Palabras que pronunció hoy, martes 21 de octubre, el hermano marista Antonio Cabazos Bueno, quien en la época fundacional era superior general de la provincia de México Occidental.
Un poco de historia, desde mi experiencia.
Para mí fue de fuerte impresión la fundación de esta Universidad Marista de Mérida. En un principio yo me rehusé porque veía claramente el bien y la influencia que los Montejistas tenían en la Universidad del Estado de Yucatán. “Esta influencia no se debe perder”, les dije. Dudé mucho para decir mí SI definitivo como Superior, en ese momento, de los Hermanos Maristas de México Occidental.
Hablé con mis Hermanos Maristas de esta ciudad. Hablé con mis hermanos Maristas Montejistas de corazón y que trabajaban ya en otras regiones. Hablé con mi Consejo. Hablé con las Autoridades Civiles y Eclesiásticas de Mérida. Mucho dialogué con jóvenes profesionistas yucatecos, muy Maristas, Montejistas, entusiasmados por el Proyecto: Crear una Universidad Marista de Mérida.
Los jóvenes me prometían no descuidar la Universidad del Estado. Las Autoridades pedían que mejor los Hermanos colaboraran en las Universidades ya existentes. Los entusiastas me decían que era muy importante, para Mérida, una Universidad distinta.
¡Una Universidad distinta!
Estando así las cosas, visité Mérida en diferentes períodos durante un año y llegó el momento de tomar la decisión, seria, comprometida, de parte de la Sociedad y de parte de los Hermanos Maristas. De parte de la Sociedad ya estaba la decisión tomada, queremos tener una Universidad con el espíritu Marista, nos comprometemos. Faltaba mi SI a nombre de mis hermanos Maristas.
Ese día, decisivo para mí, me fui a la Catedral a encontrarme con el Amigo. El enorme Cristo crucificado que está al frente. Mi propósito era preguntarle y tomar ante El la decisión. Una Universidad distinta, Señor. ¿Qué es eso? ¿Es tu voluntad?
Él no me respondió, pero me envió a alguien de mi confianza, que yo no me esperaba. Me encontré afuera, en la puerta, con Mons. Samuel Ruiz, entonces Obispo de San Cristóbal las Casas en Chiapas. Dialogando con él, me dijo: ¡Claro Toño, no lo dudes, una Universidad distinta, con el espíritu de ustedes y que vaya, que atienda a los pobres! Se me clarificó todo, mis dudas desaparecieron, mi espíritu se llenó de alegría.
Y en aquél breve discurso del 2 de septiembre de 1996 que ustedes ya conocen, dije mi SI entusiasta, como el SI de María, y a nombre de mis hermanos Maristas, y comenzó la fundación de esta Universidad.
Un tiempo después, como saliendo ya del asombro, fue el Bonch Jorge Rubén Muñoz Menéndez, que con Dios está, quien me regaló esta estatuilla de la Santísima Virgen, en la figura de una Mestiza Yucateca y me la entregó con las siguientes palabras:
Toño: Nuestra Señora de Yucatán, tan presente en tus mensajes de aliento, aún no tiene imagen propia.
Es tan bella la Inmaculada, que sólo la vestimos y es a Ella a quien rezamos.
Sin embargo, para los que creemos en la lucha y en la lucha por el más pobre, una mestiza como ésta bien pudiera ser una Buena Madre, una magnífica Virgen yucateca.
Así es mejor: anónima, como nos gusta. Así pobre y soñadora. Así virgen y madre… y muy yucateca.
Justicia, libertad y equidad encierra la mirada de esta mestiza –madre y virgen- que queremos guardes como un recuerdo de nuestro agradecimiento a tu bondad y visión.
Gracias por ese si, por ese rotundo sí que le diste a un grupo de yucatecos soñadores a los que nos enseñas y acompañas.
