Francisco Arjona Bolio acaba de concluir la maestría en Administración de Empresas Constructoras, que se imparte en la Universidad Marista de Mérida. Fue el mejor promedio de su generación, al obtener 97.19. En este posgrado, le tocó estudiar con varios que fueron sus alumnos.
Es que Francisco da clases en esta universidad casi desde su fundación. Imparte las materias Diseño y cálculo estructural, en Ingeniería Civil, y Acero y concreto, en Arquitectura. La principal motivación de estudiar esta maestría fue prepararse más. Él tiene una constructora, por lo que todo lo que aprendió lo pudo poner en práctica. «A veces hacemos cosas que damos por sentado hacemos bien, cuando hay otras maneras mucho más sencillas, prácticas y eficaces».
Francisco recuerda que el inicio de la maestría fue complicado, ya que tuvo que cambiar una rutina que llevaba durante años. «Fue una locura», relata. «Tuve que reordenar mis horarios, regentar mis pendientes…». Pero al final, señala, se adaptó a la perfección. Él fue el encargado de representar a sus compañeros en la graduación, y ahí pronunció un emotivo discurso, en el que habló desde su calidad de maestro y ahora estudiante. «La Universidad Marista de Mérida nos motiva a ser mejores, a ponerle todas las ganas a lo que hacemos, no sólo por nosotros, sino para los demás; el Ser para servir ahí radica».
Francisco está casado con Lía Alejandrina López Villamil, con quien tiene un hijo, Francisco, de nueve años.





