UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Hemos sido formados para atrevernos a ser diferentes

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Terminó su carrera con 99.04. En estos cinco años supo administrar su tiempo para estudiar, trabajar y salir con sus amigos. Representó, con éxito, a la Universidad Marista de Mérida en concursos nacionales. Y el jueves en la noche, en la ceremonia de graduación, en un discurso que conmovió a todos, habló en nombre de todos sus compañeros:

«Si esta generación ha roto esquemas en su vida universitaria es porque precisamente se ha atrevido a ser diferente, porque no se ha conformado con encajar en la masa. En la misma medida deberemos seguir haciéndolo ahora en nuestro futuro desempeño como profesionistas», dijo Jorge Carlos Peniche Baqueiro, momentos después de recibir una cartela de plata por ser el mejor promedio de la licenciatura en Derecho.

A los nuevos arquitectos y licenciados en Derecho y en Administración de Recursos Naturales, Jorge Carlos los invitó a seguir «este camino hacia la trascendencia», en el cual, reconoció, «habrán dificultades que nos tentarán a claudicar, pero no olvidemos que éstas no están para atacarnos, ni señalar nuestras limitaciones. 

«Están porque tienen que estar, son como los vientos que arremeten a la embarcación en su travesía y aunque el barco podrá estar muy seguro en el muelle, ¡no para eso fue construido! Pues el barco ha sido construido para navegar, así como nosotros hemos sido formados en esta institución para atrevernos a ser diferentes».  

El hijo de Jorge Carlos Peniche López y María Susana Baqueiro Salazar se encuentra en estos días en la ciudad de México, donde participa en un programa de la Academia Mexicana de Ciencias, en un proyecto bajo la tutela de Francisco Javier Dondé Matute, autoridad en el país en Derecho Internacional. Posteriormente, en enero, viajará a Londres, donde estudiará un diplomado en Inglés Legal. Y, después, planea estudiar una maestría en Derecho Penal Internacional en Holanda o Suiza.

En el ínterin, Jorge Carlos presentará su tesis: «La Jurisdicción Universal: Expectativas y posibilidades de aplicación en el sistema jurídico mexicano». Con lo anterior, se demuestra que las palabras dichas por este egresado marista no eran huecas. Hablaba con conocimiento de causa, listo para embarcarse en una nueva travesía, en busca de convertirse en un experto en Derecho. 

Jorge Carlos representó a su alma máter en concursos nacionales de juicios orales. Ganó el primer lugar en el que organizó la academia en la que actualmente se encuentra, y el segundo en el del Tec de Monterrey. Desde hace cuatro años trabaja en el despacho Castellanos Gual -«mi segunda universidad»-, pero siempre fue consciente que era «un estudiante que trabajaba, no un trabajador que estudiaba».

Además del premio al mejor promedio, recibió un reconocimiento por haber cursado toda su formación, de educación primaria a superior, con los hermanos maristas. Del Colegio Montejo, pasando por el CUM, hasta la Universidad Marista.

 

Discurso que Jorge Carlos Peniche Baqueiro pronunció en la ceremonia de graduación del Jueves 11 de Julio.

TRASCENDER O MORIR EN EL INTENTO

“ATREVEOS, EL PROGRESO SOLAMENTE SE LOGRA ASÍ” , rezaba una antigua pared pintada por la mano de un valiente anónimo que sirvió de inspiración a los jóvenes que combatieron en la Insurrección Francesa.

Buenas noches estimado Rector, Don Pablito, Directores de Carrera, compañeros y demás invitados que nos acompañan… me dirijo a ustedes en representación de los alumnos pertenecientes las licenciaturas en Administración de Recursos Naturales, Arquitectura y Derecho, quienes hoy celebramos uno de los momentos más emotivos de nuestro aún corto caminar en el trayecto de la vida.

La Universidad de la que hoy egresamos es una institución muy diferente a la que salía a nuestro encuentro hace ya algunos ayeres. Quienes hoy partimos, hemos abonado de alguna u otra manera a su transformación, pero también al marcharnos llevamos con nosotros un pedazo de la historia de esta Universidad. 

¿Quién no conoció aquí a aquel profesor, incluidos nuestros Directores Mike, Bonch y Raúl, al que le agradece profundamente su pasión por la enseñanza, aquél que con alguna frase dicha en el momento oportuno, se elevó al rango de maestro de vida, de esos que se recuerdan hasta la vejez.

Y es que son tantos los personajes que intervinieron en el camino que nos trajo hasta este momento, que hoy bien vale la pena darle a lugar a sus voces, para que sean ellos quienes nos indiquen el camino de salida.