Yucateca como Ella, nuestra terquedad obliga a decirte: gracias. Gracias amigo, gracias guía. Esta es tu casa. Vuelve pronto, marista ejemplar.
Mérida, Yucatán. 7 de noviembre de 1997. Bonch.
1.- ¿Es posible una Universidad distinta?
La decisión fue tomada teniendo como trasfondo la visión de un pueblo con necesidades, en abandono, el pueblo pobre de Yucatán y entre ellos al pueblo de origen Maya.
El testimonio más explícito de la inspiración cristiana de esta Universidad es si está al servicio de este pueblo y si al servirles, la universidad, cada universitario se deja orientar por ellos.
Una Universidad encarnada en la realidad de la vida de una parte del México que sufre. Atreverse a sentir sus sufrimientos, escuchar sus lamentos, hacer planes de progreso con ellos, celebrar juntos los éxitos y buscar nuevas estrategias si hay fracasos, les llevará a hacer comunidad universitaria con ellos.
Bien lo saben, la realidad del pueblo Maya, su abandono y sufrimientos, ejerció impacto decisivo en la fundación de esta Casa de Estudios.
El Sí total a la creación de esta utopía, debía comprender:
Estudios serios, fuertes, los mejores.
Con el ambiente fraternal Marista y a María en el centro..
Y como telón de fondo, la realidad. La vida y el sufrimiento de los pobres. Ir a servir a los pobres.
No me cabe duda que el Hno. Pablo Hernández (Don Pablito) y los demás Hermanos que colaboran aquí y en la ciudad, unidos a la Sociedad Montejista, han logrado impregnar de Espíritu del Padre Champagnat esta Universidad y lo seguirán haciendo.
Yo deseo sólo subrayar la importancia de una característica que está fuera de lo común, pero que es esencial. La atención a los pobres. Esta Universidad tiene la fuerza, el poder, de transformar Mérida, de propiciar y exigir un cambio social. Esta Universidad tiene el poder de convocar y arrastrar y servir de ejemplo.
No basta, para conocer la realidad de vida de los pobres, ir sólo a las estadísticas.
No basta que al considerar estas estadísticas hagamos atinados juicios de valor.
Nuestra respuesta ha de ser práctica, hemos de saber, hemos de aprender a cargar con esta realidad.
Desde mi poca experiencia en la Pastoral Universitaria, veo sencilla, práctica y útil la clase de Teología. Porque de la experiencia tenida con la gente en las colonias populares y en los pueblos, viene el momento del diálogo, del planteamiento de la problemática, de la reflexión, de la confrontación con el Evangelio y de la solución. Luego viene la evaluación y la celebración. Hacer Teología es el momento ideológico de una práctica.
Antes la clase de Teología era sobre las verdades de la fe. S. Agustín le da el nombmbre de Intellectus Fidei. Luego el mundo entra en crisis y comienza a perder no sólo la fe, sino también la esperanza y Jürgen Moltman la nombra como Intellectus spei. Nuestra época está marcada por problemas socio-económicos y le podemos dar el nombre de Intellectus amoris, justitiae et misericordiae.
La Universidad me pide ir a la realidad social y cargar con ella. Con la realidad de Mérida, de Yucatán, de México y del mundo.
Porque la inteligencia no se nos dio para evadirnos de nuestros compromisos reales, sino para que nos encarguemos de la realidad de las cosas, con sus exigencias. Cargar con lo pesado, lo malo, lo dofícil de nuestra organización social.
Realidad – Verdad – Compromiso – Trabajo - Denuncia – Persecución - Martirio son temas centrales de una verdadera Teología cristiana, en esta Universidad Católica.
En definitiva, el compromiso es hacerse cargo de la realidad, y esto supone vivirla, estar activo ante los acontecimientos y de la vida y no inerte, pasivo, inactivo, ignorante.
Karl Rahner nos dice en uno de sus múltiples escritos de Teología: “La realidad quiere tomar la palabra, pero hay que dejarla hablar”.
