UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Veinte días para los veinte años

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El 2 de septiembre de 1996 fue un día especial; floreció, al fin, una semilla que llevaba décadas sembrada en los sueños de decenas de egresados y hermanos maristas. Ese día abrió sus puertas la Universidad Marista de Mérida. Lo hizo bajo el nombre de Centro Marista de Estudios Superiores, en las instalaciones del Centro Universitario Montejo, en la avenida Marcelino Champagnat. 

Ciento treinta y dos jóvenes fueron recibidos por el rector y vicerrector fundadores, doctor Juan Carlos Seijo Gutiérrez y hermano Pablo Hernández García, respectivamente. Uno por uno, les dieron la bienvenida. Esa primera generación comenzó entonces su formación en las carreras de Administración, Contaduría, Arquitectura y Derecho, bajo la dirección de Antonio Buenfil Guillermo, Mario Peniche López y Mauricio Tappan Repetto .

En ese primer curso escolar, integraron la plantilla veintiocho profesores, entre ellos el rector Seijo Gutiérrez y los directores.
Hoy día, el cuerpo docente lo integran más de trescientos profesores, que forman a dos mil seiscientos alumnos en quince licenciaturas. Se ofrecen, asimismo, trece maestrías y dos doctorados —en Ciencias en Bioeconomía Pesquera y Acuícola, y en Educación.

Día de fiesta
Para celebrar ese día, el próximo viernes 2 de septiembre de 2016, a las ocho de la mañana, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, una de las piedras angulares de este proyecto y secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero, oficiará una misa, en la explanada del edificio H. Concelebrará nuestro capellán, Jorge Carlos Menéndez Moguel, quien fue también uno de los artífices de la realización de ese sueño que se materializó hace dos décadas. Ambos sacerdotes, Jorge Carlos Patrón y Jorge Carlos Menéndez, integraron la plantilla fundadora de maestros. El primero dio clases en Contaduría, y el segundo, en Administración.

Qué mejor manera de comenzar los festejos de la consolidación de uno de los proyectos educativos más importantes del Sureste, que en su andar se ha consolidado como una institución preocupada —y ocupada— por la calidad académica, así por hacer realidad los principios de la pedagogía marista, inspirados por san Marcelino Champagnat hace ya dos siglos. Tan vigentes y tan necesarios hoy día.

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