La primera de esas voces, pertenece a un miembro del personal de intendencia que durante estos cinco años se entregó en cuerpo y alma para que gocemos de instalaciones limpias y decorosas. Juan de Dios, fiel a su costumbre previo a entrar al salón al finalizar la jornada del último día de clases, lanzó una pregunta tan profunda que sorprende que haya sido condensada en una sola palabra: ¿LISTOS?

La otra, pertenece a nuestro rector Miguel Baquedano, quien en una charla me afirmó con una emoción que contagiaba, que ahora el nuevo reto de nuestra institución apunta a convertirla en una de las mejores Universidades  del país; para ello – me confesó- se necesitará la ayuda de los egresados, para que seamos nosotros quienes llevemos el nombre de nuestra Universidad más allá de las fronteras físicas que la rodean.

Compañeros, futuros profesionistas, les hago a ustedes las mismas preguntas en nombre de estos dos entrañables personajes: ¿Estamos listos para partir? ¿Somos hoy los egresados que la Universidad Marista de Mérida necesita para trascender? 

Ortega y Gasset solía decir que en la vida uno puede encontrarse con dos tipos de personas: Por un lado, aquellos pertenecientes a la masa inerte y por el otro, a los eternos inadaptados que forman parte de las llamadas “minorías excelentes”. Mientras que los primeros han caído en el desánimo y han renunciando a sus sueños conformándose con encajar en la masa como un miembro más; los segundos, acaso los más temerarios, sabedores de que no encajan en la masa, han izado sus velas hacia una vida de auténtica trascendencia. 

Es el grupo de las minorías excelentes el que responde por una generación completa, son aquellas excepciones que han asumido el compromiso de ser diferentes y hacen que la producción de toda una generación valga la pena; son los que luchan día a día, son los seres imprescindibles de los que hablaba Brecht.

Esta es la generación que posee una mentalidad distinta porque ha participado en todos y cada uno de los Congresos Internacionales de Arquitectura que se han celebrado en la Universidad;  en nuestros jardines se han parado los mejores arquitectos del mundo a hablar acerca de la urgencia de adoptar perspectivas más cercanas a las necesidades reales de la sociedad; esta es la generación que a través de una de las carreras ya emblemáticas de nuestra Universidad, ha hecho un llamado para construir una cultura ambiental sustentable, dejando a su paso una huella verde tanto dentro como fuera de esta Institución. 

Esta es la generación que ha presenciado las reformas más importantes realizadas al sistema de justicia mexicano en el último siglo y ante los más de 300,000 estudiantes de Derecho que hay en el país, sabedora de que un nuevo perfil de abogados es necesario, se ha parado sin ningún temor ni complejo en concursos nacionales e internacionales compitiendo con las mejores universidades del país y de América y, en efecto, ha salido victoriosa.

Es por ello que a casi 17 años y más de 6230 días transcurridos desde que la Universidad Marista de Mérida abrió sus puertas, nuestra misión y visión basadas en el ideal de San Marcelino Champagnat permanecen en esencia, pero las exigencias que hoy se nos imponen como egresados han aumentado. 

Si esta generación ha roto esquemas en su vida universitaria es porque precisamente se ha atrevido a ser diferente, porque no se ha conformado con encajar en la masa. En la misma medida deberemos seguir haciéndolo ahora en nuestro futuro desempeño como profesionistas.

Porque podrá surgir la tentación de arrojarse al conformismo y la derrota que representa la masa, pero a ello se opondrá nuestra convicción de ser profesionistas de una cepa diferente; de ser aquellos agentes de cambio que reflejen que el “ser para servir” va más allá de un simple lema sino que implica una máxima de comportamiento y compromiso con los grupos humanos más desprotegidos.

Y sí, compañeros es innegable que en este camino hacia la trascendencia habrán dificultades que nos tentarán a claudicar, pero no olvidemos que éstas no están para atacarnos, ni señalar nuestras limitaciones. Están porque tienen que estar, son como los vientos que arremeten a la embarcación en su travesía y aunque el barco podrá estar muy seguro en el muelle, no para eso fue construido! pues el barco ha sido construido para navegar, así como nosotros hemos sido formados en esta institución para atrevernos a ser diferentes.  

Así, en esta travesía ha concluido el capítulo “Universidad”, mientras que el viaje hacia la trascendencia apenas comienza. El campo de batalla se reporta listo, sólo clama por la llegada de sus protagonistas. Muchas gracias!

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