Este jueves 6 de febrero, a las 11 de la mañana, se realizará en a Universidad Marista de Mérida el foro “Retos, Avances y mecanismos de protección a defensores de Derechos Humanos de Personas Migrantes en México”.
El evento se realizará en el auditorio, y contará con la presencia de fray Tomás González Castillo, director del albergue La 72, en Tabasco; padre Alejandro Solalinde Guerra, director del albergue para migrantes “Hermanos en el Camino, en Oaxaca, y las Patronas, grupo de mujeres de Veracruz que ayuda a migrantes.
Esta mesa pánel se realiza en el marco de la Primera Jornada de Promoción y Protección a los Derechos Humanos de las Personas Migrantes en México, organizada por jóvenes de distintos organismos (principalmente en materia de juventud) respaldados por diversas instituciones educativas, gubernamentales y de la sociedad civil.
Los ponentes
Presbítero Alejandro Solalinde Guerra nació en Texcoco, Estado de México. Desde hace más de siete años se ha dedicado de tiempo completo a la misión de los y las migrantes que cruzan la frontera sur del país en su camino a Estados Unidos.Obtuvo la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de México y la de Psicología y una maestría en Terapia familiar sistémica, en la UNIVA de Guadalajara.
En 2006 fue designado coordinador interino de la Pastoral de Movilidad Humana por la Conferencia del Episcopado Mexicano para la región sur-sureste del país, que abarca Oaxaca, Chiapas y Guerrero, y confirmado en 2007. Un año después, el 26 de febrero de 2007, se abrió el albergue de migrantes Hermanos en el Camino, en Ciudad Ixtepec, Oaxaca, comenzando su construcción.
Actualmente, se desempeña como director del albergue “Hermanos en el Camino” (http://www.hermanosenelcamino.org) donde proporciona, junto con su equipo asistencia humanitaria e integral además de orientación a los migrantes de Centro y Sudamérica.
Debido al alto riesgo que conlleva su labor de defensa y protección de la población migrante, el Albergue “Hermanos en el Camino” ha sido otorgado medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la CNDH.
Por su destacada labor como defensor de los derechos humanos de los migrantes, ha sido acreedor a diferentes premios y distinciones, tales como el Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación, del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en México en 2007, la Medalla Emilio Krieger 2011, que entrega la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), el premio “Paz y Democracia, Derechos Humanos”, entregado en el marco de los Premios Pagés Llergo 2011 así como el Premio Nacional en Derechos Humanos 2012 otorgado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el Gobierno de nuestro país.
A principios del año 2012, Solalinde se vio obligado a abandonar el país algunos meses, debido a una serie de amenazas que recibió por su labor humanitaria.
Fraile Tomas González Castillo nació en México, D.F., en 1973. Cursó sus estudios en la provincia franciscana del Santo Evangelio de México, además de estudios de antropología social en la Universidad Autónoma de Yucatán.
Se ha desempeñado en diversas labores humanitarias con diferentes poblaciones como lo son: portadoras de VIH, Mujeres, Indígenas y Migración, en diferentes estados de la República Mexicana, como lo son Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, y Tabasco, respectivamente.
En 2010, fue enviado a la ciudad de Tenosique, Tabasco, donde se encontró con una de las poblaciones altamente vulnerable como lo es la migrante, debido a lo anterior en abril de 2011 funda el albergue para migrantes “La 72”, nombrado así por la matanza en agosto de 2010 en Tamaulipas.
En septiembre de este año, recibió el Premio Franco-Alemán ( otorgado por los gobiernos de ambos países) en Derechos Humanos “Gilberto Bosques”, por su trayectoria y defensa hacia las personas migrantes que cruzan por el territorio nacional.
Actualmente es el director de La 72, Hogar - Refugio para personas Migrantes en Tenosique, Tabasco. Donde atiende mensualmente veinte mil migrantes al año, el trabajo del albergue se ha caracterizado por impulsar la denuncia hacia las violaciones de derechos humanos que ocurren hacia las personas migrante, resultado de lo cualSu trabajo consiste en cambiar la percepción en la comunidad tabasqueña sobre las personas migrantes; considera que generando alianzas con otras organizaciones e instituciones, se puede generar una migración libre de violencia
“Las Patronas”. Norma Romero Vázquez y un grupo de mujeres de su familia cocinan diariamente en una cacerola el arroz que más tarde reparten en bolsas de plástico a migrantes centroamericanos que viajan en tren rumbo a Estados Unidos.
Empiezan a las 10 de la mañana y también preparan frijoles, cortan panes y llenan botellas con agua para aliviar la pesadez del viaje de quienes cruzan La Patrona —un barrio de la cabecera municipal de Amatlán de los Reyes, Veracruz— en busca del sueño americano.
Después de más de una década de seguir esta rutina al frente del grupo conocido como “Las Patronas”, Norma Romero fue reconocida este año con el Premio Nacional de Derechos Humanos 2013 otorgado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). A inicios del mismo año , fueron reconocidas de igual manera con el Premio Nacional en Derechos Humanos “ Sergio Méndez Arceo” de la manos del activista social y escritor Javier Sicilia.
En su travesía, los migrantes son víctimas de pandillas, miembros del crimen organizado y de agentes y policías corruptos. Además de los secuestros, sufren extorsiones, robos, violaciones y asesinatos. Veracruz, estado del oriente de México, es uno de los principales escenarios de estos crímenes. Por su territorio cruza el tren conocido como La Bestia, que los migrantes usan para alcanzar suelo estadounidense.
Norma Romero conoció esta realidad de cerca hace más de 15 años, cuando abrió la puerta de su casa a media noche y encontró a una joven hondureña pidiendo ayuda de rodillas porque su novio había sido acuchillado en el tren.
Romero acompañó a la joven y ayudó al hombre herido. La mujer de ahora 43 años vio en ese episodio una señal de su fe cristiana y desde ese momento, 1997, ayuda en la cocina de su madre, Leonila Vázquez, quien ya preparaba arroz y frijoles para los migrantes.
El grupo conocido en redes simplemente como Las Patronas ahora es “un colectivo conformado por 14 mujeres y dos hombres sin ningún ánimo de lucro”.





