Esta mañana, de 9 a 11, se realizó el foro «Debatiendo el salario mínimo», con la participación de Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de Yucatán; Nicolás Madáhuar Boehm, presidente de la Coparmex Mérida; y Ricardo Llanes Salazar, maestro de la Universidad Marista de Mérida.
La mesa de debate se realizó en el salón de usos múltiples «Dr. Jorge Muñoz Rubio», y fue moderada por Antonio Salgado Borge, director de la Escuela de Administración, Mercadotecnia y Administración Turística.
Cada uno de los participantes presentó sus argumentos, en ocasiones contrastantes, pero que al final tuvieron coincidencias, entre ellas la necesidad de analizar muchos otros factores más que inciden en la economía, y no sólo enfocar la discusión en el salario mínimo.
También, se abordó la necesidad de desvincular —«desindexar»— los salarios mínimos, es decir, que deje de ser una unidad de cuenta utilizada para cobrar multas de tránsito, dar créditos o ¡dar recursos a los partidos políticos!
La primera intervención estuvo a cargo del líder patronal, quien, ante más de ciento cincuenta alumnos y profesores maristas, sostuvo lo que ha manifestado ya en otras tribunas: que el problema no es el salario mínimo sino la informalidad.
Con datos duros, Madáhuar Boehm mostró los porcentajes de trabajadores que ganan el salario en discusión, y reveló que el inmenso porcentaje pertenece a la informalidad. Con otras gráficas, comparó la mejor economía estatal —Nuevo León— con la peor —Chiapas—.
Al mostrar esas dos realidades fue fácilmente identificable que la informalidad va de la mano con la pobreza; es decir, a mayor número de trabajadores fuera de la formalidad, mayor es el porcentaje de pobres. Y viceversa.
El quid del asunto, según el primer expositor, es que, por medio de un debate político artificial, se está dejando a un lado el verdadero origen de la desigualdad.
La segunda en participar fue Dulce María Sauri. Ella, desde una óptica política e histórica, recordó los antecedentes constitucionales del salario mínimo en México y su verdadera razón de ser; habló, en esa introducción, del papel del constituyente yucateco Héctor Victoria. La ex gobernadora planteó desde varias ópticas el problema, y propuso un «salario de garantía», retomando las raíces constitucionales.
La intervención de Ricardo Llanes cerró la primera ronda. El maestro de la Universidad Marista recordó los antecedentes históricos del salario mínimo, y habló de las experiencias de diversas naciones: Alemania, Francia, Uruguay… Contrastó, asimismo, diversos argumentos, a favor y en contra, y recomendó el libro «El capital en el siglo XXI», del galo Thomas Piketty. Citó a políticos y a economistas con visiones distintas, en las antípodas en el uno del otro.
Tanto Dulce María como Ricardo abordaron las propuestas políticas actuales, que son una consulta pública promovida por el Partido Acción Nacional y una iniciativa presentada por el jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, del Partido de la Revolución Democrática. Sobre este punto en particular, los tres foristas tuvieron la misma opinión: que es necesario despolitizar el tema para analizarlo desde una perspectiva más general.
Los participantes sostuvieron sus tesis, enriqueciendo puntos de vista y puntualizando observaciones. En este foro «Debatiendo el salario mínimo» se tuvo la oportunidad de escuchar posturas sólidas provenientes de diversos sectores de la población: el empresarial, el político y el académico. Así, y como mencionó en su conclusión el moderador, el director Antonio Salgado, la Universidad Marista cumplió uno de sus objetivos: generar el libre intercambio de ideas.





