«Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros». Lo anterior lo advierte el papa Francisco en la encíclica «Laudato Si», dedicada a la «deuda ecológica» contraída con nuestro planeta.
La encíclica fue presentada el miércoles, en medio de un gran revuelo mundial. Hasta el jesuita Federico Lombardi, uno de los más veteranos del lugar, reconoció que en los 25 años que lleva trabajando en el Vaticano jamás había presenciado una expectación «tan intensa, prolongada y global» ante la publicación de un documento pontificio.
Y es que es un tema que afecta a todos. El mismo miércoles, en la Universidad Marista de Mérida, Dolores Barrientos Alemán, representante para México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) , ofreció la conferencia «Economía verde».
Ahí, la experta aseveró que el crecimiento económico global se ha basado en el uso insostenible de los recursos naturales. Cimientan esta afirmación ladrillos datos duros:
En el último cuarto de siglo, la economía global creció cuatro veces. El sesenta por ciento de los ecosistemas más importantes han sido degradados o utilizados de manera insostenible. Ocho de cada diez pesquerías están sobreexplotadas. La mitad de los humedales del mundo se han perdido. El treinta y cinco por ciento de los manglares y el cuarenta por ciento de los bosques ya no existen…
Una muralla de excesos en los que la humanidad está a punto de estrellarse. Y los primeros en hacerlo serán los más pobres, anunció la doctora Barrientos Alemán. «En 2005», informó, «el veinte por ciento de la población más rica del mundo contabilizó el setenta y cinco por ciento del consumo total privado, mientras que el veinte por ciento de la población consumió el uno punto cinco por ciento». La inequidad económica no sólo se refleja en términos monetarios y financieros.
Ante este panorama, el próximo golpe se exhibirá en el clima, en una mayor intensidad de desastres, y en la falta de recursos vitales, como el agua. «Se espera que alrededor de la mitad de la población mundial en 2030 vivirá bajo condiciones de estrés hídrico severo», anunció la ponente, en una metáfora técnica que con sólo escucharla da sed.
Lo del papa Francisco y expertos como la doctora Barrientos Alemán son llamadas de atención. Ambos, desde sus trincheras, ofrecen soluciones. La de la representante para México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente es combatir el fuego con el fuego. Ella expuso que una de las causas de la actual, grave situación es la inequidad económica, por lo que propone un giro hacia la «economía verde».
Ésta, señaló, debe mejorar el bienestar del ser humano y procurar la equidad social, «a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica». En una economía verde, explicó, el aumento de los ingresos y la creación de empleos deben derivarse de inversiones públicas y privadas destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminación, promover la eficiencia energética, así como la eficiencia en el uso de los recursos; evitar la pérdida de la diversidad biológica y promover la producción y el consumo responsable. La receta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente es radical, y a la vez sencilla. Se fijó en noviembre de 2011, y sugiere invertir el dos por ciento del PIB mundial en diez sectores clave.
En este marco y con estos antecedentes, mañana abre sus puertas en el centro de convenciones Yucatán Siglo XXI la la Expo Foro Ambiental 2015, que ofrecerá «interesantes innovaciones en materia ambiental, interacción didáctica para niños, y negocios sustentables, así como una amplia variedad de productos amigables con el medio ambiente». Ahí se podrán visitar, hasta el domingo 21, 132 módulos de productos y servicios sustentables.
Mañana sábado y hasta la clausura de este evento se realizará, paralelamente, el Reciclón, organizado por la Universidad Marista, en la explanada norte del centro de Convenciones Siglo XXI, donde se recibirán partes de equipo electrónico, como pilas, baterías de teléfonos celulares, cables, monitores de computadoras, entre otros. Las personas físicas y empresas que deseen dar de baja sus equipos, porque ya no funcionan o son obsoletos, se les otorgará un recibo para comprobar la salida de ese activo de su inventario.





