UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Los Maristas en Siria, firmes

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Conmovedora y aleccionadora es la carta que los Hermanos Maristas que trabajan en Siria nos hacen llegar para remarcar su entrega y solidaridad al lado de un pueblo que vive una auténtica guerra civil:
 
Quisiéramos compartir con vosotros nuestra vida y nuestra misión en la penosa realidad que vive nuestro país, Siria, desde hace poco más de un año.
 
El horror nos rodea por todas partes: toda forma de violencia, desgracia, inseguridad, miseria, pobreza y sobre todo, un futuro incierto. ¡Esta realidad va tomando una tal amplitud que corre el riesgo de tragarnos! Éramos conscientes de esto desde el comienzo.
 
Nuestra espiritualidad marista nos ha guiado para “partir de prisa, con María, hacia una tierra nueva”.
 
Y entonces hemos decidido:
  • Escoger la vida frente a la cultura de la muerte,
  • Ser sembradores de esperanza frente a la desesperación,
  • Centrar nuestra vida personal y comunitaria en la paz.
Es así que durante el período de Adviento, hemos preparado tiempos semanales de oración cuyo tema fue: la paz, interior y exterior. E invitamos a todos los amigos.
 
Durante la Cuaresma, hemos organizado igualmente momentos de oración en torno a varios temas inspirados en la crisis (la seguridad, la autosatisfacción, el otro, la no violencia). Hemos clausurado este ciclo de oración el viernes santo con una oración, en
torno a la cruz y centrada en la reconciliación.
 
En este mes de mayo, celebramos todos los sábados una oración que se alimenta de la vida de María y de nuestro fundador Marcelino Champagnat.
 
Por otra parte, había que tomar una decisión con referencia a nuestras actividades apostólicas, tanto los encuentros de fraternidades o las reuniones de los grupos scouts o las actividades de solidaridad.
¿Teníamos que detener las actividades, si o no?
 
Como maristas audaces, hemos decidido seguir adelante tomando algunas precauciones y sobretodo teniendo en cuenta la situación del momento.
 
También hemos organizado una sesión de formación para aprender a gestionar las situaciones de crisis.
 
Y hemos elaborado un inventario logístico para poder manejar una situación de catástrofe.
 
Poniéndonos en las manos de Dios en todo instante y contando sobre los numerosos amigos bienhechores o comprometidos en el voluntariado, hemos planificado actividades de verano para todas las edades. Así, esperamos hacer de nuestra casa un remanso de paz, de seguridad y de estabilidad.
 
En cuanto a vosotros, queridos hermanos y amigos, Orad con nosotros por los niños, para que duerman por la noche en paz, que puedan ir a clase, que jueguen, que dibujen la felicidad.
 
Orad con nosotros por los jóvenes, los que no tienen esperanza, los que arriesgan todos los días su vida, sus estudios, su futuro.
 
Orad con nosotros por los hombres y las mujeres, por los que no tienen voz, por los pobres, por todos los que sufren violencia.
 
¡Orad por nosotros!
 
Apoyad nuestra opción de paz como camino de reconciliación y de perdón.
 
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