El "sí" impulsó una gran obra
La Universidad Marista celebra sus quince años


Publicada: 27 abril 2012
Diario de Yucatán
 
Con una misa diferente, en la que los rezos y las plegarias se mezclaron con bailes y performances, la Universidad Marista celebró ayer 15 años de haber sido fundada.

La celebración eucarística, que se realizó en el jardín de la universidad ante mil personas, entre maestros, alumnos y padres de familia, fue presidida por monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, obispo coadjutor de Papantla y quien fuera capellán de la institución, fundada en 1996 a instancias del hermano Manuel Franco Jáuregui, quien al final de la ceremonia recibió un reconocimiento.

La misa, que estuvo marcado por el entusiasmo juvenil, comenzó a las 6:30 de la tarde cuando el sol aún dejaba sentir sus últimos rayos.

Imagen de cajas

La tarde clara permitió una mejor visibilidad de la participación de los jóvenes que, como si se tratase de uno de esos modernos espectáculos de danza, subieron al escenario con nueve cajas para formar la imagen de San Marcelino Champagnat. Todo ante la mirada de monseñor Patrón, sentado a un lado de donde después se armaría el altar. Así comenzó la ceremonia, a la que el obispo llamó: "misa de la quinceañera".

En otro momento, los jóvenes deshicieron la imagen de Marcelino para formar la figura de María y luego, justo antes de la lectura del Evangelio, formaron la mesa donde se consagraron las hostias y el vino. El performance fue una de las tantas sorpresas vividas durante la misa, que también incluyó el intercambio de pulseras al momento de la paz o la colocación de huellas de la mano sobre una manta al ritmo de batucada.

Contagiado por el entusiasmo, monseñor Patrón dijo en su mensaje que se estaba celebrando el día del sí. "El sí hizo posible que estemos celebrando estos 15 años", indicó, para luego decir que esa respuesta marista cobra más importancia en el siglo XXI.

En esto 15 años, dijo, la escuela "ha recibido goles y realizado jugadas que no son precisamente las mejores", pero subrayó que lo importante es que en el marcador hay más goles a favor. Los 15 años son sólo un entrenamiento, "pues el proyecto apenas crece".

"Quince años es el comienzo para los encuentros grandes", y pidió, apuntando al Cielo, que "cuando todos los partidos hayan terminado todos estemos allá arriba".

Antes de la bendición final, cuando ya habían pasado casi dos horas, se transmitió una entrevista que monseñor Patrón le hizo en Roma al hermano Emili Turú, superior general de la congregación y sirvió de marco para el homenaje programado para que fuera una sorpresa: el que se hizo al hermano Manuel Franco, "Chiquilín", como el principal fundador. El rector Miguel Baquedano Pérez le entregó un libro, impreso en Uniprint y disponible en todos los colegios maristas, con relatos de gente cercana y un compendio de sus artículos y declaraciones publicados en el Diario durante su gestión como director del CUM. También le otorgó el máximo reconocimiento de la universidad: la réplica de la primera piedra de la institución.En la ceremonia tomó parte Jorge Muñoz Menéndez, quien leyó una semblanza de "Chiquilín", quien a su vez otorgó un reconocimiento al hermano Luis Ramírez Rosado. La ceremonia concluyó con el grito unánime de "Todo a Jesús por María".
Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong,obispo coadjutor de Papanta y ex capellánde la Universidad Marista

Celebran una vida que deja honda huella
Un libro reúne publicaciones sobre "Chiquilín"


Publicada: 27 abril 2012
Diario de Yucatán
 
 
Una vida, una gran obra y cientos de anécdotas forman parte del libro "Chiquilín en Yucatán, el paso de Manuel Franco Jáuregui por los colegios maristas de Mérida", que ayer se presentó en las instalaciones de la Universidad Marista.

El texto, que forma parte de la colección Cuadernos Básicos de la institución, reúne en sus 85 páginas quince escritos (incluida la presentación del rector Miguel Ángel Baquedano Pérez) de personas que convivieron de cerca con el hermano marista, que llegó a Yucatán en 1990.

Los artículos que comprende el ejemplar son de Jorge Muñoz Menéndez, quien forma parte del equipo de trabajo de la universidad desde su fundación y habla de "Un principio tormentoso"; el hermano marista Jesús Hernández Martín, de "La mezcla laico-religioso"; Juan Carlos Seijo Gutiérrez, "Audacia, sabiduría, confianza y generosidad"; Luis Ramírez Rosado, "Lecciones de vida"; Valentina Uribe Jinich, "De Cozumel a la fe"; Enrique Baquedano Pérez, "Deportista y trovador"; Luis Alejandro Medina González, "Función de boxeo pendiente", y el padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, "El sudor de todos los días".