El Concilio Vaticano II en su Constitución Apostólica Gaudium et Spes nos pide estemos atentos a los signos de los tiempos. Dicho de otra manera: ¿Qué es lo que a Dios le preocupa, le duele?
El sínodo de Obispos de América Latina, en Medellín, en Puebla, en Santo Domingo, en Aparecida, nos señalan ese signo de los tiempos: en la cantidad de hombres y mujeres pobres que está creando la sociedad capitalista, globalizante.
Medellín lo expresa de la siguiente manera: El signo de nuestro tiempo es el pueblo pobre, al que el pecado le quita la dignidad de ser humano y los poderes siguen despojándolo, arrebatándole la vida.
Nuestro compromiso es relacionar Universidad seria de primera categoría con el Pueblo. Relacionar pobreza y abandono, con salvación y atención. Una Universidad sabia y comprometida con la realidad donde se hace la historia, realidad e historia de la que hay que encargarse y a la que hay que cargar. En 1996 pusimos al centro al pueblo Maya.
2.- Necesitamos una Universidad que no le tenga miedo a la verdad.
Porque parece estar de moda eso de decir mentiras o verdades a medias.
Nuestra divisa, “Ser para Servir”, nos recuerda nuestro compromiso de formar fuertes, sabias, honradas personalidades, para servir a los signos de nuestro tiempo.
Decir desde Palacio o desde una oficina a los medios que la modernidad, pronto acabará con la pobreza en el mundo. Que la globalización neoliberal traerá progreso para todos, es mentira.
Porque esta Civilización del Capital, tiene como centro de atención el bienestar de los pudientes, de los ricos. Tiene como principal motor de la historia la acumulación de bienes y como fundamento de humanización, el disfrutar de ellos. No da solución a la carencia, ni a las necesidades básicas de la mayoría de la gente, ni habla ni podrá hablar nuca de que su interés es que nuestra Civilización sea más Humana y Fraterna.
Creo que la Civilización que necesitamos y que la Universidad puede fundamentar adecuadamente e introducir es la Civilización del Trabajo, la Civilización de la pobreza. Que tiene o tendrá como centro de atención a los pobres y por eso hace de la satisfacción de las necesidades básicas el principio de desarrollo y de la fraternidad y solidaridad compartida, el fundamento de humanización.
Porque la Civilización del Capital nos hace cerrar los ojos, no mirar sino lo que ésta nos ofrece, mucho progreso, lujos, mundiales, éxitos, islas paradisíacas exclusivas, glamour….
Y el pobre está aquí, cercano, próximo, hermanas y hermanos nuestros, transidos de muerte, muerte lenta, camino a la crucifixión, a la aniquilación y desaparición. No los vemos porque se nos han hecho invisibles, son gente sin importancia, luego ¡No existen!
Economistas y sociólogos hablan de un mundo raro, lejano, donde vive miserable, que muere de hambre y enfermedades. Pueblos oprimidos, olvidados, pero no se preocupen, poco a poco van desapareciendo, para enmendar y tranquilizar la conciencia añade el progreso, la globalización los asume, o se preocupa de ellos, cosa que es mentira, el progreso los aniquila.
Estar en medio de esta gente, visitarlos, dialogar, comprometerse con ellos, no dejando de ser lo que yo soy, aprovechando las oportunidades que la vida universitaria me da, para servir a un Cristo vivo encarnado en ellos.
La Universidad, en la persona de sus alumnos, les puede ofrecer: una eficaz asesoría en la especialidad de cada uno, una verdadera amistad y comprensión de sus problemas, una denuncia de las estructuras y personas que causan estos males. Al sentir esta atención, ellos, los pobres, retornarán a la vida, volverán a tener esperanza, recobrarán su dignidad de seres humanos e hijos de Dios por nuestro trato.
