En la comunidad de Dzitina, Acanceh-Diseñada por alumnos del Taller Vertical de la Escuela de Arquitectura-
El pasado jueves 29 de noviembre fue inaugurada el “Aula para la Equidad”, diseñada por alumnos del Taller Vertical de nuestra Escuela de Arquitectura, como parte del programa “Aprender Sirviendo” y en respuesta al concurso para el diseño de aulas educativas en comunidades marginadas convocado por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).
En la ceremonia de inauguración, estuvieron presentes Arturo Sáez Ferral y Lucina del Carmen Gutié-rrez Herrera, director general y delegada regional de dicha institución, Glendy Nallely, secretaria del Ayuntamiento de Dzitina, así como otros representantes del gobierno municipal, y niños y padres de familia de la comunidad, quienes también participaron en el diseño del aula. En representación de nues-tra Universidad, acudieron el arquitecto Javier Muñoz Menéndez, director de la Escuela de Arquitectu-ra y Diseño, junto con los arquitectos Oscar Hagerman Mosquera y Mauricio Gallegos Esquivo, y los alumnos Mariana Ayora Talavera, Eduardo Andrés Castro Pérez, Carlos Alberto Pereira Ríos y Julio Reyes Rosiñol, quienes estuvieron a cargo desde el diseño arquitectónico hasta la supervisión de la construcción por espacio de un año de trabajo. Este proyecto también contó con la asesoría del arqui-tecto Mario Peniche López, catedrático del Taller Vertical, cuyo objetivo es realizar proyectos arquitec-tónicos a partir de necesidades reales de comunidades de escasos recursos y donde participan alumnos de 5° a 8° semestre de Arquitectura.
Tanto los arquitectos Muñoz y Hagerman como el alumno Julio Reyes Rosiñol dirigieron unas palabras de agradecimiento, hacia los miembros de la comunidad por esta valiosa oportunidad de aprendizaje y trabajo compartido, y a los directivos de CONAFE por la confianza depositada en nuestra Universidad para concretar este proyecto. A continuación, compartimos un fragmento del emotivo discurso del ar-quitecto Oscar Hagerman:
“Para mí, este trabajo fue un reto muy importante y difícil, el ser maestro de un grupo de excelentes jóvenes que hicieron este proyecto, fue un reto muy grande, pero creo que valió la pena, principalmente por dos razones: la primera es que los niños de esta comunidad tienen ahora un aula acariciadora, porque cuando pasa el viento y cruza el salón, los acaricia; porque tienen un aula con estas grandes terrazas que permiten a los maestros agruparlos de diferente manera de acuerdo a los años que están cursando; y que protegen al salón de clase como si fuese una gran gorra de jugar baseball, que nos quita el sol de la cara… Todas estas cosas bonitas pasaron por el esfuerzo y trabajo de un montón de personas que pusieron su empeño para que esta aula sea tan bonita.
La segunda razón por la que valió la pena este esfuerzo para hacer este proyecto fue todo lo que aprendieron los alumnos de Arquitectura haciendo este trabajo. Aprendieron que en Arquitectura lo importante son las personas, aprendieron que cuando los proyectos se hacen con cariño, la arquitectura nos sonríe y se vuelve hermosa, aprendieron que la arquitectura hay que relacionarla en el lugar donde se va a construir y con la gente; aprendieron a hacer proyectos de a de veras y no nada más en una hoja de papel o en una computadora… Yo pienso ahora más que nunca que la mejor manera de aprender arquitectura es haciéndola, que no hay mejor maestro que la experiencia”.
En referencia al evento, CONAFE publicó la siguiente nota:
http://www.conafe.gob.mx/saladeprensa/notas-informativas/Paginas/2012-11-30-a.aspx
Discurso del arquitecto Oscar Hagerman:
Ir a galería de fotos




