El Diario de Yucatán publicó las siguientes notas de las actividades realizadas el 20 de octubre en la Universidad:
Taller ambiental. Estudiantes de la Universidad Marista dieron un ejemplo de que la lucha contra la discriminación pasa forzosamente por la sensibilización social. Los jóvenes invitaron a niños del CRIT a participar en el taller ambiental “Misión SOS Planeta”, para hacerles sentir que no sólo no han dejado de formar parte de la sociedad sino que pueden ser agentes de cambio en la lucha por hacer del planeta un mundo mejor. “La inclusión de todos es el mayor desafío que tenemos como sociedad. De ahí la trascendencia de esta iniciativa”, comentó el rector, Miguel Baquedano Pérez.
Predicar con el ejemplo
En México nadie puede arrojar la primera piedra cuando se toca el tema de la discriminación. Es el “deporte” más practicado por los mexicanos, que han hecho de la exclusión un rasgo distintivo de la cultura nacional. Nunca falta una razón para discriminar a alguien: por cuestiones de sexo, por la ropa y por la piel, por el habla, por la condición social, por alguna discapacidad. Tenemos una dinámica social que no permite incluir y que en muchos casos supone vejaciones inaceptables.
Luchar contra la discriminación no puede limitarse a reconocer que es un cáncer para la democracia y una conducta que nos denigra como seres humanos. “Necesitamos actuar para romper esos círculos viciosos. Tener presente que para que una comunidad merezca ser llamada así debe ser capaz de incluir a todos, sin distinciones de ninguna clase”, señala Miguel Baquedano Pérez, rector de la Universidad Marista.
¿Y dónde mejor para comenzar a revertir esa situación que entre los jóvenes, los mejores agentes de cambio?
Iniciativa juvenil Anteayer, muchachos de la Marista dieron un ejemplo que merece ser replicado: fueron anfitriones de niños que reciben atención en el CRIT, a quienes recibieron con porras y pancartas, los llevaron a conocer las instalaciones y luego invitaron a participar en un divertido taller ambiental.
Este es el cuarto año consecutivo que los estudiantes realizan la actividad, surgida gracias a su inquietud y propia iniciativa, sin que tengan que ver obligaciones curriculares.
“Queremos que los niños del CRIT sepan que hay personas que no los discriminan por su situación y que vivir con una discapacidad no los despoja de sus derechos, no los excluye de la sociedad”, dice Naguibe Ramírez, presidenta del grupo estudiantil
Huella Verde, formado por alumnos de distintas carreras de la Marista y organizador de la actividad.
El mayor problema de las personas con discapacidad -uno de los grupos sociales más excluidos- no es su condición, sino la insensibilidad discriminatoria de una sociedad que no está formada para aceptarlas plenamente.Buscarle salida a la discriminación,
como intentan demostrarnos estos jóvenes, es responsabilidad de todos. Para tener una sociedad incluyente necesitamos aplicar de nuevo un precepto olvidado: el respeto y el amor a los demás se mide en los hechos, en las obras, en el compromiso personal de cada uno.





