“Hombres integrados e integradores”
“Ante los desafíos de los nuevos tiempos, seguir potenciando el rol de todos como animadores comunitarios”. Tal era el objetivo del taller que se reunió por segundo año consecutivo, a pedido de los Provinciales. 25 hermanos se reunieron para vivir fraternalmente la experiencia del taller en Santiago de Chile.
El mismo se desarrolló en base a cuatro temas centrales: el primero trató sobre el “conocimiento personal como base de toda relación”. Estuvo muy bien animado por Ana María, quien nos motivó a hacer una relectura de nuestra propia historia, a dar nuevo significado a nuestros sueños y a trabajar nuestras heridas. Luego continuó con “los procesos humanos y espirituales de las distintas edades vitales”, realizando un trabajo grupal, en base a las distintas características de las edades vitales: el niño, el soñador, el héroe, el maestro y finalmente, el sabio. Ana María terminó sus aportes con el tema “La misión de los animadores comunitarios”, invitándonos a evitar los conflictos que surgen, a resolverlos y a transformarlos en experiencias positivas.
El cuarto tema, motivado por el Hermano Patricio Pino, nos introdujo en la dimensión de Marcelino como animador comunitario. Un trabajo desde las cartas, nos sensibilizó a profundizar nuestras raíces.
Algo para destacar en este encuentro, es la video conferencia que tuvimos con el Hermano Superior General, Emili Turú, el sábado por la mañana. Él nos animó a ser animadores de nuestros hermanos, de nosotros mismos, y a partir de una rica experiencia de encuentro con Dios ¡Con María, salgan de prisa a una nueva tierra!
Otros aspectos importantes han sido: la organización del taller en base a pequeñas comunidades, los empleos comunitarios, los encuentros fraternos de cada día, las oraciones sencillas, profundas y muy desde nuestra propia espiritualidad.
Al final del taller nos animaron a mirar un video “casero” que recorría varías de las experiencias vividas durante el mismo y en una celebración final, se entregó a cada hermano una casita (traída desde el Perú), con la fuerte interpelación a encender la luz en nuestras comunidades y hacer todo el esfuerzo necesario para mantenerla encendida.
Algunos ecos del encuentro
- La riqueza de las múltiples “aristas” de la vida personal que abren nuevos desafíos y tareas de crecimiento.
- La necesidad de hacer síntesis en nuestra vida religiosa entre humanidad y espiritualidad. Un desafío inmenso, pendiente y urgente.
- La visión, la mirada integradora, realista y conciliadora que el taller da de cara a la propia realidad personal y comunitaria.
- Me parece que ante el desafío de la vida de comunidad, se hace necesario reforzar el papel del animador y la responsabilidad de todos los miembros en esa misión.