Pero ellos también tienen algo qué darnos, ellos darán mucho a la Universidad, ellos, los más fregados nos pueden dar como recompensa a nuestros servicios, su sabiduría, sus conocimientos sobre la realidad y entre sus dolores y sufrimientos, su alegría, su esperanza, su voluntad de seguir adelante, su respeto a la vida, su gozo, su fiesta, su fe.
El pueblo pobre es como otro Jesús crucificado.
Jesús es el reo, el despreciado, el humillado, pero es así que salva al mundo. “El murió por nuestro pecado”.
El pueblo muere por nuestro pecado de acumulación y lujos, sufre, es humillado, despreciado, sin defensa, sin justicia, derrotado,…. Su sufrimiento y muerte inocente, nos trae salvación, nos llama la atención, nos señala otros caminos.
Hacerse cargo de la realidad de los indígenas y pobres, nos trae salvación.
1) Porque nos da luz sobre nuestra conducta. Al verlos, así de pobres, de mal nutridos, sin trabajo y al verme a mí mismo, puedo reaccionar pues son la consecuencia de los lujos que me doy.
2) Porque nos da nuestro estado de salud como País. Es como hacer un copro-examen. De toda la maquinaria productiva del país. Lo que sale de ésta, lo que en realidad produce, son millones de personas en estado de miseria, consecuencia de la gran vida que se dan o que nos damos algunos.
3) Porque ellos nos dicen la verdad de lo que viven y de lo que esperan. Nos aclaran la dirección correcta por dónde conducir al País. Nos hacen cuestionar la manera de pensar y de actuar de la sociedad que no da al clavo para un verdadero y sano progreso para todos. Desenmascaran la mentira de que ellos, por ser pobres, sólo reciben y no dan nada. Con este pensamiento se les humilla más y al mundo pudiente se le crece su arrogancia y su deshumanización.
El signo de los tiempos es siempre el pueblo pobre, ya desde Medellín lo sabemos, pero en vez de disminuir, se hace más profunda y grande la brecha entre ricos y pobres, aumenta. Mientras, miles de nuestros hermanos y hermanas sufren lo indecible.
Necesitamos una Universidad como esta, una universidad crítica, pensante, que condena la mentira y los principios de maldad y pecaminosidad de los del poder económico y político y que siguen produciendo la muerte al pueblo de diferentes maneras. Y la Universidad se compromete a subsanar esta injusticia.
Por nuestra inconciencia, estamos sumidos en un sueño cruel e inhumano, Dios no está contento, fue lo que dijo el fraile Antonio de Montesinos a los Encomenderos de la Isla La Española en la Misa del 3er domingo de adviento de 1511, al ver cómo trataban a sus trabajadores, a los indios que habían esclavizado. “Estos, ¿no son hombres? ¿No tienen alma racional? ¿Sus ojos no los ven? ¿Sus corazones no lo sienten?”
Así el pueblo pobre puede ayudarnos a despertar y a hacernos más humanos.
Es por medio de nuestra presencia, conocimientos, trabajos, como podemos bajar a Cristo de la cruz. Ignacio de Loyola, pide en sus Ejercicios, ante Jesús en la cruz, que considere lo que Él ha hecho por mí. Y luego me pide que me haga tres preguntas: ¿Qué he hecho yo por Él? ¿Qué hago por Él? ¿Qué haré por Él?
Qué hacer…. Qué hacer…
Se han de correr riesgos, se ha de ser firme hasta el final, con la terquedad que da Dios, con la terquedad de los fundadores de esta Universidad, insistir hasta que cambien las estructuras que aniquilan al pueblo. Y estar disponibles a terminar como Jesús. ¿Cómo terminó el Piolín? ¡Cuánta fe en Dios! ¡Cuánto amor por su pueblo!
Dejarse cargar por la realidad cuando vamos al pueblo, significa que ellos me dan la “Gracia”, que ellos me quieren y cargan conmigo y me llevan a Dios, quien me da ojos nuevos para ver, manos nuevas para trabajar, espaldas amplias para soportar y mucha, mucha esperanza.
