Horas después de que concluyera la entrevista a Montserrat Terrats Preciat, se dieron a conocer los resultados del reporte de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el que se muestra a México como el primero en la lista con más ciudadanos que padecen obesidad, superando a Estados Unidos.
Montse acaba de concluir sus estudios en la licenciatura en Nutrición, de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista de Mérida. La nueva profesional obtuvo el promedio más alto de su generación: 96.77.
Y es precisamente el tema de la obesidad uno de los que más le preocupan. Fue testigo de cómo el sobrepeso y la desnutrición afectan a los yucatecos durante un trabajo del programa Aprender Sirviendo. Por eso, también las palabras que mencionó el rector Miguel Ángel Baquedano Pérez en la noche de su graduación, el martes pasado, se quedaron rondando en su mente.
«Tú, licenciado en Nutrición, no te limitarás a recetar dietas para que tus pacientes luzcan una figura estética. Ya tienes los conocimientos necesarios para luchar contra los claroscuros sociales que aquejan a nuestros niños, que se balancean entre la obesidad y la desnutrición», les invitó en la ceremonia el maestro en Impuestos Baquedano.
Según los expertos de la FAO citados en el reciente reporte, nuestro país tiene una tasa de obesidad en adultos de 32.8, mientras Estados Unidos tiene 31.8 por ciento. Además, uno de cada seis mexicanos sufre de diabetes, enfermedad que mata a unas 70 mil personas al año.
Solución marista
Montse cree que esta epidemia se debe a la falta de información. La población está expuesta a un bombardeo publicitario de comida chatarra, y no se ha hecho énfasis en la necesidad de fomentar los buenos hábitos. Se cree que una dieta balanceada obedece sólo a motivos estéticos, cuando en realidad el principal objetivo es mejorar la calidad de vida.
Los niños ya no juegan, son sedentarios tecnológicos, que se enchufan a los viodeojuegos y se olvidan de patear la pelota, y no se ha realizado esfuerzo alguno por erradicar, o cuando menos reducir, la dieta rica en fritangas del menú mexicano.
La nueva nutrióloga considera que una solución podría ser hacer más ejercicio y fomentar la convivencia familiar. Los padres actuales siempre están a la carrera, olvidando la importancia de comer sano, hábito que se hereda con el ejemplo. Menciona varios ejemplos, como la Carrera del Ingeniero que se realizó el fin de semana pasado, en la cual, por cierto, participó y obtuvo el segundo lugar en la categoría de 10 kilómetros, con un tiempo de 44 minutos 46 segundos.
«Hay carreras en las que familias pueden participar con equipo», señala. «He visto a papás con hijos pequeños, caminando, e incluso con carreolas».
«¿Cómo le hiciste...?»
Montse es hija de Víctor Terrats Guillermo y Angélica Preciat Castillo. Tiene un hermano psicólogo, y estudia con los maristas desde primaria. Ella es parte de la primera generación mixta del Colegio Montejo, es una chica pionera.
Este año hará su servicio social en el centro de investigaciones Dr. Hideyo Noguchi, y posteriormente piensa estudiar una maestría. Está entre Seguridad Agroalimentaria y Nutrición en el Ejercicio Físico y el Deporte, ambas impartidas en la Universidad Marista de Mérida.
Le gustaría dedicarse a la consulta privada, pero no descarta la idea de convertirse en investigadora. El tema de la nutrición la apasiona, se ve desde lejos.
En la entrevista recuerda que muchos le preguntan «¿cómo le hiciste...?», en relación a mantener su promedio. La respuesta, dice, es siempre la misma: «Con esfuerzo, dedicación, intensidad, pasión y voluntad por lo que me gusta he podido lograr una de mis principales metas, que es haber concluido mi licenciatura sabiendo que día a día di lo mejor de mí y que también esto se lo debo a la gran entrega y conocimientos adquiridos de maestros comprometidos y responsables, al apoyo incondicional de mis padres y a las verdaderas amistades de la carrera».
En la vida real
Monste no es avara en sus conocimientos. Da consejos y tips -«una copita de vino tiene antioxidantes», «cuando hay antojo de chocolate puedes optar por uno amargo», «el bypass gástrico es una opción peligrosa; no asimilas la B12»...-, y considera que detrás de la mayoría de los trastornos alimenticios hay cuestiones psicológicas, por lo que «hay que ir a la raíz, no sólo recetar dietas».
Obviamente, la nueva egresada practica lo que dice. No se acuerda cuando fue la última vez que comió un pedazo de pizza o una hamburguesa, pero, eso sí, confiesa que le fascina la pasta.





