UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

PRIMERO ABOGADO

Por /

SABRINA EUGENIA CONTRERAS SÁNCHEZ ( * )

Tras concluir diversos cursos de actualización en las áreas de Derecho Familiar, Mercantil y recientemente el de Audiencias del Sistema de Justicia Penal Acusatorio y Oral, es ineludible para mí la responsabilidad de escribir unas sencillas palabras de reflexión al respecto, y considero que no hay mejor momento que en este regreso a clase.

Partiendo de la frase del Filósofo griego Heráclito de Éfeso “ Nada é permanente exceto a mudanca ” la cual encierra una de las principales verdades de la vida ya que es inevitable e innegable el cambio y por ende el Derecho no puede permanecer inerme ante ello, tan sólo basta mirar alrededor para apreciar que la realidad que nos acontece es muy distinta a la de antaño, la modificación de algunas normas jurídicas y la creación de otras que aspiran a regularla nos impone a los abogados en primer término a tener la humildad de reconocer que a pesar de los años ya recorridos profesionalmente “ Todavía hay mucho por aprender ” y ello consecuentemente nos invita al estudio constante para ejercer de manera actualizada nuestra vocación, por otra parte, aquellos que además tenemos el gran privilegio de formar en el aula a quienes el día de mañana habrán de reemplazarnos, la conciencia nos exige el deber de despertar en nuestros pupilos la avidez por el conocimiento profundo del derecho y motivarlos a tener la iniciativa para transformarlo, para crearlo y para custodiar su debido cumplimiento ya que a nosotros nos corresponde ser vigías de que esos cambios y creaciones normativas sean en verdad en beneficio de la sociedad y garantes del respeto irrestricto de la dignidad de todo ser.

Actualmente adquiere mayor relevancia en el ámbito jurídico, no sólo para los litigantes sino también para toda autoridad que aplique el derecho, además del estudio dogmático del mismo, la aplicación en él del método científico, de la técnica jurídica, la lógica jurídica, la argumentación jurídica, el análisis crítico desde la epistemología, la filosofía y la sociología jurídica, ciencias que habían quedado soslayadas ante la simple y llana aplicación del derecho positivo, ahora es elemental no sólo fundar y motivar sino además justificar, buscar la utilidad, la pertinencia y la congruencia basados en la estrategia, se privilegia la responsabilidad patrimonial del Estado ante la violación de los derechos humanos, la presunción de inocencia, la postura jurídica conciliadora por medio del diálogo y la propuesta de mecanismos alternativos de solución de controversias como son la Conciliación, la Mediación y los Acuerdos Reparatorios, es decir, el abogado de hoy tiene que poseer además de un versátil y amplio conocimiento jurídico, una amplia visión jurídica para la solución de los conflictos, lo que será imposible adquirir sin el hábito del estudio, es por ello que debemos esmerarnos en la sólida formación de los nuevos profesionales lo que también será inalcanzable sino hacemos lo propio en lo personal, debiendo ser siempre nuestra principal meta como verdaderos docentes universitarios el de convertir a nuestro querido alumno en un “ Excelente Colega”.

Por todo lo anteriormente reflexionado y mirando a mi pergamino, sólo me resta concluir que hoy, más que nunca, adquiere vigencia el primero de los mandamientos de nuestro decálogo del abogado que expresa: “ Estudia: el derecho se transforma constantemente, si no sigues sus pasos serás cada día un poco menos abogado ”. Todos aquellos que hemos elegido esta profesión debemos tenerlo muy presente así como también, independientemente del ámbito del ejercicio de la misma, del cargo público o privado que se desempeñe o cualquier grado académico obtenido, importante nunca olvidar, que primero se es Abogado.

Licenciada en Derecho, Maestra en Derecho Mercantil, Doctorante en Derecho.

Catedrática de Derecho en la Universidad Marista de Mérida.

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