Investigación de joven estudiante de Nutrición sobre este estilo de vida.
La licenciatura en Nutrición de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista de Mérida ganó por segundo año consecutivo un premio que se otorga en el marco del Congreso de la Asociación Mexicana de Miembros de Facultades y Escuelas de Nutrición (AMMFEN).
¿Es sano ser vegano? Alan Espinosa Marrón reponde esta pregunta luego de una investigación de un año. Este joven alumno de la licenciatura en Nutrición de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista de Mérida estudió las consecuencias de llevar una dieta que excluye cualquier tipo de alimento de origen animal.
Su trabajo se titula «Evaluación del efecto fisiológico y metabólico crónico de la dieta vegana en individuos de Mérida, Yucatán», y es el primero de este tipo que se realiza a nivel nacional. Con esta tesis opta por el título. Fue asesorado por el doctor Hugo Laviada Molina y los maestros en ciencias María Fernanda Molina Seguí e Irving Sosa Crespo, de la unidad de investigación de la Universidad Marista. Colaboró en este estudio el maestro Jesús Alfredo Araujo León, de la Facultad de Química de la Uady.
El alumno Espinosa Marrón presentó sus conclusiones en el XXXII Congreso de la AMMFEN, que se realizó en Puerto Vallarta el 6 de abril. Y éstas fueron distinguidas con el primer lugar en el concurso de carteles científicos.
Espinosa compitió contra otros sesenta equipos, de igual número de facultades de Nutrición del país. Y ganó. Por segundo año consecutivo. El año pasado, junto con sus compañeras Seelyna Guadalupe Ramos Narváez, Lilia Guadalupe Perera Franco, Carolina Guadalupe Tamayo Ortega, Luz Denisse Barrios Mercado, Ana Laura Everardo Cortazar, también obtuvo un primer lugar.
En esa ocasión, en el XXXI Congreso de la AMMFEN, fue en la categoría «nuevo producto», donde presentaron el alimento llamado «Meravil». Este es «un producto lácteo con puré de fruta adicionada, fortificado con calcio, ácido ascórbico y un complemento polimatoso férrico y vitamina B12». Haciendo a un lado los tecnicismos, es una natilla con sabor a plátano y cacao. Se presentaron proyectos de quinientas universidades y facultades.
Veganos y omnívoros
En la elaboración de la tesis «Evaluación del efecto fisiológico y metabólico crónico de la dieta vegana en individuos de Mérida, Yucatán», Espinosa realizó aproximadamente doscientas cuarenta pruebas en laboratorio. Eligió dos grupos, cada uno de veinticuatro personas, de físico, edades, género y condiciones socioeconómicas similares. Un grupo era de veganos, con más de tres años con esta forma de vida, y el otro de omnívoros.
El joven investigador explica que un vegano es aquel que no come ningún tipo de producto animal o derivado de animal; tampoco viste prendas proveniente de pieles o asiste a lugares donde la atracción principal sea un animal, como circos, corridas de toro, zoológicos… «Más que un estilo de vida es una ideología», considera el estudiante de Nutrición.
En sus conclusiones, después de analizar perfiles de lípidos y ácidos grasos, metabolismos glucémicos y composiciones corporales, se hacen evidentes tendencias que sugieren que los veganos tienen menores concentraciones de colesterol total y colesterol LDL —considerado dañino—. También, que presentan niveles anormales de triglicéridos, «lo que se debe a que consumen mucho hidratos de carbono, por consumir muchos azúcares», apunta.
En el metabolismo glucémico —relacionado con el azúcar— se observaron anomalías en la hemoglobina glucocilada, «que sugieren tendencias a resistencia a la insulina en los veganos por consumo de hidratos de carbono de manera excesiva». Por lo general, este grupo de personas suple la carne, huevo y leche con cereales, jugos, frutas y pastas de harina.
El estado nutricional de los veganos presenta también una «deficiencia clara de vitamina B12, exclusiva de alimentos de origen animal». Esta vitamina, explica Espinosa, es parte fundamental en la síntesis de glóbulos rojos. Por tanto, su deficiencia genera anemia. «El 16.6 por ciento de los veganos que participaron en esta investigación eran anémicos».
En contraste, tienen mayor proporción de masa muscular y menor proporción de masa grasa, «aunque hay que reconocer que no se contemplaron factores de ruido, como podría ser el ejercicio, ya que el objetivo de la investigación era evaluar únicamente las modificaciones en el metabolismo ocasionadas por esta dieta».
Espinosa se gradúa con un promedio de 94.2. Viajará en breve a la Ciudad de México, donde realizará su servicio social en el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, el vaticano mexicano de los nutriólogos. La investigación que realizó para su tesis se publicará en artículos en diversas revistas indexadas, con ayuda de sus asesores y colaborador.



