Nota publicada en el Diario de Yucatán el día 5 de marzo de 2010.
"La Universidad Marista tiene 141 nuevos egresados"
El llamado tuvo como destinatarios los 141 nuevos egresados maristas que concluyeron sus estudios de cuatro licenciaturas y cinco maestrías.
Ante 750 pesonas reunidas primero en una misa en la capilla del Seminario Menor y luego en la plaza central del campus marista del Periférico, el hermano Sergio García Blackaller, director del CUM, fue enfático al señalar que en una sociedad donde tanto se busca el protagonismo mediático urgen profesionales comprometidos con la humildad, sencillez y solidaridad.
El rector Miguel Baquedano Pérez advirtió sobre la grave crisis socioeconómica y precisó que la mejor apuesta para enfrentarla es más y mejor educación.
Aprovechó la presencia de Gabriela Zapata Villalobos, en representación de la Secretaría estatal de Educación, para precisar que los maristas yucatecos quieren seguir aportando una educación integral y prueba de ello es que están a punto de inciar un programa pionero con jovenes discapacitados que se sumarán a la Universidad Marista. “Queremos incursionar en nuevas áreas sumando excelencia académica y mucho humanismo y es precisamente con esas herramientas como hemos planteado nuevos programas en Ciencias de la Salud que están en manos de las autoridades. Esperamos que pronto acepten esas nuevas aportaciones maristas”.
Antes de la ceremonia académica, en la que fue muy aplaudida la participación de la escolta y la banda de tambores y cornetas del Colegio Montejo, los graduados y sus familias asistieron a una misa en la que el padre Luis Rebolledo Alcocer expuso en su homilía los siguientes conceptos: “Ustedes no son cualquier profesional, son antes cristianos y por eso son una esperanza para poder acabar con tanta pobreza e injusticia”.
“Tienen que dejar huella en cada una de sus actividades demostrando que su preparación sirve para servir y no sólo para atesorar”.
“Ya son presente y no futuro y por eso les ruego que sean auténticos, congruentes y no teman a ser diferentes”.
La ceremonia en el campus marista marcó el retorno de ese tipo de eventos al moderno local del Periférico. Antes, al concentrarse todas las graduaciones, se rentaban locales, pero ahora se pretende organizar actos más rápidos, sencillos y fraternos, dividiendo por carreras a los que terminan sus estudios.
Fidelidad marista Presidió el escenario un moderno mural con imágenes de San Marcelino Champagnat y en los pasillos se proporcionó información sobre dónde laboran los egresados maristas, y cifras sobre el crecimiento en alumnos, maestros y oferta educativa en los primeros 13 años de la Universidad. En reconocimiento a la confianza depositada a lo largo de 17 años, cuatro familias recibieron la medalla Champagnat, destinada a quienes cursan sus estudios de primaria, secundaria, preparatoria y universitarios en las aulas maristas.
Llamó la atención que en su discurso la doctora Zapata Villalobos recordó su paso por la Universidad Marista, donde obtuvo su maestría, y que señalara a los graduandos la importancia de la familia y el privilegio que tuvieron al recibir una educación de calidad aderezada de un alto contenido humanista y social.
“Tienen el compromiso de no defraudar el lema de Ser para servir”, dijo.
En su discurso de despedida, la nueva maestra en Educación Carla Patricia Berrón Cámara captó la atención de los asistentes cuando recordó los preocupantes lugares en que se encuentra Yucatán en materia de analfabetismo y pobreza y urgió a sus compañeros a hacer algo trascendente por cambiar las cosas.
Recurrió a San Mateo y San Lucas para enfatizar en el compromiso que tienen los que más reciben, no sólo en satisfactores sino en oportunidades.
Como es tradición desde hace 13 años, los graduados recibieron su banda con el emblema marista.— Jorge Muñoz