El proyecto es que la Universidad Marista vaya al pueblo, lo ame y cargue con su realidad. Y el pueblo ame y cargue con la Universidad, como ya lo constaté en una de mis visitas yendo con mis Hermanos y Maestros a Sisilché.
Dejarse afectar, ser honrados ante la realidad. Dejar que sea, escucharla, no silenciarla, no ignorarla, es nuestro servicio. Y denunciar la mentira.
El que capte el mensaje, capta el don, el regalo de Dios que es Gracia salvífica. El que lo desee, responda con su vida, estudios, profesión, trabajo, actos, a esta Gracia y se encontrara con una real experiencia de Dios.
3.- Una Universidad que sirva a los pobres de verdad.
Universidad que se anima a hacer la experiencia. Ir a los pobres, porque en teoría, unos dicen que no existen y otros les dicen que sí existen y que Dios está entre ellos.
La pobreza lanza un cuestionamiento radical a la conciencia humana y a la manera de percibir la fe cristiana. Van algunas cifras, las cifras no sangran, las personas, sí.
La pobreza y sus consecuencias matan a 50’000,000 de personas al año.
1’300 millones de personas tienen que vivir con menos de un dólar usa al día.
Tres jugadores del mundial de futbol ganan 42’000.000 de dólares usa al año. Semejante al presupuesto anual de mi país Haïti con millones de habitantes.
Un solo ciudadano Norteamericano vale más que 50 Haïtianos.
Y aquí les voy a enseñar a decir una macro-blasfemia propia de nuestro tiempo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué los has abandonado? Insulto a Dios que abandona de esta manera a sus hijos. El fracaso de Dios. El mundo de la abundancia se ha de preguntar si todavía existe Africa. Si existe Haïti. No tienen importancia.
4.- Deseamos una Universidad que invente su propio camino de ir a los pobres.
El camino se irá dando: Ir a ellos, buscar con ellos, tomar los datos, dialogar. Reunirse con sus compañeros y profesores, expresar claramente las ideas, contrastarlas con el Evangelio y la Teología de la Liberación…en ciertos momentos, invitar a una representación a venir a reflexionar en la clase de Teología. Ir a la práctica. Actuar. Evaluar. Y Celebrar. Así la Universidad hace de la misericordia el principio motriz. Si los problemas son reales, la misericordia ha de ser real. Real la lucha contra la injusticia y a favor de la justicia. Es por eso que hacer Teología en la Universidad es intellectus misericordiae, iustitiae, amoris.
Otro camino es ser la palabra. Los pobres no dicen palabra, están mudos, Hay libertad de expresión, pero no hay voluntad de decir la verdad. Se les niega el acceso a los medios por falta de dinero. Otros muy falaces: Llegará el día en que el mundo permitirá que todos hablen. La Universidad torna palabra, se hace palabra de ellos, se hace profecía. Lucha contra el encubrimiento de la verdad. Denuncia y pide justicia y conversión a Nombre de Dios. Denunciar, sacar a la luz los males que aquejan a los pobres es hacer Teología como intellectus veritatis.
Otro camino es saber poner nombre, salvar de la inexistencia. Sólo existen los que tienen un lugar en la globalización. Todos sabemos qué significa para el mundo 11S. 11M,
Pero qué significa 7 octubre 2001 (Afganistán) 19 marzo 2003 (Irak). 22 diciembre 1997: (Acteal). 12 enero 2010 (Haïti). La no visibilidad genera insensibilidad, no existencia. Los pobres no tienen nombre. Los niños de la calle no tienen nombre.
Recuerdo lo que decían los indígenas encapuchados en la guerra de Chiapas al preguntarle por Marcos: Todos somos Marcos,
La Universidad ha de saber poner nombre a los problemas y a las personas, para que lleguen a ser reales y sean llamadas a la existencia.
