«El trato con las personas es lo que hace distintos a los ingenieros maristas. Todos, iguales: del peón al cliente. Todos merecen tu atención por igual». Con ese pensamiento se gradúa Jorge Alberto Cerón Pacho, el mejor promedio de la generación que acaba de egresar de Ingeniería Civil de la Universidad Marista de Mérida.
Con 87.12 de promedio, Jorge Alberto se integra de lleno al mundo laboral, que sin embargo ya conoce desde hace tiempo. Actualmente labora en la constructora AMEC, donde es encargado de obra. No le fue muy difícil compaginar el trabajo con los estudios, ya que se organizó de tal manera que pudo responder a ambos requerimientos.
También se dio tiempo de participar en grupos apostólicos, como Recamar, aunque tuvo que sacrificar una de sus pasiones: el fútbol.
A inicios de este mes, el recién graduado presentó su examen de conocimientos EGEL, requisito con el que se graduará. Con este título, concluye una nueva etapa de un recorrido realizado por escuelas maristas, que comenzó en el Colegio Montejo, siguió en el CUM y ahora concluye en la Universidad Marista de Mérida.
El nuevo ingeniero civil es hijo de Jorge Alberto y Dulce María. Tiene una hermana, Valentina, que estudia la licenciatura en Derecho, también en la Universidad Marista de Mérida. Su siguiente objetivo es conseguir una beca para estudiar una maestría en Estados Unidos. El tema en el que quiere especializarse es el ambiental o la construcción.





