UNIVERSIDAD MARISTA DE MÉRIDA A.C.

Miguel Carbonell en la Universidad Marista

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En la nota publicada el Miércoles 15 de septiembre en el Diario de Yucatán, Miguel Carbonell comentó: "A pesar de que desde 1999 se reformó la Constitución para establecer un esquema básico de rendición de cuentas, infortunadamente esta disposición no se ha podido trasladar a los estados, donde los gobernadores hacen lo que quieren con el dinero público", advierte Miguel Carbonell Sánchez, considerado uno de los constitucionalistas más destacados del país.

"La concentración del poder que antes estaba en el Presidente se ha diluído en los estados, de tal suerte que hoy tenemos a 32 pequeños caudillos o virreyes a quienes nadie llama a cuentas", apunta el experto del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, autor de 40 libros en materia constitucional.

"Los gobernadores están obligados a rendir cuentas. No lo hacen porque tienen Congresos a modo o los hacen a modo por medio de diversos 'incentivos'.

"La hegemonía del Ejecutivo se ha traslado a nivel local, con un esquema muy preocupante que es el siguiente: antes la Federación manejaba el 90% del presupuesto y los estados el 10%; hoy la relación es a la inversa, de cada $100 del presupuesto federal, $60 lo ejercen los estados.

"Se le ha trasladado una gran cantidad de dinero a los gobernadores. La pregunta es: ¿qué hacen con ese dinero? No lo sabemos, pero se sospecha que no está bien usado, porque si estuviera bien usado ellos suelen presumirlo", subraya.

Miguel Carbonell dictó anteayer la conferencia "Las perspectivas del constitucionalismo contemporáneo", ante profesores y estudiantes de la Escuela de Derecho de la Universidad Marista, en el marco de las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

En entrevista previa al evento, el representante de la nueva generación de constitucionalistas mexicanos habló de varios temas, entre ellos del rezago que tiene la Carta Magna federal.

"Nuestra Constitución está muy atrasada, unos 50 años respecto ya no digamos a las europeas sino a las latinoamericanas. Por ejemplo, la de Brasil es de 1988, Colombia 1991, Perú 1993, Argentina 1994 y la última, la más moderna, es la de República Dominicana, que es de enero de este año.

"Y nosotros seguimos con una serie de lastres, de problemas que hemos podido identificar y que no nos permiten avanzar. Por ejemplo, tenemos un sistema político, un diseño institucional basado en un partido hegemónico y un hiperpresidente con facultades incluso metaconstitucionales.

"Se pensó que siempre iba a haber, pero ya no lo hay. ¿Qué pasa cuando eso ya no existe?, pues vemos una enorme trabazón, una parálisis si el Presidente no tiene mayoría en el Congreso.

"El sistema ya no funciona, eso no lo hemos arreglado. Las reglas básicas de funcionamiento del Ejecutivo y el Legislativo son las mismas, el núcleo de poder político sigue intocable. Lamento sinceramente que nuestros legisladores estén metidos en intereses partidistas, en mezquindades, en una visión cortoplacista, en vez de atender los graves problemas estructurales que tiene el país".

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