Universidad Marista, diariamente, has de saber mirar la cruz. El murió mártir.
Mártir es aquella persona que muere por defender su fe. Tenemos ejemplos claros en este momento en Oriente. Están eliminando a los cristianos.
En nuestra América, mártir es también llamado el que muere por defender a los pobres, por exigir se les haga justicia, por defender sus derechos. Ejemplo de esto hay muchos, me impresiona la valentía de la Licenciada Digna Ochoa en el DF.
Quien vive como Jesús, promueve la causa de Jesús - El Reino de Dios – y entra en conflicto y lucha con el anti-reino y se le elimina, como a Jesús.
Dios ama a este pueblo tiernamente. La sociedad de la abundancia desprecia a este mismo pueblo amado por Dios, ante sus males, cierra sus ojos, guarda un silencio anticristiano.
5.- La Universidad Marista ha de tener las siguientes disposiciones:
1.- Dialéctica. Luego de darse cuenta de la situación de los pobres, tener en cuenta al opresor y enfrentársele. Sobre todo si se trata de estructuras. Hay que evitar la violencia. No podemos dejar al pobre a merced del opresor.
2.- Saber desenmascarar la parcialidad. Ser parciales, por nuestra preferencia por el pobre. Es mentira que con la globalización neoliberal terminará la pobreza. En el centro de esta afirmación está el ciudadano rico. Nosotros hemos de tener al centro al pobre al hacer nuestras afirmaciones. Hablar de Derechos Humanos es hablar de los derechos de los pobres, pero en la realidad hasta en este tribunal muchas veces gana, quien está en el centro.
3.- La Inserción. Nuestra obsesión es por ser real en un mundo de pobres que es real. Que el universitario haga del mundo de los pobres su propio mundo. Que en un mundo de pobreza como el actual, nadie de nosotros tenga vergüenza de vivir como vive, ser como es y actuar como se actúa. Y ante el pueblo: creatividad, generosidad, fortaleza, firmeza.
4.- Humildad: Para ayudar al pobre debemos ir con una dosis de humildad, de no saber. No podemos ir con aires de autosuficiencia y dar solución simple y rápida. Tenemos el peligro de atropellar, de optar no por ellos, sino por nosotros mismos. Al llegar, por mucho que lo queramos comprender, hay un abismo, pues ellos no dan la vida por supuesto y nosotros sí damos la vida por supuesto. Hemos de estar atentos, escucharlos y hacer todo lo posible por propiciar su organización, para que ellos mismos vayan conquistando el lugar político donde se hagan escuchar con sus luchas y utopías. La pregunta teológica de fondo la hemos de tener presente: ¿Qué hemos de hacer para bajar de la cruz al pueblo crucificado? Los pobres nos sorprenderán, pues se saben explotados y despreciados, pero siempre perdonan. En Acteal, luego de la masacre, nuestros indígenas oraron por la conversión de sus enemigos. Saberse pecador y saberse perdonado, es salvación de la que viene de Dios. Si los pobres acogen y perdonan son señal de la presencia de Dios Padre en ellos, que nos justifica por Gracia.
6.- La Universidad Marista conoce las consecuencias del rumbo que ha tomado el mundo siguiendo la Civilización del Capital-Riqueza y propone un camino nuevo, la Civilización de la Pobreza.
Cuando Dios Reina, el mundo se convierte en su Reino. Se hace real ante el ideal anhelado de justicia.
Dios muestra que reina en el hecho de que, siendo bueno y misericordioso con todas sus criaturas (Ps 86. Ps 145), transforma su realidad histórico-social injusta en otra justa, en donde reina la solidaridad y en donde ya no hay pobres (Dt 15,4).
El Reinado de Dios ha de ser entendido como liberación, no sólo como una acción benéfica.
El Reinado de Dios ha de ser entendido como parcial; los oprimidos están en el centro de la mirada de Dios.
