En el marco del Primer Ciclo de Conferencias de
La ponencia comenzó con una breve explicación de cómo la crisis de 1994 dio oportunidad de empleo únicamente a los estudiantes que trabajaron durante su carrera. Posteriormente y por medio de un ejercicio psicológico, hizo reflexionar a los estudiantes en cómo desde pequeños nos crean patrones en la vida, patrones que si bien no hay que eliminar hay que cambiar - “Ser innovador no necesariamente es inventar algo nuevo, es mejorar lo que ya existe”-. Comentó, así como el programa de emprendedores permite poner a los alumnos en otro nivel de formación y facilita la mejor comprensión de las oportunidades laborales.
En otro momento de la charla se enfocó hacia la competencia y el entorno empresarial. Aprender a manejar las amenazas del entorno es una tarea complicada, sin embargo deben servir de aliciente para salir adelante. Comentó sobre su experiencia personal al inicio del restaurante “Los Trompos” en la que una circunstancia provocada por la competencia, marca el distintivo de su empresa. Remarcó la importancia de sobreponerse a las adversidades y de tener una capacidad de respuesta inteligente.
Como recomendación a todos quienes quieran iniciar un negocio aconsejó: “ser tu mismo, hacer lo que te guste, no dejar que los fracasos te derroten, ya que estos se olvidan con los triunfos, y nunca acostumbrarnos a vivir en una zona de confort de la que se vuelve difícil salir.
La comunidad universitaria agradece pláticas como estas, donde el expositor se preocupe por escuchar opiniones, y tratar de compartir su experiencia tanto laboral como personal y no sólo dar herramientas, sistemas o cualquier otro aspecto del área de negocios. Ofreció un valor agregado a la formación, educación y crecimiento académico, de los alumnos, con las experiencias de una vida y lo que influyó en el crecimiento de su empresa y en las decisiones que tomó.





