"No podemos elegir como vamos a moriro cuando vamos a hacerlo, sólo podemos decidir cómo vamos a vivir", esta frase de Joan Báez representa el espíritu del Diplomado de Tanatología que la Universidad Marista inicia en su segunda generación el 30 de septiembre, ya que ambas polaridades del continuum “Vida-Muerte” permean una en la otra: se afirma que la visión que se tenga de la muerte resulta decisiva para la visión que se tenga de la vida y viceversa, es por ello que en la conferencia que da inicio al Diplomado el invitado, Dr. Salvador González abordó el sentido de la vida en la aceptación de la muerte, como factor fundamental para enfrentar el momento definitivo de abandonar esta existencia biológica, así como explicó las múltiples reacciones que genera el impacto emocional de este acontecer.
Palabras más, palabras menos, cúmulos de emociones encontradas, reacciones confusas, agotamiento mental, ¡angustia de vida…. y de muerte…!, que surgen de manera implacable en quienes han tenido que enfrentar la muerte de un ser querido o algún otro tipo de pérdida en la vida cómo un divorcio, la pérdida de un empleo, la amputación o discapacidad de un miembro del cuerpo, la partida de los hijos, la pérdida de la identidad, del sentido de vida, la muerte de una mascota, un cambio de residencia, la pérdida de amores y afectos, etc. El diplomado de Tanatología nos ofrece un recorrido reflexivo acerca del proceso que implica todo ello.
¿Qué contará realmente a la hora de mi muerte?, pregunta que llevará de la mano el diplomado durante los 11 módulos, en una travesía complicada pero que su destino lo vale: ¡Aprender a vivir con lo realmente importante y fundamental!, los datos duros de las definiciones del primer módulo del diplomado pondrán en contexto, adquirirán sentido y significado a través de los nueve meses en los que se irá gestando continuamente alegría por estar vivos, madurando responsabilidades de vida pero sobre todo, consciencia y paz ante la idea de la finitud de la naturaleza humana.
En el segundo, tercero y cuarto módulos, se abordará el sentido de SER PERSONA, en su esencia como a través del desarrollo evolutivo del Ser humano, los sucesos de crisis que pueden presentarse en cada ciclo, las enfermedades propias de cada etapa, la psicopatología que puede existir, así como las implicaciones psicosociales y en contraparte el fuerte impacto positivo de las influencias terapéuticas como bondades en cada proceso.
En el quinto módulo se deliberará acerca del tema del duelo y de contenidos bioéticos, considerando paralelamente la oportunidad de aprender el porqué, el para qué y el cómo cerrar ciclos. Este contenido tomara conceso personal en el sexto módulo que relaciona al Ser Humano vivo y considerando su muerte, en los terrenos de la Religión, del Arte, de la literatura, de la antropología y en medio de la cultura del Mexicano, para que en el siguiente módulo, el séptimo, ya se pueda abordar con sensatez, discernimiento, lucidez y juicio, el fenómeno de la muerte como tal y el proceso de morir.
En el octavo módulo con la temática del suicidio se entenderá el sufrimiento y la angustia que a veces los seres humanos encarnan hasta el deseo de morir y en el noveno se aborda la temática de la legalidad en torno a la muerte y situaciones que conlleva esta y que las más de las veces no nos detenemos a prever como si fuera una falta de cordura.
Se va cerrando la travesía en los dos últimos módulos: décimo y undécimo en donde se encontrarán herramientas a través de algunos modelos terapéuticos susceptibles de servir de apoyo para el acompañamiento a cualquier persona que se encuentre transitando cualquier tipo de pérdida.
Llegaremos a puerto experimentando la transitoriedad de la existencia como seres vivos biológicamente lo que significa cerrar el ciclo del Diplomado de Tanatología para continuar con el ciclo de existir en este tiempo, en este lugar y con las formas ELEGIDAS, CONSCIENTIZADAS Y ASUMIDAS por cada uno, en esta complicada a veces…. pero siempre MARAVILLOSA VIDA.