Otras colaboraciones

También colaboran José Lino Aké Cetz, quien aporta "Nadie le decía que no"; Karla Amador Baranda, "Siempre cerca, muy cerca"; Antonio Salgado Borge, "Poderoso vendaval"; José Argáez Pérez, "Hepatitis con doctor espiritual"; Cristina Ancona Cámara y Jorge Candila Espinosa, "Reunificador y promotor marista", y Pablo Elzear hijo, con "Un auténtico educador".

No pueden faltar algunos de los artículos que el hermano Franco Jáuregui publicó en Diario de Yucatán, así como la reproducción de discursos que dictó en las ceremonias de graduación de bachilleres del CUM. El libro rescata entrevistas "con declaraciones en las que no duda en poner por delante la cara para defender la congruencia, la sencillez, la deuda que tenemos con los marginados y la necesidad inaplazable de construir un nuevo modelo de desarrollo social sobre tres grandes pilares: la verdad, la justicia y Jesús, al lado de nuestra Buena Madre", tal como dijo Muñoz Menéndez en el discurso de presentación.



 
En contexto:
Libro | Contenido

El texto sobre Manuel Franco Jáuregui fue impreso en los talleres de Uniprint.

Reseña gráfica

Incluye fotografías que reseñan de manera gráfica la labor del hermano marista en Yucatán. No pueden faltar las de la bendición de la primera piedra de la Universidad Marista, en la que aparece acompañado de once sacerdotes egresados de aulas montejistas, seis hermanos maristas y dos obispos.
Hermanos Luis Roberto González y Manuel Franco"Chiquilín" y el hermano marista afiliado Luis Ramírez

Reconocen la obra de "Chiquilín"
Semblanza de un decidido impulsor de valores maristas


Publicada: 27 abril 2012
Diario de Yucatán
 
"Hay varias formas de reconocer su obra... La mejor es no fallándole y demostrándole que hacemos lo que nos enseñó; la otra es haciéndola historia", declaró Jorge Muñoz Menéndez en el homenaje que ayer se rindió al hermano marista Manuel Franco Jáuregui, "Chiquilín".

"Chiquilín", quien de 1990 a 1996 dirigió el Centro Universitario Montejo, tenía 36 años cuando llegó a Yucatán. Nació el 3 de mayo de 1954 en Pegueros, Tepatitlán, Jalisco. Es hijo del matrimonio que formaron los señores Manuel Franco Jiménez y María Soledad Jáuregui (que en paz descanse). Tiene siete hermanos: Carmela, Evangelina, Rebeca, Antonio, Carlos, David y Efraín.

Cursó la primaria en la "Anacleto González Flores" de Pegueros, la secundaria en la Casa de Formación de los Hermanos Maristas y el bachillerato en la preparatoria "José Guadalupe Zuno" de Guadalajara. Es maestro en Educación Primaria por la Normal Queretana y en 1988 se licenció en Pedagogía en la Normal Superior Nueva Galicia de Guadalajara. Antes de graduarse, en 1973, a los 19 años ingresó al noviciado marista. En 1974 hizo su primera profesión de votos y en 1978, los votos perpetuos.

Siempre estuvo pendiente de todo y lo mismo se preocupó por estar cerca de las selecciones deportivas, de rescatar la casa de retiros de Chelem (Villamar), que quedó en ruinas tras el paso del huracán "Gilberto", y edificar el auditorio Marcelino Champagnat. "Con 'Chiquilín' la importancia del modelo educativo de Marcelino Champagnat literalmente ganó la calle, desbordó los muros de las escuelas al marcar la geografía urbana con una avenida y un monumento", señaló Muñoz Menéndez.

Pero su principal obra en Yucatán es haber sido el impulsor de la Universidad Marista, ya que se empeñó en hacer realidad lo que hasta 1992 parecía sólo un sueño. "Y ya en sus últimos 18 meses al frente del CUM movió cielo, mar y tierra... Convenció y se enfrentó... Luchó y recolectó... Sumó y descartó... Abrazó y marcó rumbos para abrir la Universidad Marista".Hoy, el hermano Manuel Franco es pieza clave en la Asamblea de Asociados de la Universidad que celebra sus 15 años, pero más importante que eso es encontrar su huella bien marcada en los documentos fundamentales de una casa de estudios que comenzó en salones prestados y con apenas 180 alumnos y hoy tiene un moderno campus con dos mil alumnos y quinientos maestros.
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