Una semana lleva Donald Trump en la Casa Blanca y ya puso al mundo de cabeza, principalmente a los mexicanos, que no hemos tenido desde entonces un minuto de tranquilidad, estamos con los nervios crispados y los ánimos por los suelos.
La belicosa hiperactividad del nuevo presidente de EE.UU. —que está cumpliendo cada una de sus amenazas—, enterró en pocos días las esperanzas de quienes, con una visión conciliadora, pensaban que sus xenófobas promesas de campaña eran simple retórica. Hoy todo México está a la expectativa…
¿Y cuál es la situación particular de Yucatán? ¿Está haciendo algo para enfrentarse al escenario devastador que dejaría la muerte del TLC?
Por sorprendente que pueda parecer, la respuesta es sí. Actualmente Yucatán está en mejor posición que el resto del país para afrontar este reto inédito, coincidieron los expertos que participaron en el foro “Trump. Era 1. Año 1” de la Universidad Marista.
Ernesto Herrera Novelo, secretario de Fomento Económico; Gustavo Cisneros Buenfil, presidente de la Coparmex Mérida, y Juan José Abraham Dáguer, de la Canaco Mérida, compartieron con más de un centenar de estudiantes sus puntos de vista sobre las expectativas económicas de Yucatán en la nueva era Trump.
“Vamos bien”
Las razones para el optimismo están, según Herrera Novelo, en el positivo comportamiento de la economía local. “Yucatán va bien”, dice. “Está creciendo a un ritmo muy por encima del que lleva el país; la tasa de desempleo ha bajado a niveles históricos; su reindustrialización es una realidad; se han creado más empleos formales en los últimos cuatro años que en los 11 anteriores”.
Todo esto, dijo, es producto del esfuerzo conjunto de la academia, iniciativa privada y gobierno. “Esa unidad en el trabajo nos ha permitido tener cifras positivas”.
Abraham Dáguer es de la misma opinión. El sector que representa está pasando por un buen momento, dijo. “Vivimos del dinero que hay disponible en la economía y en el tabulador salarial pasamos del lugar 25 al lugar 17, lo que quiere decir que los trabajadores yucatecos están ganando hoy más que antes. La masa monetaria disponible en la economía es mayor que hace un año”.
Y el futuro es alentador, añadió, porque están llegando inversiones importantes en número y cantidad.
No todo es Trump
Cisneros Buenfil no negó la amenaza que significa Trump, pero recordó que mucho antes de que el polémico empresario llegara a la Casa Blanca “México ya estaba metido en problemas”.
“Independientemente de Trump, la tarea tenemos que hacerla al interior del país. México, hoy por hoy, tiene desafíos muy grandes: el gobierno federal gasta de más, el nivel de inversión en obra pública es el más bajo en casi 80 años, el desarrollo es mediocre. Todo esto, que nada tiene que ver con Trump, está dañando el crecimiento económico del país”.
Hay mucho por arreglar en México, insistió. “Urge cambiar el modelo económico, la estructura del gasto. Hay que buscar otra fórmula, la presión no sólo viene de Estados Unidos”.
El presidente de la Coparmex sorprendió al joven auditorio al decir que, en este sentido, “a lo mejor México está siendo bendecido por Trump, porque tal vez nos obligue a replantearnos las cosas, nos conduce a buscar otros caminos, a meternos más en la innovación”.
¿Cuál es el plan?
Tras coincidir los tres en que ven difícil —no imposible, aclararon, porque Trump ya demostró de lo que es capaz— que desaparezca de un plumazo el TLC, dijeron hacia dónde creen se deben dirigir los esfuerzos para prepararse a la llegada de un futuro que se adivina complicado.
“Hay que fortalecer el mercado interno”, dijo Cisneros. “Somos más de 120 millones de personas en este país”.
También para Abraham Dáguer es indispensable fomentar el consumo interno, “particularmente en Yucatán”. Mientras más dinero circulante se quede en la economía local mejor nos va a ir a todos, dijo.
“Muchas veces compramos a proveedores nacionales e internacionales por costumbre o por falta de conocimiento de lo que en el estado se hace o se tiene”.
Otro punto en el que convergieron es la necesidad de buscar nuevos mercados. “Ninguna empresa pone el 80% de sus ventas en un solo cliente”, apuntó Cisneros, en referencia a las exportaciones mexicanas, dirigidas en su inmensa mayoría a los Estados Unidos.
“Eso no significa que les dejes de vender, pero si tus productos los acepta un mercado, ¿por qué no van a ser atractivos para otros? Hay que llevarlos y adecuarlos a las necesidades de nuevos clientes”, señaló el presidente de la Canaco, quien añadió a la lista la urgencia de añadirles valor agregado a los productos.
Los líderes de los dos principales organismos del sector privado también pidieron una reforma fiscal que realmente promueva la inversión, que fortalezca y les dé a los empresarios la capacidad de crecer.
Nuevos caminos
En síntesis, el gran reto es buscar nuevos caminos y según el secretario de Fomento Económico, el gobierno del Estado está haciendo la parte que le corresponde, que es crear infraestructura para que empresas más grandes, más dinámicas, puedan establecerse en Yucatán y puedan generar empleos mejor pagados.
Herrera Novelo destacó lo que está ocurriendo en el entorno de Hunucmá, con la planta cervecera, y en Kanasín, donde en noviembre próximo comenzará a operar una fábrica de arneses electrónicos para autos Mercedes Benz, Tesla y BMW.
“Están llegando más empresas… El gobierno ha fincado la política económica en la atracción de la Inversión Extranjera Directa. Hemos trabajado en Asia y Europa. Tenemos un optimismo real, no desbordado, porque están pasando cosas buenas en Yucatán y los indicadores así lo reflejan”.
Pavimentar el futuro para la llegada de mejores días, agregaron, también pasa por impulsar la economía del conocimiento, esto es, desarrollar recursos humanos capacitados en las Tecnologías de la Información para atraer esas empresas.
“Y para que las empresas yucatecas dejen de sufrir por los vaivenes del tipo de cambio hay que fomentar la vocación, la capacidad exportadora, que permite producir en pesos y vender en dólares, apuntó el funcionario.
Cisneros Buenfil bajó el telón del evento con un último dato: “En el año 2000, el 83% de las exportaciones de Yucatán era a Estados Unidos; hoy es menos del 65%. Es decir, estamos en mejor posición que otros estados. Hemos encontrado otros mercados y no dependemos tanto de Estados Unidos… hay razones para sentirnos mejor que el resto del país”.
Información publicada en el Diario de Yucatán





