La Universidad Marista de Mérida obtuvo el Premio San Marcelino Champagnat en la edición XVI de la Convivencia Deportiva Marista de Universidades (Codemaru), organizada por la Universidad Marista de Valladolid, en la ciudad de Morelia, Michoacán.
La institución fue distinguida por los triunfos obtenidos en esta justa anual, que reúne a universidades maristas de México. Es la cuarta vez consecutiva que la Universidad Marista de Mérida obtiene esta distinción.
Como cada año, la institución yucateca fue el «rival a vencer» por sus universidades hermanas, por el palmarés que cada año acumula en esta competencia. Esta ocasión no fue la excepción; Sin embargo, el coordinador deportivo de la Universidad Marista de Mérida, maestro Rodrigo Cueva G. Cantón, sostiene que la Codemaru 2014 «fue un verdadero reto para cada una y cada uno de los participantes».
La universidad yucateca obtuvo los siguientes premios: primer lugar en voleibol femenil (sexta ocasión en siete años, pues no se participó en Monterrey 2010), tras vencer a la Universidad Marista de Guadalajara (UMG); en básquetbol varonil (ya cinco veces al hilo), ganando al Distrito Federal, y en básquetbol femenil, que obtuvo el título por primera vez, ganando a la Universidad Marista de Guadalajara. Se obtuvo el segundo lugar en fótbol sóccer varonil, tras perder en penales frente a la Universidad Marista de Querétaro.
De igual manera, se destacó individualmente a algunos integrantes de la delegación, como es el caso del jugador Emilio Grajales Ferráez, alumno de noveno semestre de Arquitectura, quien recibió los premios al «Mejor jugador de básquetbol» y «Deportista destacado de la delegación de Mérida». También, la jugadora Mariana Méndez Peniche, de quinto semestre de Psicología, obtuvo por segundo año consecutivo el premio al «Mejor jugador de voleibol».
A la lista de reconocimientos se agrega el nombre de José Ángel Rodríguez Criado, entrenador de básquetbol y voleibol femenil, quien fue reconocido como «Mejor entrenador de la delegación», por «transmitir dentro y fuera de la cancha los valores y el carisma marista», según los organizadores de la competencia deportiva.
Ambiente marista
«Si bien se escucha mucho en las noticias de los problemas que existen en determinadas zonas muy marcadas de Michoacán», puntualiza el coordinador Cueva G. Cantón en entrevista posterior, «cabe señalar que durante nuestra estancia no tuvimos ningún problema de violencia o de peligro».
«Por lo contrario», enfatiza, «nuestra universidad hermana de Morelia nos brindó en todo momento su calidez, apoyo y amistad, propiciando que esta convivencia sea realmente un encuentro de hermandad».
Además de los jugadores y entrenadores, y del equipo de la coordinación de Cueva, integró la comitiva yucateca el hermano Eduardo Brondo González, de la dirección de Pastoral y Desarrollo Comunitario de la institución.
El religioso marista «estuvo muy cercano a los estudiantes de Mérida, presenciando los partidos y echando porras, así como brindando consejo y motivación a los diferentes equipos», recuerda Cueva G. Cantón. «El hermano Lalo compartió con nosotros su cumpleaños».





