UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Creadores de personas

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Tres maestros, innumerables discípulos 

 

El Diario de Yucatán publicó el pasado 23 junio lo siguiente:
 
Si él no hubiera muerto en los albores del siglo pasado, aseguraría que John Ruskin conoció a Luis Ramírez Rosado, a Héctor Chacón Ocampo y a Julio Segovia Sosa.
 
Nadie mejor que ellos hubiera podido inspirar su famosa máxima que dice: "Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía".
 
Estos tres maestros de inspiración marista hicieron cierto el pensamiento de Kant cuando aseguraba que educar consiste en desarrollar las semillas que hay en el ser humano, y que la buena educación es la fuente de la que emanan todos los bienes de este mundo.
 
Los profesores Luis, Héctor y Julio han personalizado la palabra maestro. Han sabido transmitir de una manera amena las distintas materias que impartieron.
 
Curiosamente los tres fueron excelentes profesores de Matemáticas (esa ciencia exacta, fría y complicada para los que no poseemos esas habilidades) y, sin embargo, lo que verdaderamente enseñaron -y siguen haciéndolo con su ejemplo de honestidad y sencillez- es cómo debe vivir un ser humano.
 
Ellos -como todo buen maestro- sabían cómo pararse en un aula y transmitir autoridad, firmeza, seguridad y carácter, pero también amor, comprensión, paciencia y estímulo. Expertos en el arte de hacer pensar y reflexionar.
 
En el marco del quincuagésimo aniversario del Centro Universitario Montejo se les ha rendido un merecido reconocimiento por las varias décadas que han dedicado a la educación en esa casa de estudios.
 
Pero el mayor homenaje que la existencia les brinda es la provechosa influencia que han dejado en la vida de varias generaciones de discípulos.
 
Son los buenos maestros, ésos que influyen en el espíritu de la gente, quienes como héroes anónimos filtran sus enseñanzas en la esencia de cada persona y la comprometen a actuar con apego a ellas, en beneficio de innumerables personas que hacen este mundo mucho mejor.
 
Una cuestión de amor
 
San Marcelino Champagnat decía que la buena educación sólo se da a través del amor a los discípulos, sin distinción, y que esto supone la entrega absoluta a su formación con un entusiasmo habilidoso. Así lo han demostrado muchos maestros de extracción marista.
 
Gracias Luis, Héctor y Julio por su entusiasmo y su entrega. Gracias por su caballerosidad, sencillez, ejemplo e inspiración. Gracias por el amor y dedicación a cada uno de los que tuvimos la fortuna de ser, en cualquier forma, sus discípulos.
 
Gracias por hacernos mejores personas. Que Dios los siga llenando de bendiciones.- Mérida, Yucatán.- Raúl Pino Navarrete, director de la Escuela de Derecho de la Universidad Marista
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