo en Massachusetts, señala que los estudiantes de la carrera de arquitectura tienen que conocer, y van a poder conocer, los problemas que tienen otras ciudades del mundo, y no sólo los problemas de su ciudad.
Antes los arquitectos eran profesionales locales, pero ahora el trabajo local afecta lo que ocurre en el mundo, lo cual es una diferencia sustancial, dice.
Indica que de igual manera hay que ser conscientes de que la arquitectura tiene un impacto ambiental fuerte y los arquitectos tienen que ser capaces de actuar a la altura de la circunstancias.
Otra cuestión importante es que cerca de un cuarto de la población del mundo deseará urbanizarse en los próximos 25 años, de manera que se habla de dos o tres mil millones de personas, según últimos datos poblacionales.
“Si toda esta población incide sobre las ciudades existentes, todas las ciudades van a perder su formología, su escala, de manera que la arquitectura tiene que pensar en nuevos modelos de ciudad”, explica.
Esto manifiesta que debe llevar implícito un mensaje ético y cultural, el cual considera que siempre ha estado en la arquitectura, pero que ahora es un mensaje que se comunica y comparte, “no hay nada de interés que cualquier arquitecto haga que no sea conocido o reconocido en otras partes del mundo”.
Cuidado ambiental
Respecto al tema del cuidado ambiental en la profesión, asegura que los arquitectos siempre han trabajado con sistemas de eficiencia, en las casas populares, por ejemplo, la diferencia es que esto se ha elevado a un plano no de supervivencia doméstica, sino de supervivencia casi de especie, es decir, el mismo problema pero multiplicado por toda la humanidad. Significa que lo que antes hacían para mejorar la casa, ya no vale, sino es dentro de un mapa mayor. Destaca que la buena arquitectura no va a cambiar tan sustancialmente al tomar en cuenta esto, pues ya se hacía, la mala arquitectura es la que debe cambiar.
Un detalle importante es que la sociedad no ha demandado una buena arquitectura, se ha conformado con la mala, sabiendo que la buena existía.
El arquitecto Antón García-Abril puntualiza que las arquitecturas del mundo se están hibridando y lo autóctono como algo que ocurre solamente en un sitio, prácticamente desaparece, pero lo local siempre le da una identidad especial y eso no se va a perder culturalmente.





