UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Presencia marista acompañando a la población:

Por /

La vida en Haití cuando queda atrás el terremoto

Haití - 04/03/2010

Ha transcurrido más de un mes de el terrible terremoto que asoló Haití. Poco a poco la vida se va normalizando, pero las consecuencias de la catástrofe son muy serias. Los hermanos, que están haciendo un gran trabajo entre la gente, han podido tomar un momento de respiro para enviar alguna información. “Las comunicaciones por teléfono e internet nos ha sido algo difícil desde Latibolière. Pero hoy entró el internet y me encuentro con la sorpresa de tu mensaje. Los Hermanos estamos bien, pero nuestro pueblo sufre mucho” . Así empezaba su narración por internet el hermano Antonio Cavazos.
 

Y a continuación ofrece un rápido informe en estos términos:

Ya estamos dando clases a todos los alumnos. La escuela estuvo cerrada durante un mes. Después de que un ingeniero de este lugar revisara su estructura pudo abrir sus puertas ya hace dos semanas. Los alumnos no están acostumbrados a los terremotos y tienen pánico a esos fenómenos. Han acudido a clase más alumnos que los que teníamos antes pues nos han llegado los que dejaron Puerto Príncipe. Tenemos sobre cupo de alumnos. Las familias no podrán pagar algo de cuota en estos meses porque han de alimentar y cuidar a las personas que han llegado a sus casas huyendo de Puerto Príncipe.

Algunas de las casas que han quedado en pie, que ya eran pequeñas y reducidas para siete miembros de la familia, han recibido a 10 más. Todas las casas son dormitorio. Algunas casas están muy deterioradas y estamos comenzando a repararlas con las ayudas que nos llegan. Hemos comprado cemento y materiales de construcción. Calculo que he de pedir 500 sacos de cemento y unos 10 camiones grandes con arena para las edificaciones. Nuestros alumnos mayores han visitado las casas y han tomado nota de los desperfectos, de esta manera con ellos nos ayudamos para llegar a todos.

Hay una gran preocupación para poder darles de comer. Estamos comprando arroz, que es el alimento habitual que se consume por acá, para repartirlo por las casas que tienen sobrecupo de habitantes. Ya hemos repartido 20 sacos y estamos por repartir otros 30 más. Pero no sabemos cuándo terminará este drama. Por nuestra parte seguimos apoyando todo lo que podemos. Hacemos todo lo posible por servir a nuestra gente.

Puerto Príncipe recibe ayudas de todas partes, pero están mandando a mucha gente hacia la provincia sin ayuda, sin recursos, sin nada. El sábado pasado llegaron 12.000 a la ciudad de Jérémie, donde tenemos el Postulantado. Esta gente busca dónde vivir, qué comer y en qué trabajar. Muchos son jóvenes que estudiaban en las dos universidades del País y se quedaron sin estudios. Tratamos de conseguirles algo, lo más posible, levantar el ánimo y darles esperanza.

Las familias son hospitalarias, les han abierto sus casas, muy pequeñas para los que ya las habitaban, ahora se han apretado más para que los caminantes encuentren algún alberque, en el piso de tierra, en un rincón, donde sea. Hay pocas familias que no hayan tenido algún difunto en Puerto Príncipe. Si antes faltaba la comida, ahora más. Hemos de reunirnos con muchos de ellos, sobre todo con los jóvenes, para ver qué vamos a hacer... sembrar, abrir algunos talleres, trabajar en algo... Ya veremos.

Hasta aquí el mensaje del hermano Antonio Cavazos, que concluye con una palabra de gratitud por la ayuda recibida del mundo marista.

Comparte: