«El Ser para servir no son sólo palabras», considera Silvia Lorena. Es lo que hace diferente a la Universidad Marista de otras instituciones. «La parte humana, el servicio...» son parte del ambiente de esta institución.
Silvia Lorena Castro de Regil acaba de concluir su formación universitaria. Ya es contadora, y obtuvo, además, el mejor promedio de su generación: 98.18. El viernes pasado presentó el examen Ceneval, con el que se titulará. Inmediatamente después, comenzará a estudiar la maestría en Impuestos, que también se imparte en la Universidad Marista.
Silvia Lorena es hija de Enrique Castro Arjona, ingeniero, y Silvia Lorena de Regil Peniche, quien desde hace unos días ya es colega de su hija. Es la mayor de cuatro hermanos. Enrique, quien estudia también en la Universidad Marista la licenciatura en Contaduría; Javier, quien se forma como odontólogo, y Patricio, en segundo de preparatoria.
La alumna más destacada de esta generación de la carrera bajo la dirección de Enrique Baquedano Pérez, trabajó desde el primer semestre en la empresa de su familia. En tercer semestre comenzó a prestar sus servicios en el despacho contable en el que está actualmente. Además, ha representado a la Universidad Marista en varios certámenes académicos.
Fue parte del equipo que continuó con la tradición marista al obtener el primer sitio en el maratón de conocimiento de auditoría y contabilidad, que organiza el Colegio de Contadores y, asimismo, junto con sus compañeros, en el maratón regional de Fiscal de la ANFECA,obtuvo el pase a la final nacional de la misma disciplina, que se realizará en octubre en Veracruz.
«No es lo mismo hacer lo que uno quiere, que querer lo que uno hace». Así resume Silvia Lorena la pasión que siente por su profesión, misma que ha sido fomentada en los salones de su alma máter, con palabras y ejemplos, según recuerda en esta entrevista ya al final de su formación universitaria.
Familia marista
La nueva contadora explica que eligió a la Universidad Marista al conocer a fondo su plan de estudios. Pero también menciona como factores de decisión el contacto familiar con el que te recibe el personal administrativo y académico, así como el énfasis que se le da a la formación humana. Para ella, la diferencia de esta institución con otras radica precisamente ahí, en la parte humana, en la vocación de servicio. Y repite: «El Ser para servir no son sólo palabras».
Un contador marista destaca de los demás, a su juicio. Se nota principalmente en las cuestiones éticas. «Un factor muy importante en nuestra profesión», considera, «sobre todo si se tiene en cuenta en que a la gente no le gusta pagar impuestos».
Silvia Lorena considera que una de las ventajas que tuvo fue el poder trabajar, y estar en contacto con profesores que se enfrentaban a los mismos problemas que ella todos los días. Sobre el primer aspecto, señala que se ve muy claro en los resultados de los alumnos «quiénes trabajan y quiénes sólo estudian». En el segundo, «los profesores son capaces de explicar la teoría con casos prácticos, reales», lo que facilita el aprendizaje. «Son maestros que realmente dominan el tema».





