UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

No podemos perder de vista que trabajamos para las personas

Por /

Andrea sacó la segunda mejor calificación en el examen de admisión para la Facultad de Arquitectura de la Uady. Sin embargo, prefirió estudiar  la carrera en la Universidad Marista de Mérida.

Eso fue hace un lustro, y está orgullosa de su decisión, de su apuesta por la calidad. En estos días se gradúa como la mejor promedio de su generación, con 95.14.

Andrea Esparza Aguiar es hija de Sergio Luis Esparza González y Silvia Elizabeth Aguiar Balam. Es la más chica de tres. Tiene una hermana doctora y otra contadora.

Se va a titular vía tesis. El proyecto que eligió es «Parque urbano con galería de arte». Su asesor es el arquitecto Mario Peniche López, director fundador de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad.

Es un proyecto urbano que consiste en un parque de difusión de arte, ubicado en el corredor que va de la glorieta de la Suzuki, antes del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, al asta de la bandera, donde comienza la salida a Progreso. El concepto de este andador implicó igual estudios de vialidad, que implicaron propuestas de cambios al actual sentido. Así, este parque no sólo embellece el entorno, sino que lo mejora.

Andrea trabaja desde quinto semestre. Acaba de entrar a Min Arquitectos, donde realiza proyectos comerciales, residenciales y públicos. Al igual que muchos de sus compañeros, no dejará de estudiar. En agosto se integrará a la primera generación de la maestría Arquitectura del Paisaje, en donde compartirá salón de clases con su director, Javier Muñoz Menéndez, el Bonch, y muchos de sus maestros.

«El taller que nos impartió el arquitecto Augusto Quijano», recuerda la mejor promedio de su generación, «para mí fue como un parteaguas».

Palabras de estilo tiene para el Bonch, de quien recuerda y reconoce su pasión, «le inyectó a la carrera una vibra muy positiva... Hizo que vinieran a la Universidad Marista arquitectos de primer nivel».

Además de la calidad de su planta académica, Andrea considera que lo que hace única a su alma máter es el sello marista. «¿Y cómo puedes aplicar el Ser para servir en la arquitectura?», le preguntamos.

«Siempre tienes que buscar que tus proyectos, tus diseños sean de la mejor calidad y ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas», contesta. «No podemos perder de vista que trabajamos para las personas, que nuestra primera misión es brindarles un espacio digno, agradable... Donde puedan relacionarse con otras personas».

 

El resultado es la consecuencia

Andrea es egresada del Piaget. Señala que para mantener su promedio y trabajar al mismo tiempo tuvo que establecer prioridades. Aunque tenía claro que nunca sacó notas altas por el simple hecho de competir, no quería quedarse en el promedio, quería dar lo mejor de sí. «Y el resultado, el promedio que obtuve, es la consecuencia de esa apuesta previa».

Comparte: