Kenny Irigoyen Basteris estudió primaria, secundaria, preparatoria y licenciatura -contaduría pública- en instituciones educativas maristas. Acaba de concluir la maestría en Dirección Financiera que se imparte en esta universidad. Y fue el mejor promedio de su generación: 99.6.
Casi coincidiendo con el fin del programa, Kenny cambió de trabajo. Ahora es el encargado de impuestos en México de una multinacional que construye y gestiona plantas termoeléctricas, con sede en Houston, Texas. El equipo de trabajo de nuestro egresado está en Panamá y en San Luis Potosí.
Este cambio representó un giro de 180 grados en la carrera de Kenny, y en estos momentos su mayor esfuerzo está en consolidarse en sus nuevas responsabilidades. El cambio, como ya se mencionó, coincidió con la recta final del posgrado que estaba cursando, pero no fue excusa para mantener su promedio. El profesional marista reconoce que fue un gran sacrificio, ya que viernes y sábados los dedicaba al estudio de la maestría. Un gran sacrificio, afirma, que valió la pena.
En esta nueva experiencia marista, Kenny señaló que, además de sus maestros, pudo aprender de sus compañeros. A diferencia la licenciatura, en los estudios de posgrado todos trabajan, ya cuentan con amplia experiencia laboral, «por lo que las clases eran un constante intercambio de experiencias». «En la maestría se discute más, se aporta más», asegura el mejor de su generación. Esto redunda en que las clases se conviertan en un foro, en una plática, no en un monólogo.
El sello de la casa
Kenny se graduó como contador público hace cinco años. También fue el mejor promedio entonces, con 98.7. En ese lustro ha podido constatar en qué se diferencian los egresados de la Universidad Marista de Mérida: «Realmente practican -practicamos- el Ser para servir». Además, considera, la preparación técnica que se consigue en esta casa de estudios es «mucho mejor», por lo que quien egresa de aquí «es gente centrada, responsable, con conocimiento...». Pero, matiza, «no arrogante».
El nuevo maestro considera que es posible reconocer quién se graduó en esta casa de estudios, ya que «demuestran en su práctica lo que aquí se enseña», tanto en lo personal como en lo profesional.
Estudiar la maestría en Dirección Financiera igual fue un gran cambio para Kenny. Ya que, hasta la fecha, su especialidad han sido los impuestos. Sin embargo, el área que estudió en el posgrado le apasiona. «Lo mío, lo mío es lo fiscal. Pero quería abarcar más. Mi experiencia me ayudó a tener un punto de vista más amplio al estudiar esta maestría», señala.
Consejos bursátiles
Aprovechando los nuevos conceptos aprendidos, Kenny ofrece consejos de inversión. Él señala que hay que diversificar o, lo que es lo mismo, «no poner todos los huevos en la misma canasta». Asegura que no hay ninguna receta mágica, que toda inversión está expuesta a riesgos. Por ejemplo, en la compra de tierra se pueden generar burbujas, y la Bolsa puede caer por un sinnúmero de razones.
Sin embargo, considera que la economía de México está bien, y aconseja que es el momento de comprar, de invertir en las industrias nacionales.
Kenny es hijo de Kenny Irigoyen Arjona y Marisa Basteris Pérez. Tiene dos hermanos: Marisa, administradora, y Steve, abogado. Como él, egresados de la Universidad Marista de Mérida.





