«No hay satisfacción más grande que poder ayudar». Así resume su experiencia la contadora pública Alejandra Samos Estrella, egresada de la Universidad Marista de Mérida, quien el viernes 18 recibirá, en la Ciudad de México, un reconocimiento de la Red Universitaria para la Prevención y Atención de Desastres (Unired).
La joven profesional encabezó la Brigada Marista, de la Comunidad de Trabajo Universitaria (CTU), que en noviembre de 2011 apoyó a las zonas afectadas por las inundaciones en los estados de Tabasco y Chiapas.
Específicamente, en la comunidad tabasqueña de Erit fue donde Alejandra y la solidaridad marista se hicieron notar. Hasta ahí llegó la egresada con un camión con cuatro toneladas de ayuda recabadas en la Universidad Marista de Mérida.
«Participaron todos», recuerda. «Desde los estudiantes de la licenciatura hasta los adultos mayores del programa de desarrollo integral».
Alejandra, en compañía de otro entonces estudiante, Ricardo Madera, de Derecho, fueron los encargados de distribuir lo acopiado en Mérida en Erit. Viajaron en camión hasta Villahermosa, y de ahí, en un automóvil particular, hasta Erit.
Lo que ahí vio Alejandra nunca lo olvidará. A pesar de que ya había pasado lo peor y ahora los pobladores se encontraban en la fase de limpieza, nunca había sido testigo de un escenario similar. «Todo era destrucción; todo estaba destruido».
«En Erit hay como un lago, una laguna, cuyos bordes lo contenían sacos de arena», describe. «Sin embargo, esos sacos de arena poco podían hacer, ya que sobre la población se cernía de nuevo la amenaza de otro desbordamiento».
Alejandra y Ricardo estuvieron en esa población varios días. Ahí comprobaron cómo las situaciones difíciles sacan lo mejor del ser humano. «Padres de familia, niños… Todos nos ayudaban y cooperaban». La comunidad de Erit estaba empeñada en ponerse de pie, y los entonces universitarios maristas fueron un importante soporte, material y espiritual.
pastedGraphic.pdfPor esa experiencia Alejandra será reconocida por la Unired, que cumple quince años «mitigado el dolor humano a la población vulnerable afectada por algún desastre, así como haber contribuido a la formación integral de varias generaciones de universitarios, donde adicionalmente ha sido reconocida nacional e internacionalmente», según la convocatoria al evento.
El rector de la Universidad Marista de Mérida, M.I. Miguel Baquedano Pérez, acompañará a su ex alumna a la premiación. Alejandra es hija de los señores Patricia Estrella González y Francisco Javier Samos Sánchez.
La Unired la conforman aproximadamente 131 campus de universidades públicas y privadas distribuidas en todo el territorio nacional, que se coordinan y articulan entre sí cuando suceda algún desastre.
La idea surgió a raíz de la convocatoria de ayuda que realizó la Universidad de Loyola -forma parte del sistema de universidades jesuitas- con motivo del desastre que provocó el huracán Paulina en 1997 en Acapulco.
En otra trinchera
La labor como brigadista de Alejandra concluyó con su etapa universitaria. Sin embargo, la semilla de la solidaridad sigue dando frutos. Actualmente, la joven contadora trabaja en el despacho de auditoría KPMG, y sus horarios la imposibilitan a entregarse de lleno a la labor comunitaria.
Sin embargo, y tras conocerse la magnitud de los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel que azotaron el país en fechas recientes, su espíritu brigadista surgió y movilizó a sus compañeros de trabajo.
«Nosotros, cada año, realizamos una actividad que se llama ‹Día de ayuda›», explica. «Realizamos en esa jornada diversas actividades, como limpiar playas. Este año todos nuestros esfuerzos y todos nuestros recursos los destinamos a ayudar a personas afectadas por las lluvias».
Es ahí en donde la contribución de la Unired en la formación integral de varias generaciones y el lema de la Universidad Marista de Mérida «Ser para Servir» se hacen patentes y se convierten en una forma de vida.