El Reinado de Dios es histórico, pues libra de opresiones y se abre a la trascendencia. Es social, pues es liberación de todo un pueblo y es Teologal pues allí revela Su realidad al pasar por nuestra historia.
Pero ese Reino, don de Dios, se convierte para nosotros en tarea. La forma de actuar de Dios: compasivo, liberador, hacedor de justicia, es la misma forma como nosotros hemos de actuar.
En Dt 15 y 26 y Levítico 19 leemos: “No habrá pobres entre ustedes. Compartirán los frutos de la cosecha. Ayudarán al forastero y a la viuda.” Siendo así serán el Pueblo de Dios”. La elección de Yahvé no pone a Israel sobre los demás pueblos, es una responsabilidad. Si Egipto hace esto, Dios acudirá. Si los Filisteos de Kotar y los Arameos de Quir lo hacen, allí estará (Am 9,7) (Is 19,20).
La elección no es arbitrariedad o para no hacer lo que se le exige a todo ser humano. A la elección hay que corresponder haciendo históricamente lo que Dios ha hecho con nosotros. Esta Universidad es una elección de Dios. La elección no es una Gracia barata.
Dios reina cuando nosotros, hechos a imagen suya, reproducimos en nuestras vidas la bondad y compasión de Dios, la justicia, la reconciliación.
Cuando nuestro corazón de piedra se transforma en un corazón de carne (Ezequiel)
Cuando el ser humano llega a conocer en intimidad a Yahvé (Jeremías)
Cuando vemos a Jesús que lo anuncia y pone sus signos: curaciones, expulsión de demonios, acogida a pecadores y despreciados. Es buena noticia en especial para los pobres a los que se puso a su servicio y los defendió de sus opresores hasta el final en cruz.
“Jesús pasó haciendo el bien, curando a todos los oprimidos por el diablo… porque Dios estaba con El”. (Hechos 10,38) A todos nos invita a llamar a Dios “Abba, Papito” que significa bondad, ternura, acogida incondicional.
Exige la denuncia profética, la inserción en el conflicto, el conocer el peligro, el no saber, recorrer caminos desconocidos, estar disponibles hasta el final.
7.- La Universidad Marista ha de vivir la siguiente realidad.
a) La utopía que nos presenta el Evangelio y la encontramos hecha historia en la Teología de la Liberación: “Que la vida justa y digna de los pobres llegue a ser una realidad”.
b) Luchar contra el anti-reino: lo que produce tristeza, desesperanza, injusticia, muerte, hambre, enfermedad, pobreza. Activa presencia del pecado del mundo: insensibilidad, crueldad.
c) Luchar contra los ídolos que dan muerte. El anti-reino tiene sus divinidades y estos exigen víctimas. El documento de los Obispos en Puebla nos lo aclara: habla sobre el ídolo de la riqueza (n° 493-497). Habla del ídolo del poder político (n° 498-506) del poder militar, de la propiedad privada….
d) En su práctica profesional y teologal, poner a los pobres en el centro, como Jesús. Y aceptar la enemistad de aquellos contra quien los hemos tenido que defender. Quizá anteriormente muy amigos nuestros.
e) Escuchar de Jesús su “sígueme”, para estar con Él, para ser enviados por Él, para participar de su destino. El seguimiento que nos hace hijos en el Hijo.
f) Una Universidad distinta, decíamos al principio, que toma en serio su misión de hacer personalidades para el servicio. Que desborde sabiduría, profesionalismo, la alegría de ser una familia unida a un ideal, que vaya en auxilio de los pobres…. Y ahora me atrevo a proponerles una nueva consigna que es la misma de quien es nuestro Modelo, Jesús:
NUESTRA UNIVERSIDAD MARISTA DE MERIDA, HA DE ENCARGARSE DE HACER REALIDAD EL REINO DE DIOS EN LA HISTORIA.
Que nuestra Señora de Izamal siga bendiciendo su camino que es también nuestro camino.





